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Hija de padres franceses de origen judío, que llegaron a Nicaragua huyendo de la Segunda Guerra Mundial, formada en un colegio religioso de la vieja Managua, desde muy joven se integró en la lucha antisomocista, y ya con sus sueños en el poder, los actos de corrupción a partir de 1985 la “despertaron” hasta obligarla a retirarse del nuevamente partido gobernante.

Hablamos de la teóloga del Centro Ecuménico “Antonio Valdivieso”, Michelle Najlis, descendiente, además, de un héroe de la Primera Guerra Mundial, el judío-ruso Enrique Najlis
Al relatar a END aspectos de su vida, Michelle aún recuerda haberle escuchado a su papá que alguien vinculado con el gobierno de Anastasio Somoza le ofreció una libre para introducir un vehículo, pero muy indignado rechazó la oferta. Ésta fue una las primeras lecciones sobre antisomocismo que Michelle encontró en su hogar.

Los estudios primarios y secundarios los hizo en el Colegio La Asunción, donde recibió una preparación de primera con maestros de la talla de César Flores, Aníbal Fonseca, Rafael Carrillo y la madre Amanda Escoto, entre otros.

Ingresó a la UNAN-Managua en 1966 a estudiar Ciencias de la Educación, cuando esa escuela estaba ubicada en las inmediaciones del Cine Salazar, y donde Michelle se encontró a un grupo de profesores de calidad, como Julián Corrales, Elba Álvarez de Hernández, Nelly Lovo, Guillermo Rosales y el doctor Ligdano Chávez. El gran maestro fue el profesor Fidel Coloma.


Algo que marcó su vida
En la universidad, la profesora Elba de Hernández le enseñó el respeto que todo maestro debe tener con sus alumnos. Esa educadora siempre llegaba a impartir su clase a las 5 de la tarde nítidamente arreglada, no con lujos, pero sí impecable, además, muy linda.

Michelle en una ocasión le preguntó: “¿Profesora, por qué usted siempre anda bien arreglada?” La repuesta fue: “Porque soy maestra, y la primera muestra de respeto que uno tiene que darle a los alumnos es la presentación”.

Esta lección de su profesora de Didáctica en Español jamás la olvidó. Esta educadora también tenía otra costumbre: después de concluir su clase siempre dejaba limpio el pizarrón, porque para ella era una mínima muestra de respeto para el profesor que continuaba con la siguiente materia.

De esta generación salieron estupendas profesoras como Reina García, Margarita López y Josefina Cerda, entre otras.


La manta en el estadio
Una de las acciones más espectaculares en las que participó Michelle fue cuando un grupo de universitarios desplegaron en el estadio nacional --durante la inauguración de la XI Serie de Béisbol Profesional-- el 28 de octubre de 1967, una manta que decía: “Basta ya, no más Somoza”. En esa acción, la GN se lanzó contra los universitarios, que corrieron a ponerse a buen resguardo.

Como la GN cerró todas las salidas del estadio, dejando abierta una por donde salió corriendo la gente, ahí murieron aplastadas 12 personas, en su mayoría menores de edad, ya que hasta un torniquete tenía la puerta. Para esa ocasión cayeron presos Casimiro Sotelo, Nicho Marenco y Julio Ignacio Cardoze, quien después se volvió somocista.

También fueron metidos a la cárcel el doctor Danilo Aguirre y Roberto Arévalo, que andaban en la penitenciaría llamada “El Hormiguero”, buscado cómo sacar a los prisioneros.

Dice Michelle que la colocación de esa manta no fue invento del FER, sino de la mamá de Mayra Vega. “Fue una acción muy linda porque ahí íbamos unidos todos los estudiantes, porque había discusiones entre los socialcristianos y el Frente Estudiantil Revolucionario”. La manta la introdujo al estadio Michelle.


Un ángel de la guarda
Michelle logró salir del estadio antes de que la GN se lanzara al terreno gracias a que se apercolló con un compañero fingiendo un tórrido romance, al punto que un guardia, conmovido por aquella escena, hasta les paró un taxi y les dio su protección: --¡Métanse ahí, porque si los agarran los matan!. Al taxista le dijo: --Llevalos a donde ellos quieran. Su interrogante desde esa época fue: ¿Quién fue ese guardia? ¡Nunca lo pude saber!, y agregó que le gustaría conocerlo si está vivo para darle un fuerte abrazo.

Después del terremoto del 72 emigró a Costa Rica y llegó a militar en el Partido Vanguardia Popular, y su colaboración con la lucha sandinista era indirecta a través del entonces Partido Comunista en ese país.

Al ser derrocado el somocismo en el 79, retorna al país, y Tomás Borge la nombra como la primera directora de Migración y Extranjería, cargo en el que estuvo un año. Posteriormente estuvo en la Dirección Política del Ministerio del Interior, donde pidió su baja, y pasó a laborar en EL NUEVO DIARIO por dos años y medio. Posteriormente se integró al equipo de apoyo del ministro de Educación, Fernando Cardenal.

Los síntomas de corrupción y abusos durante le primer gobierno de Daniel Ortega los comenzó a percibir en 1985, situaciones que desde los comités de base sandinistas Michelle criticaba; pero el agua rebasó el vaso cuando en una asamblea del FSLN en El Crucero, después de la derrota, la desinformaron para que no asistiera.

