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Exorbitantes costos de energía eléctrica y una nómina elevada. Ésos son los dos problemas medulares que enfrenta la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), según los ejecutivos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), quienes consideran urgente resolver ambos “detallitos” para que los nicaragüenses gocen de un servicio al menos “razonable, continuo y de calidad mínima”.

Rubén Darío Avendaño, especialista en infraestructura del BID, calificó de “extrema” la situación que enfrenta la administración de Enacal, teniendo en cuenta que debe pagar cada mes más del 50 por ciento de su colecta en facturas de energía eléctrica, algo que no se observa en ningún otro país de la región.

“Ninguna empresa avanza de este modo. El caso de Nicaragua es extremo y una lección para los demás países, para que busquen energías alternativas al menos para garantizar el sistema de agua potable”, dijo Darío Avendaño, en un taller celebrado en Panamá y dirigido a periodistas dedicados a los temas del servicio de agua potable y saneamiento.

Nómina elevada

“A eso debemos sumarle los costos laborales que debe asumir Enacal en planilla”, agregó el ejecutivo, quien es responsable directo de la preparación de proyectos del BID en el sector de agua potable y saneamiento en Nicaragua, Honduras, El Salvador y República Dominicana.

“Enacal tiene una nómina bastante elevada, producto de muchos años, y además, la mitad de su recaudación debe pagarla en energía. Esos dos costos el gobierno tiene que resolverlos de algún modo. O asume parte de esos costos o permite un aumento tarifario, pero de esa forma en la que está la empresa, la gente jamás va a tener un eficiente servicio”, explicó.

Enacal es caso particular

Y es que, según los estándares internacionales, utilizados por todos los organismos financieros y agencias de cooperación, una empresa que presta el servicio de agua potable debe tener un empleado por cada un mil conexiones, algo que no se cumple en Nicaragua.

En este encuentro organizado por el BID y la Asociación Mundial para el Agua (GWP, por sus siglas en inglés), Darío Avendaño se declaró “convencido” ante 22 periodistas centroamericanos, de que “Enacal es un caso particular en la región”, y por eso prometió que el banco mantendrá y ampliará su apoyo financiero para esta empresa.

Les cancelaron proyectos

“Hemos apoyado, estamos apoyando y vamos a seguir apoyando a Enacal financieramente, cuando el objetivo sea llevar un mejor y eficiente servicio a la gente. A nosotros no nos interesa que la gestión de Enacal sea pública, privada o una combinación de ambas, sino que sea eficiente”, respondió Darío Avendaño, luego de revelar que en febrero pasado la presidenta de esta empresa, Ruth Herrera, canceló dos proyectos de este organismo.

Explicaron los ejecutivos del BID que se permitió esa cancelación y se reorientó el financiamiento de ambos proyectos a petición de Enacal, tomando en cuenta que dichos fondos se mantienen en el marco del proyecto de modernización que tienen en esta empresa, el mismo que fue denunciado ampliamente como una supuesta privatización, pero que todavía marcha y con buenos resultados.

Consideró Darío Avendaño que en este cambio de enfoque de los recursos, la medición de objetivos fue una condición importante que se le impuso a Enacal, “y ahora en diciembre ellos tienen que presentar el primer informe al banco, y en enero o febrero lo vamos a revisar para conocer el nivel de cumplimiento”.

Nicaragua, buen cliente

“Para nosotros el gobierno de Nicaragua es uno de nuestros buenos clientes y estamos trabajando de la mano con ellos.

Nosotros tenemos una muy buena relación con la señora Ruth, la nueva gerente de Enacal, porque se está avanzando bastante bien y es una administración comprometida con el servicio”, dijo el funcionario.

En este encuentro los ejecutivos del BID revelaron que el gobierno de Nicaragua ya les dejó claro que, para mantener las estrechas relaciones de apoyo, en las obras o proyectos no se permitirá ningún otro modelo de gestión que no sea bajo la figura exclusiva del gobierno, pues, de lo contrario, se estaría apuntando a una privatización.

Darío Avendaño señaló que la misión del BID jamás ha sido privatizar un servicio y mucho menos en Nicaragua, algo que se le ha señalado a este organismo, “pero nadie nos ha podido demostrar esa falsedad”.