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La migración ha sido por décadas una opción para la subsistencia de muchas familias nicaragüenses. Estados Unidos, Costa Rica y España son los destinos principales de nuestros compatriotas, quienes van a estos países buscando mejorar su calidad de vida.

Ángel José Reyes Sequeira, un nandaimeño de 45 años, de complexión delgada, de piel morena y con las huellas del trabajo marcadas en sus manos, relata cómo inició su travesía como migrante hace más de 15 años para trabajar en los cañaverales de Costa Rica.

“Por la situación del país, que está dura y no hay trabajo, uno tiene que emigrar, es verdad que no muy largo, a la vecina Costa Rica, y al principio ilegal, por veredas, por montes, y en ocasiones nos perdimos, y muchas veces la Policía nos agarró y nos sacó, pero ahí mismo nos regresábamos para no tener que volvernos a la casa.

“En otra ocasión, estábamos sentados en el monte y vimos venir a la Policía y nos corrimos para escondernos en el monte, y ahí quedó la maletita, botada. Por suerte no nos agarraron, pero nuestras pertenencias se perdieron. La idea era hacer algo, ¡en Nicaragua no había nada que hacer y había que viajar de la manera que fuera!”, nos confesó don Ángel.

Lo que dice Unicef
Según la Unicef, los movimientos migratorios a gran escala han crecido mucho en los últimos años. Actualmente, alrededor de 150 millones de personas viven y trabajan fuera de sus países de origen.

“Un inmigrante muere cada tres minutos por xenofobia y discriminación en América”, según el Observatorio de los Derechos de los y las migrantes.

El tráfico de personas
Con esta situación, un gran negocio se ha venido consolidando: “el tráfico de personas”, donde individuos inescrupulosos se lucran de otros, los que con tal de alcanzar el sueño de una mejor vida, venden lo que tienen para pagar a los traficantes, conocidos como “coyotes”.

Don Ángel narra que más de una vez, estos “coyotes”, después de cobrarles lo pactado para llevarlos a “San Chepe”, los entregaban a la Policía, que los mandaba de regreso al terruño.

“En una ocasión el coyote que nos llevaba, como ya le habíamos pagado, nos entregó a las autoridades y se fue riendo”, recuerda.

Otra historia
Ángela Rosa Gómez López, también originaria de Nandaime, nos confesó que tiene en Costa Rica a sus dos hijos, Milton y José, quienes junto a sus esposas e hijos se fueron a La Garita, a los naranjales, pero a pesar de su esfuerzo no ganan lo suficiente, su situación es la misma, ya que apenas ganan para medio comer.

De igual manera, doña Leticia Carmona afirma que hace cuatro años sus tres hijos y una hija están en Costa Rica trabajando en una arenera, buscando ganar lo suficiente para ayudarla a ella aquí en Nicaragua y para mantenerse ellos en Costa Rica.

Día Internacional de la Población Migrante
La proclamación del día 18 de diciembre como Día Internacional de la Población Migrante, se debe --entre otras causas-- al creciente número de migrantes que existe en el mundo, y a la preocupación internacional por asegurar su protección y el respeto de sus derechos y libertades fundamentales.

Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos, y toda persona disfruta de los derechos y libertades proclamados en ella, sin distinción de ningún tipo, en particular de raza, color u origen nacional.

Con la celebración de este día, se pretende, además, reconocer y valorar la enorme contribución de todas estas personas en el avance económico, social y cultural de los países en todo el mundo.

Nostalgia
Con la nostalgia de esa época reflejada en su mirada, don Ángel reconoció que aunque encontró trabajo, muchas veces tuvo que soportar violaciones a sus derechos laborales, con tal de mantener su empleo y asegurar la ayuda para su familia, en especial para sus 5 hijas.

“Me sentía alegre cuando llegaba, porque la realidad es que en ese tiempo era mejor ir a Costa Rica, entonces sí se ganaba, era escasa la mano de obra y hasta se peleaban por uno”. Ahora ya casi ni viajo, porque viera cómo está de carísima la vida, y aunque estoy en mejores condiciones económicas y puedo viajar legal, ya no voy porque es más difícil, está casi igual que aquí”, sostiene don Ángel.

Estadísticas de Migración
Según las estadísticas de Migración y Extranjería, hasta abril de este año, de manera legal y por los diferentes puestos fronterizos, hubo movimientos migratorios de 452,143 nicaragüenses. De éstos, entraron 191 mil 477 personas y salieron 260 mil 666, lo que significa que la salida superó en 69 mil 189 personas la entrada. Y hablando de género, de los hombres --272 mil 909-- entraron 116,151 y salieron 156 mil 758.

Respecto a las mujeres, de un total de 179 mil 234 entraron 75 mil 326 y salieron 103 mil 908, por lo que siempre fue mayor el número de salidas.

Y relativo a las edades, el mayor flujo migratorio fue de 0 a 16 años, con 23 mil 810 personas, seguido del rango de los 25 a 40 años con 199,271, según las últimas estadísticas de Migración y Extranjería.

Cifras podrían ser mayores
Al respecto, existe un subregistro que señala que podría ser mayor el número de migrantes indocumentados que sale por puntos ciegos de las fronteras.

Al igual que don Ángel, son cada vez más los y las nicaragüenses que confirman que el salir de su país es una experiencia difícil de sobrellevar, y que muchas veces es mejor estar pobre en su tierra, que estar pobre en otra nación donde no se conoce a nadie.

“Es duro andar lejos de la casa, de la familia; uno llega rendido de trabajar, cansado y amanece desvelado, pensando ¿cómo estará la familia, los hijos? ¿Cómo estará papá, mamá..? la mente nunca está despejada. No es como estar uno en su casita, aquí en Nicaragua”, dice apesarado don Ángel.