Después, de 1990 hasta 1997 estuvo en la Dirección de Cultura de la UCA. Luego pasó al Centro Ecuménico “Antonio Valdivieso”, donde tiene la responsabilidad del área de teología. La derrota electoral del 90 le rompió los referentes ideológicos que tenía.

Hizo estudios en el Seminario Bautista, lo que la apasionó más por la teología, aunque también ha descubierto otras espiritualidades.

La poesía la persigue desde que tenía 14 años. Los primeros poemas que escribió los destruyó “porque eran malos”. Otros poemas se los publicó Sergio Ramírez en la revista Ventana. Pablo Antonio Cuadra le publicó un poema cuando ella cumplió 15 años.


Abuela paterna huyó de los nazis
Su abuela paterna estuvo en París cuando esa nación estaba ocupada por los nazis, y siempre anduvo expuesta a ser asesinada porque portaba la estrella de David. Había una ordenanza del gobierno de la época: los judíos debían presentarse a la comisaría. Alguien la denunció y la mandaron a llamar. Ella llegó con las medallas del abuelo de Michelle, héroe de la primera gran guerra del siglo XX, se las tiró al comisario de Policía y le dijo: “Se las cambio por la estrella de David”. Por eso, Michelle dice que en su vida ha estado rodeada de personas que “me han enseñado valores”.


Su primera acción antisomocista
Cuando era estudiante de La Asunción, Michelle participó en su primera acción antisomocista después de la masacre cometida por la Guardia Nacional en León el 23 de julio de 1959. Todas las compañeras de su sección se pusieron de acuerdo para hacer una huelga en la medida en que podían, ya que no podían dejar de ir a clases. La huelga consistió en que estaban en el aula como piedra: “No hablábamos, no nos sabíamos la lección y no habíamos hecho las tareas”.

Estando en la Asunción es que se vincula con el FSLN, y así introduce volantes de la organización en el colegio. En esa época también marcó su vida literaria su amistad con el poeta Luis Rocha, cuando era estudiante de secundaria.

Otros que la influenciaron en ese campo fueron la profesora y religiosa María Amanda Escoto, y el profesor Fidel Coloma. Con la madre Amanda “leí el primer poema de mi vida que era dedicado a San Juan de la Cruz, quien además de ser un maestro espiritual es un maestro de la lengua española”. Luis Rocha un día le llevó de regalo un libro de Joaquín Pasos “que a mí me dejó hechizada”.


Primer contacto
con Carlos Fonseca
Estando en la UNAN, “de pronto me veo en una reunión con dos personas que en ese momento no sabía cómo se llamaban pero que me impresionaron tremendamente”. Después se dio cuenta de que eran Carlos Fonseca y Víctor Tirado López. “Tirado me impresionó por el realismo de sus planteamientos, y Carlos porque ese hombre como que irradiaba una vitalidad y una energía contagiosas”.

En la UNAN su vinculación con el FSLN fue orgánica, “ahí fundamos el FER, y además de todo el trabajo político que hacíamos, éramos buenos alumnos, lo que era parte de la tarea que nos daba el Frente Sandinista. Éramos literalmente cuatro gatos, pero hacíamos un escándalo que nosotros mismos nos quedábamos impresionados”.

Sacaba un periódico que se llamaba “El Estudiante”, y la gente que lo imprimía “se las jugaba con nosotros, y uno de ellos fue el doctor Adán Selva, y hasta sacamos una edición del “Pequeño Ejército Loco”. En esta labor participaban Casimiro Sotelo, Julio Buitrago y Francisco Moreno. Otros luchadores de la época fueron Roberto Amaya y (Orlando) Pinedita, a quienes jamás se les ocurrió ni en pensamientos “robarse un peso (un córdoba) del FSLN”.


Anécdota con el fundador del FSLN
Recuerda Michelle que en una ocasión, cuando Carlos Fonseca ya estaba casado con Haydée Terán, y tenía muy pequeño a su hijo mayor, el fundador del FSLN después de una reunión, le dijo: ¡Quedate!, y le dice: “Hoy cumple años mi chavalo, quiero que le pongás un telegrama a María Haydée”.

Esto se produjo en una casa de seguridad en Managua. Reveló Michelle que Carlos estuvo en casas que nadie se hubiera imaginado, porque “lo tuvimos en la morada de María Angélica Balladares de Argüello, llamada por los correligionarios del entonces Partido Liberal Nacionalista (PLN), la primera dama del liberalismo.

En esa vivienda Michelle se escondió después de la masacre del 22 de enero de 1967, gracias a una señora fisioterapeuta “a la que le debo la vida, ya que primero estuve escondida en la casa de doña Alicia Gordillo, amiga de doña Angélica”.



Como la tormenta, amor, como la tormenta
Como la tormenta, amor, como la tormenta.

Como el rayo, quemante, como el rayo.

Como la lluvia, como los robles ante la lluvia.

Como las flores, amor, como las flores.

Como el madero que retoña en los cercos.

Como quien despierta a medianoche gritando un nombre
y oye que ese nombre le responde.

Como quien toma unas manos tendidas desde siempre.

Como un niño ciego
que busca su juguete preferido.

Como un cauce que se llena a la llegada del invierno.

Como una mujer ama a su hombre
así, amor, te he querido.

Y ahora,
ante mi dolor y tu cólera
ante tu imagen y mi deseo,
ante tu ausencia,
como la tormenta, amor,
así te quiero.


De El Viento Armado
Guatemala. Universidad de San Carlos. 1971