• Ocotal, Nueva Segovia |
  • |
  • |
  • END

El largo fajón nebuloso que circula sobre la cresta de la cordillera Dipilto y Jalapa produce la llamada "precipitación horizontal", un término utilizado por expertos que han estudiado este fenómeno meteorológico en otros países. Comúnmente también se le conoce como “bosques nubosos”, “selva nubosa” o “nimbosilva”.

La neblina choca con la vegetación y en las hojas de los árboles se condensa o se transforma en gotitas de agua, que luego se desprenden e infiltran en el suelo para dar lugar a los riachuelos u “ojos de agua”, que a su vez alimentan a las quebraditas que al unirse a las laderas de la cordillera pasan a ser ríos que en gran parte abastecen del vital líquido a miles de habitantes y contribuyen a la economía agropecuaria de la zona.

A este fenómeno atmosférico es al que se refirió en varias ocasiones el doctor Jaime Íncer Barquero durante sus visitas a Nueva Segovia el año pasado.

El también asesor presidencial para Asuntos Ambientales ha advertido a la población y a las autoridades sobre las consecuencias que la deforestación tiene sobre la disponibilidad del agua, así como los riesgos que representa el cambio climático.

LA AMENAZA
“En la noche, cuando las montañas se cubren de nubes, gotea, y ese rocío es el que va formando el agua. Cuando se destruye el bosque en esas montañas la condensación es menor. Toda esta gente que vive a lo largo de esta carretera (Ocotal-Jalapa) va a padecer de veranos muy secos, más ahora con el cambio climático", advirtió el científico nicaragüense Íncer Barquero.

La nubosidad sobre la cordillera es casi permanente y más prolongada que el período de invierno, cuando ocurren las lluvias directas. La efectividad de la "precipitación horizontal", que ocasiona los bosques nublados, ha sido demostrada en los países andinos, donde atrapan la niebla para condensarla y de esa manera abastecer de agua a muchas comunidades que no tienen acceso al vital líquido.

Pero la cordillera Dipilto-Jalapa, desde que irrumpieron las empresas madereras extranjeras en los años 40 del siglo pasado para explotar el pino, ha venido sufriendo una gradual deforestación, acentuada por el acelerado avance de la frontera agrícola y el ataque del gorgojo del pino, conocido como “dendroctonus frontalis", que afectó en el año 2002 a la mitad de los pinares del departamento segoviano: unas 32 mil hectáreas. En los subsiguientes años, este en gran parte se regeneró de forma natural.

En la actualidad, la frontera agrícola ha llegado a las cumbres de la cordillera, donde los productores, con el afán de extender los cafetales con nuevas variedades que no demandan sombra, han talado los bosques de especies latifoliadas y de coníferas cuyo impacto ambiental aún está por verse.

ACOPIO NATURAL
Bajo esta realidad, el nombre de "Área Protegida" ha quedado en la teoría, porque el corte de los pinos se ha vuelto a autorizar y el cambio de uso de suelo avanza. La biodiversidad de la flora y la fauna se ha alterado, poniéndose en riesgo muchas especies endémicas.

“Entonces hay una afectación social a las comunidades, una afectación a la protección de una de las áreas que más necesidad de manejo y conservación presenta, porque se trata de la zona más alta de Nicaragua, donde hay un acopio natural de humedad atmosférica que el bosque infiltra y que hace correr a estos ríos", señaló Íncer Barquero.

Nueva Segovia tiene 41,200 hectáreas protegidas en la cordillera Dipilto-Jalapa, Madriz conserva 8,870 en las serranías Tepesomoto-El Pataste y Estelí cuenta con 43,201 en Miraflor-Moropotente, cerro Tomabú, cerro Quiabú-Las Brisas y en la meseta Tisey-La Estanzuela.

LA DEFORESTACIÓN

Amenaza • Los expertos afirman que la deforestación de los bosques nublados de la cordillera Dipilto y Jalapa, por lo común en montañas altas, provoca un aumento fuerte en la escorrentía superficial durante el período invernal.

Asimismo, representa un alto riesgo de deslizamientos e inundaciones que pueden sufrir asentamientos humanos que en las partes bajas se han situado a orillas de los ríos.

En ese sentido, lo peor que puede suceder es que los ríos y otras fuentes de agua se extingan en un departamento donde escasean las vertientes hídricas subterráneas.

En octubre pasado el Gobierno emitió el Decreto 46-2014, mediante el cual se suspendió por un año la veda para el corte, aprovechamiento y comercialización de los árboles de pino en todo el país.

En ese momento, Nelson Hernández, delegado distrital del Instituto Nacional Forestal en Las Segovias, explicó que con la publicación del decreto “el dueño de bosque, la empresa y el que trabaje en este sector puede realizar sus gestiones normales”.

En Nueva Segovia operan 22 aserraderos industriales de madera de pino. Según datos del Inafor, en la región de Las Segovias el sector forestal genera más de 10,000 empleos permanentes, sin tomar en cuenta el sector de tercera transformación, o sea, la industria de mueblería.