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Artesanías, electrodomésticos, muebles y comidas son algunos de los productos que se ofrecieron en Microfer, pero a pesar del supuesto sentido de ahorro que representa este lugar, los visitantes se quejaron de los altos precios en la feria.

Tal vez éste fue uno de los motivos de por qué los días anteriores y en su último día, la feria lució triste y apagada. También la posible falta de seguridad pudo hacer que las personas miraran con recelo hacer una visita a Microfer, ya que muchos se quejaron de la poca presencia policial, como es el caso de doña Martha Beltrán, vendedora de ropa, quien expresó su insatisfacción a END: “Como casi no hay guardias, la gente no quiere venir porque tienen miedo que les roben”.

Pero según el vigilante Francisco Moya, fueron treinta policías y vigilantes los que anduvieron custodiando el lugar, y aseguró que esta cantidad fue “más que suficiente”.


No hubo control en venta de licor a menores
Y aunque puede que sea una cantidad suficiente, la verdad es que algunas cosas, como la venta de licor a menores, pasó inadvertida. “Aquí se les ha vendido cerveza a los chavalos, porque todos se andan divirtiendo”, dijo Glenda Zamorán, propietaria de una comidería.

Ya Microfer cerró sus puertas. Atrás quedó toda la estructura de una feria que se organizó supuestamente para favorecer a muchos (micro, pequeños, medianos empresarios y compradores), pero que en realidad complació a pocos.


Memorial abandonado
Bastaron tan sólo unos segundos para que el terremoto de hace 36 años destruyera la imponente iglesia San Antonio, donde, desde su inauguración en 1994, se levanta vigilante un Memorial en homenaje a las casi diez mil vidas que perecieron en la catástrofe. Este memorial se encuentra en la zona donde año con año, se realiza Microfer.

El monumento que se supone recordaría a los nicaragüenses fallecidos esa fatal madrugada, ahora se encuentra en el olvido y en total abandono por parte de las autoridades municipales.

Las personas pasan y no distinguen el memorial entre el mar de tramos que está aledaño, y se pierde entre los que pasan sin voltear la vista y entre nubes de polvo.