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QUITO / AFP

Un juez ecuatoriano llamó a juicio por atentado contra la seguridad interna a una mexicana y a dos colombianas que sobrevivieron al ataque militar colombiano del 1 de marzo a un campamento de las FARC en Ecuador, dijo el jueves a la AFP una fuente judicial.

La mexicana Lucía Morett y las colombianas Doris Bohórquez y Martha Pérez --que salieron del país hace varios meses bajo protección nicaragüense-- deberán responder por ese delito en el juzgado tercero de lo penal de la provincia amazónica de Sucumbíos, indicó José Sandoval, secretario de ese tribunal.

El juez Joel Bustos también ordenó la captura de las tres involucradas, sobre quienes ya pesaba un pedido de prisión preventiva que no se hizo efectiva en virtud a que dejaron el país para refugiarse en Nicaragua, tras el bombardeo contra las FARC en Angostura, un área selvática de Sucumbíos (limítrofe con Colombia), agregó.

El ataque derivó en la ruptura de relaciones diplomáticas entre Ecuador y Colombia.

“Una vez capturadas, se iniciará el juzgamiento”, dijo a su vez el fiscal de la causa, Wilmar Gonzabay. La ley establece una pena de entre cuatro y ocho años de prisión para el delito por el que fueron llamadas a juicio.

Otra fuente judicial consultada por la AFP señaló que en caso de que las involucradas no sean capturadas se suspenderá el proceso penal debido a que no pueden ser juzgadas en ausencia.

Morett, estudiante de Filosofía de la Universidad Autónoma de México, regresó a ese país hace una semana, mientras Bohórquez y Pérez continúan refugiadas en Nicaragua. “No hay nada en mi contra, no tengo ninguna orden de aprehensión (...) no voy a seguir en un exilio injusto, al que alguna gente me ha obligado”, afirmó la mexicana, al explicar que ha solicitado dos amparos para protegerse de una eventual detención, pero no le han sido concedidos.

Las tres mujeres sobrevivieron al ataque de las fuerzas de seguridad colombianas contra un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano, que dejó una veintena de muertos, entre ellos cuatro mexicanos, un ecuatoriano y el jefe rebelde Raúl Reyes.

Quito aún mantiene congelados los nexos con Bogotá por ese bombardeo.