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El Ejército de Nicaragua anunció ayer que ha redoblado la vigilancia en la zona costera de Tasbapounie, en la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), y que órganos de la Inteligencia Militar rastrean la presencia de presuntos narcos en la zona, donde el sábado pasado degollaron a tres nativos.

El jefe de la Fuerza Naval del Ejército de Nicaragua, almirante Juan Estrada, anunció ayer que mantienen las operaciones de vigilancia en alta mar, en coordinación con el servicio de Guardacostas de la Naval de Estados Unidos, con base en el acuerdo bilateral del tratado de supresión del tráfico de ilícitos de drogas por aire y mar con ese país del Norte.

“Nosotros tenemos un dispositivo por orden del Comandante en Jefe, general Omar Halleslevens, sobre el Atlántico nicaragüense, de norte a sur y en Tasbapounie tenemos un puesto naval de infantería de marina reforzado”, precisó Estrada, quien justificó que debido a la extensión de la costa Caribe nicaragüense (más de mil kilómetros) y a la limitación de la Fuerza Naval (900 hombres) es posible que ingresen grupos narcos a abastecerse a Nicaragua en su ruta a Estados Unidos.

“No se puede cubrir toda la costa. Cerca de donde se han dado los accidentes tenemos una unidad de infantería de marina y hemos reforzado el patrullaje, hay lugares a los que en la noche no podemos darles cobertura, somos 900 marinos y no podemos cubrir cada metro de la costa, pero tenemos información de inteligencia y estamos en busca de información más concreta para dar con el paradero de los delincuentes”, expresó Estrada, quien manifestó su temor de que una parte la población se preste a facilitar ayuda a los foráneos delincuentes.

“No son todos los pobladores, quizá sea uno por cada cien, pero para eso estamos vigilando y operando con Inteligencia, para desarticular a los cooperantes de la grupos narcos”, dijo sin más detalles el jefe naval.

Mientras tanto, en el sitio de la masacre, el jefe naval denunció que recopilaron información en la que presuntamente algunos capos de la zona, ligados a narcotraficantes internacionales tienen planes de sobornar a algunos habitantes de esa comunidad, que poseen cierto liderazgo, para que vayan a Bluefields a demandar el retiro de la guarnición de la Fuerza Naval.

Esta denuncia fue interpuesta ante medios de comunicación por el jefe del Distrito Naval del Atlántico (DNA), capitán de navío Francisco Vallejos.

Vallejos dijo que los narcos están preocupados por la incautación de dólares y la vigilancia que ejerce la Fuerza Naval en el Mar Caribe, frente a Tasbapounie. “Es natural que estén preocupados, porque no los dejamos que operen a su gusto”, reiteró.

El jefe castrense aseguró que la Naval no cederá ante ningún tipo de presión o manipulaciones del crimen organizado. “Cumplimos con nuestras obligaciones que nos impone la Constitución, como es defender la soberanía de nuestros mares”, expresó.

Quejas

Algunos habitantes de Tasbapounie opinan que la comunidad es más segura desde que se estableció una guarnición de la Fuerza Naval, pero rechazan que los soldados ejerzan funciones policiales.

“Nosotros (lugareños) estamos acostumbrados a caminar por las veredas por la noches; nos gusta salir a divertirnos y no queremos vivir en un estado de sitio con el temor de que aparezca un uniformado y te amenace o te golpee”, comentó Fernando Levan, vecino de la zona bajo vigilancia.

Levan sugirió que la Policía designe agentes para que acompañen la Fuerza Naval y no se produzcan roces con los militares. También demandó mayor acercamiento entre las autoridades y la población.

Igual opinó Borna Brown, una vecina del puesto militar, quien dijo que el día que los soldados detuvieron a Jacinto Hayman con un bulto que contenía 190 mil dólares, los niños quedaron traumatizados al ver la forma en que los uniformados lo golpearon.

“Los pequeños no están acostumbrados a ese tipo de violencia y estaban cerca cuando dispararon los fusiles al aire”, se quejó Brown.

El capitán de navío Francisco Vallejos dijo que buscarán mayor acercamiento con la población y el jefe de la Policía de la RAAS, comisionado mayor Luis Alberto Pérez Olivas, anunció que buscará la forma de destinar oficiales del orden público en Tasbapounie.

Tensión

Han transcurrido cuatro días desde la masacre de tres indígenas, que fueron descuartizados a machetazos por supuestos sicarios al servicio de narcos, que se presume cobraron venganza por un robo de dólares y droga, y la población de Tasbapounie no se repone del percance.

Una ciudadana que se identificó como Norma, dijo que temía que éste fuera sólo el inicio de una matanza que nadie desea en esa comunidad.

Mientras tanto, algunos pobladores siguen reportando supuestos sucesos extraños. Una joven que omitió su nombre, dijo que el día que la Fuerza Naval detuvo a Jacinto Hayman con los 190 mil dólares, una avioneta sobrevoló tres veces de forma sospechosa sobre la comunidad de Sandy Bay Sirpy, ubicada al norte de la desembocadura de río Grande de Matagalpa.

Otro vecino adujo que los tres indígenas masacrados en la finca de Hayman, supuestamente conocían a sus verdugos, porque no se inmutaron cuando los vieron llegar, y sólo Andrea Panting --una de las asesinadas-- trató de huir cuando vio cómo descuartizaban a su marido y a su sobrino.

El comisionado mayor Pérez Olivas señaló que siguen investigando esta masacre, pero no tienen una versión concluyente. Sin embargo, un oficial de Inteligencia del Ejército aseguró que los sicarios siguen al acecho y que no pueden bajar la guardia por el peligro de que se produzcan otras pasadas de cuenta.