Jorge Eduardo Arellano
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José Reinoso
Pekín / El País    

China ha decidido plantar cara con audacia a las grandes multinacionales en el negocio de los coches eléctricos. La compañía de Shenzhen BYD Auto lanzó el lunes pasado un vehículo híbrido, que puede ser recargado en un enchufe casero, con el objetivo declarado de convertirse en líder mundial en el sector de automóviles de gran eficiencia energética.

¿Se trata de una declaración atrevida, viniendo de una empresa que nació hace 13 años y lleva tan sólo cinco en la industria de las cuatro ruedas? El tiempo lo dirá. Pero lo que está claro es que sus directivos están trabajando para ello, y, con el apoyo del Gobierno, harán todo lo posible para lograrlo.

Por si sirve de indicador, el inversor estadounidense Warren Buffet, conocido por sus apuestas a largo plazo, ha comprado el 9,9% de la compañía. “Gracias al F3DM (nombre del coche), BYD tomará la delantera en el mercado de los automóviles de nuevas energías”, ha asegurado el presidente de la empresa, Wang Chuanfu. El auto tiene una autonomía de 100 kilómetros, aunque posee también un pequeño motor de gasolina.

Sus baterías pueden ser recargadas en nueve horas en una toma de corriente normal, y en 10 minutos en una estación de servicio especializada. Su precio es de 149,800 yuanes (15,850 euros). Según el fabricante, se trata del primer híbrido que es producido a gran escala y se puede recargar sin infraestructuras especiales.

La compañía lo distribuirá inicialmente en 14 ciudades chinas, y se centrará en flotas de empresas o departamentos gubernamentales. El ayuntamiento de Shenzhen y el Banco de la Construcción han adquirido 50 unidades.


Al mercado masivo en 2009
BYD, siglas en inglés de Construye tus sueños (Build your dreams), pretende venderse entre particulares a mediados del año que viene, aunque el alto precio --el doble que un coche similar de gasolina-- podría echar para atrás a los clientes. “Si el Gobierno apoya con medidas como incentivos fiscales, el precio podría ser reducido hasta el punto que la gente pueda permitírselo”, afirmó Wang. El objetivo es comenzar a exportarlo a Europa y a Estados Unidos en 2011. Pero antes tendrá que superar las normativas de seguridad occidentales.

BYD, que está especializada en la fabricación de baterías recargables, entró en la producción de automóviles hace cinco años, al comprar una empresa estatal del sector en quiebra. General Motors prevé lanzar su modelo eléctrico de enchufe a la red, el Chevrolet Volt, a finales de 2010; el mismo año cuando Toyota piensa comercializar el suyo. Ford ha asegurado que aún necesita cinco años para producir este tipo de coches en gran número.