Jorge Eduardo Arellano
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El empresario chinandegano Piero Coen Montealegre no será implicado en el asesinato del abogado Fabio Rivas Montealegre, muerto a balazos en las primeras horas del seis de diciembre pasado, en la hacienda El Cortijo, propiedad de Coen, y ubicada junto a la carretera a Corinto.

Coen Montealegre rindió el pasado martes su declaración ante la Dirección de Auxilio Judicial de la Policía Nacional, y según una fuente policial, no será señalado en el informe policial que se remitirá al Ministerio Público para su trámite legal correspondiente.

Eso fue confirmado por el abogado Juan Álvaro Munguía, representante legal del empresario, quien aseguró que su representado “no tiene nada que ver” en el crimen, y, por lo tanto, “no tienen ningún tipo de retención” en su contra.

Munguía se excusó de dar entrevistas, y no dio detalles de la declaración de Coen en Auxilio Judicial. Sólo se limitó a decir que su representado no será vinculado en nada al asesinato de Fabio Rivas. No precisó cuál es el paradero del empresario quien abandonó las instalaciones policiales poco después de rendir su declaración.

Coen Montealegre fue una de las personas que estuvo en el preciso momento en que su hijo, Paolo Coen, realizó los disparos contra Rivas Montealegre, quien fue supuestamente rematado por el guatemalteco Carlos Echeverría Pedroza, cuando yacía en el suelo herido de muerte.


Facilitó fuga
Indagaciones periodísticas señalan que Coen Montealegre facilitó que tanto su hijo Paolo como el cuñado de éste, Carlos Echeverría, fueran trasladados en horas de la mañana del siete de diciembre al aeropuerto para que pudieran tomar un vuelo de Lacsa que los llevó a Guatemala.

Al enterarse de que Paolo Coen Ubilla, de 41 años, junto al guatemalteco Carlos Echeverría Pedraza, asesinaron a sangre fría a su hijo Fabio Rivas Montealegre, de igual edad, dedicado al comercio de licor y gas licuado, don Mario Rivas Baldizón exigió que se castigue a los culpables del crimen.


Padre de Fabio estupefacto
El dentista de 71 años, viudo de Norma Teresa Montealegre, prima del empresario Piero Coen Montealegre, se mostró sorprendido de que un hijo de éste haya impactado dos tiros de pistola Glok 9 milímetros a su hijo, quien fue rematado por el guatemalteco con otros tres tiros de la misma arma en la taberna El Picadero, de la hacienda El Cortijo.

“Que yo sepa, Paolo y mi hijo nunca tuvieron enemistad”, dijo el progenitor, quien añadió que la Policía Nacional sabe qué hace en cuanto a las investigaciones de este crimen que ha estremecido a la familia Coen, propietaria de un grupo de empresas del mismo nombre, que impulsa múltiples obras sociales a través de Western Unión y la Fundación Coen en Chinandega.

Al preguntarle acerca del origen del guatemalteco, presunto hijo de un fuerte empresario de aquel país, don Mario expresó que ignora el origen del criminal, quien junto a Paolo Coen Ubilla, huyó del país.

Pero confía en que la Policía, a través de la Interpol, capturará a Paolo y al cuñado de éste, y los remitirá a la Fiscalía y Juzgado de Audiencias de Chinandega para que paguen por el abominable crimen.

Manifestó que sus hijos en Managua, incluyendo a Mario Rivas Montealegre, ex Director de Aeronáutica Civil, emprenderán la acusación para que este hecho no quede impune.


No aceptarán dinero a Piero Coen Montealegre
Antes de participar en la última misa del triduo en memoria de su hijo, en la Parroquia San Antonio, el adolorido padre expresó que no aceptará dinero de Piero Coen Montealegre, a quien recientemente tildó como alguien que cae mal a muchas personas por su antipatía. “Lo que deseo es que se haga justicia, no tengo más comentarios”, expresó Rivas Baldizón.

Por su parte, Rina Cerna, que convivió durante nueve años con Fabio Rivas Montealegre, con quien procreó dos hijas, y está embarazada, expresó que “Coen puede decir ahora cualquier cosa contra mi esposo porque está muerto y no puede defenderse. Fabio era honrado, trabajador, apreciado y no tenía enemigos”, dijo.

