Jorge Eduardo Arellano
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MANAGUA / AFP

Tres buques de guerra rusos que llegaron el viernes a la costa Caribe de Nicaragua en medio de una polémica por la visita que no estaba autorizada por el Congreso, abandonaron el país en la noche del sábado, dos días antes de lo previsto, dijeron a la AFP fuentes militares.

La flotilla rusa encabezada por el destructor Almirante Chavanenko, que visitó el país en el marco de una operación humanitaria, zarpó de aguas nicaragüenses poco antes de la medianoche del sábado, dijo el portavoz militar teniente coronel Romeo Álvarez.

La naves que inicialmente iban a permanecer en el país centroamericano hasta el lunes, salieron la noche del sábado, en medio de total hermetismo oficial, al igual que su llegada.

El anticipo de su salida del país estaría influenciado por la protesta de la oposición, que consideró que su ingreso era ilegal y una violación a la soberanía, ya que no fue autorizada por el Parlamento que se encuentra paralizado por una crisis interna tras las elecciones municipales del 9 de noviembre.

El presidente Daniel Ortega suspendió el sábado un viaje a la costa Caribe, para dar la bienvenida a la tripulación de las naves, alegando mal tiempo, según la oficialista Radio Ya.

Las embarcaciones, al mando del vicealmirante Vladimir Korolev, con 650 efectivos de la Marina de Guerra de la Federación Rusa, fondearon a unas 13 millas frente al puerto del El Bluff.

El acto oficial de bienvenida fue presidido por el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Julio César Avilés, y autoridades locales, así como por el embajador de Rusia en Managua, Igor Kondrashev.

Los buques rusos trajeron a Nicaragua una donación valorada en unos 200 mil dólares, consistentes en computadoras, generadores eléctricos, y medicinas para varias instituciones del país.