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Un periodista de la estación de televisión iraquí Al-Baghdadia lanzó ayer sus zapatos hacia el rostro al presidente estadounidense George W. Bush durante una conferencia de prensa en Bagdad, pero sin alcanzarlo, al tiempo que lo insultaba diciéndole: “Éste es el beso del adiós, perro”.

El presidente Bush llegó sorpresivamente a Irak para despedirse del primer ministro iraquí Nuri al Maliki, con quien el gobernante de Estados Unidos se estrechaba la mano al momento del incidente.

El primer ministro intentó proteger a Bush, que no fue alcanzado por los zapatos arrojados por el periodista, cuyo nombre es Muntadar al-Zeidi, corresponsal para la estación de televisión iraquí, que tiene su sede en El Cairo, Egipto.

De acuerdo con las agencias, el presidente Bush tuvo el domingo pasado en pleno suelo iraquí un recordatorio de la oposición ferviente a sus políticas, cuando el hombre le arrojó dos zapatos --uno después del otro-- durante la conferencia de prensa que dio junto con el primer ministro Al Maliki.

Bush, sin embargo, se agachó para evadir ambos zapatos y ninguno de ambos mandatarios fue alcanzado por los improvisados proyectiles. En la cultura iraquí, arrojarle los zapatos a alguien es una señal de desprecio.

De acuerdo con la agencia AP, el periodista le habría gritado además a Bush: "¡Éste es el fin!", y le arrojó los zapatos. Luego intervinieron los agentes de los servicios de seguridad, quienes de inmediato se arrojaron sobre el periodista para sacarlo a la fuerza de la sala de conferencias.

Al menos uno de los zapatos pasó a centímetros de la cabeza del presidente Bush, quien se agachó rápidamente hacia su lado izquierdo para evitar el impacto, mientras Al Maliki intentaba agarrar los zapatos antes que golpearan al presidente estadounidense.

Zapatos número 10
El presidente estadounidense después del incidente bromeó sobre los zapatos, diciendo: "Todo lo que puedo informar es que son de tamaño 10". De inmediato expresó que no se sentía amenazado por el acontecimiento, en tanto pidió calma a los asistentes a la conferencia.

Antes del suceso, Bush dijo en la conferencia de prensa que la guerra ha sido dura, pero necesaria para proteger a Estados Unidos y dar a los iraquíes esperanzas de un futuro pacífico. El mandatario estadounidense visitó la capital iraquí cuando le faltan apenas 37 días para que le herede la guerra al presidente electo Barack Obama, quien ha prometido acabar con el conflicto.

Durante la visita a Bagdad, el presidente estadounidense George W. Bush y el primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki, firmaron simbólicamente el acuerdo en el que fija el marco para la retirada de las tropas estadounidenses de Irak antes de fines de 2011, señala la agencia AFP.

Ambos hombres rubricaron el acuerdo bilateral de tres años, firmado oficialmente el 17 de noviembre por el jefe de la diplomacia iraquí, Hoshyar Zebari, y el embajador de Estados Unidos en Bagdad, Ryan Crocker.

Suceso en zona ultra protegida
La firma simbólica del domingo tuvo lugar en la oficina privada de Maliki, en la "zona verde", el sector ultra protegido del centro de Bagdad, donde se encuentran el gobierno iraquí y las embajadas estadounidense y británica.

El acuerdo bilateral, ratificado en noviembre por el Parlamento iraquí, fija el marco de la retirada total de los 146,000 soldados estadounidenses de Irak para finales de 2011. Ese pacto, logrado tras casi un año de negociaciones entre autoridades estadounidenses e iraquíes, pondrá fin así a ocho años de presencia militar norteamericana en Irak.

"La guerra no ha terminado", insistió Bush, antes de agregar que la ofensiva militar aliada "está a punto de ser ganada", agregando que queda mucho por hacer y que el acuerdo de retirada de los soldados estadounidenses deja a Irak en buena posición.

Apuntó el presidente estadounidense que hace dos años habría sido imposible un acuerdo, lo que dijo fue logrado por los avances en materia de seguridad en Irak, en tanto que "brilla la esperanza en los ojos de la juventud iraquí". "Esto es el futuro por el que combatimos". Por su parte, al-Maliki indicó que "hoy Irak avanza en todos los campos".

Bush se reunió con el presidente iraquí Jalal Talabani y los dos vicepresidentes, Tariq al-Hashemi y Adel Abdul-Mahdi, en el Palacio Salam, junto al río Tigris. El mandatario estadounidense defendió la guerra, que está en su sexto año.

"La tarea no ha sido fácil, pero ha sido necesaria para la seguridad estadounidense, la esperanza iraquí y la paz mundial", dijo el presidente. "Estoy muy agradecido de que tengo la oportunidad de regresar a Irak antes de concluir mi término".

Pero en muchos sentidos, la visita es una vuelta celebratoria sin victoria. Casi 150,000 soldados estadounidenses siguen en Irak combatiendo en una guerra que es enormemente impopular en Estados Unidos y en el resto del mundo.

Más de 4,209 miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses han muerto en la contienda, que ha costado al contribuyente norteamericano 576,000 millones de dólares desde que comenzó hace cinco años y nueve meses.