Reveló que su marido tenía el rostro desfigurado, y cuando llegó a las 3:30 de la mañana del sábado junto a su suegro a la hacienda El Cortijo, los criminales habían escapado, y en el lugar sólo se encontraba Piero Coen Montealegre, en estado de ebriedad.


Asesinos quisieron implicar a testigos
“Ese señor Piero dijo que no conocía a la persona que había matado a Fabio, lo que es difícil de creer, porque a ese lugar no entra cualquiera, es muy seguro. Además, los implicados obligaron a Gonzalo y a Francisco Javier Bermúdez Montealegre, a decir que no conocían a los autores de los disparos”, manifestó, y agregó que los matones pretendían dar el arma de fuego a los hermanos Bermúdez Montealegre, primos de Fabio, para culparlos.

Dijo que efectivos policiales estaban en la escena del crimen haciendo, según ella, el parapeto, porque fueron incapaces de capturar a los criminales, que huyeron por la parte trasera de la mansión.

Exigió justicia y prometió que no recibirá dinero de parte de Piero Coen Montealegre, quien no se presentó a la misa de Fabio el siete de diciembre, y no expresó condolencias a la familia doliente, de acuerdo con varios familiares de la víctima.

Se conoció que Paolo tenía veinte años de no ver a su primo Fabio, y lo encontró a las doce de la noche del sábado último en un restaurante de Chinandega, adonde llegó en compañía de su cuñado, el guatemalteco Carlos Echeverría Pedroza.


Fumaba cuando sonaron los tiros
De acuerdo con Gonzalo Martín Bermúdez Montealegre, chinandegano residente en Miami, su hermano Francisco Javier, Richard Montealegre, Piero Coen Montealegre y Fabio, ingerían licor en un bar de Chinandega, adonde llegaron Paolo y su cuñado.

“Mi tío Piero dijo, vamos a El Cortijo a seguir tomando guaro, e íbamos a empezar a tomar a la una de la madrugada, cuando salí a fumarme un cigarrillo, escuché las detonaciones y me agaché.

Dicen los que estaban adentro que un hombre, le disparó a Fabio, y salió corriendo por la puerta trasera”, afirmó el sobrino del empresario chinandegano.

En la taberna en forma de L, frente a un establo, Paolo, desenfundó su pistola Glok y propinó dos disparos mortales a Fabio, quien fue rematado por el guatemalteco.

Gonzalo Martin aseguró que Piero Coen Montealegre llamó a un comisionado de la Policía de Chinandega. “Estuvimos afuera hasta que llegaron los peritos a comenzar las investigaciones y acordonaron el lugar. La mañana del sábado supe que a mi primo le propinaron cinco disparos, no hubo discusión fue algo inesperado”, expresó.

La Policía de Chinandega informó inicialmente que el asesino era un individuo guatemalteco llamado Raúl, alto, recio y cabello castaño, que vestía overol y camisa azul, pero todo fue especulación policial, porque los asesinos huyeron presuntamente a bordo de un helicóptero propiedad de Piero Coen hacia el aeropuerto de Managua.

Reveló la fuente que Piero Coen les dijo a los matones que era suficiente, y continuó ingiriendo licor, por lo que presuntamente es colaborador necesario del crimen; al igual que su nieto Paolo, de quince años, a quien su padre le ordenó traer el arma de fuego que guardaba en una camioneta.

“Además, el empresario ordenó que retiraran el cadáver del bar, pero sus parientes no obedecieron, y llamó a las 3:30 de la mañana a Mario Rivas Baldizón, para que retirara el cuerpo”, señaló la fuente a END.


Fiscalía espera expediente hoy
Manuel Rugama, jefe de la Fiscalía de Chinandega, afirmó que hoy Auxilio Judicial Nacional enviará a su despacho el expediente del asesinato de Fabio Rivas Montealegre.

El funcionario afirmó que revisará el documento, y si está incompleto, solicitará ampliación de las investigaciones para proceder a la acusación contra los culpables y encubridores del hecho sangriento.

Se supo que la Policía remitió seis casquillos, el revólver y vestuario del occiso para su correspondiente análisis al Laboratorio Regional de Criminalística de León.

Ante la suspensión del comisionado mayor Marvin Castro Orozco, por negligencia en el esclarecimiento del caso, la jefatura de Policía de Chinandega es asumida interinamente por el comisionado Edwin Lee López.