Lésber Quintero
  • Rivas, Nicaragua |
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Capturar peces en el lago Cocibolca es cada vez más difícil y esto mantiene preocupadas a más de 150 familias de las zonas costeras del municipio de Cárdenas, que subsisten de la actividad pesquera.

“La población de peces ha descendido drásticamente, pues en el 2013 entre los pescadores de Cárdenas se extraía a la semana más de 5 mil libras de pescado y desde mediados del año pasado hay un drástico descenso y creo que se debe a cambios climáticos y al mal invierno”, indicó, el pescador Marvin Orozco, de 46 años.

Orozco es uno de los pescadores de Cárdenas, quien acopia las especies capturadas en el lago Cocibolca para vender la producción a una comerciante hondureña que llegaba todos los martes a comprar el producto.

“Pero la venta a Honduras ha caído porque no hay producto. La extracción de peces anda por mil libras a la semana y por esta cantidad la hondureña no se traslada hasta acá y por ende el producto se está comercializando a nivel local”, comentó.

El pescador agregó que en la zona costera, que va desde Cárdenas hasta Colón, existen 45 pangas y botes dedicados a la pesca artesanal, en la que están involucrados unos 150 pescadores, pero debido al momento que atraviesan las pequeñas embarcaciones permanecen varadas la mayor parte del tiempo.

En Colón, el pescador Esmelin López Rodríguez, de 41 años, asegura que las ventas a Honduras iniciaron desde la década del 2000 y que esta actividad era junto a la agricultura la principal fuente de ingresos de 36 familias de la zona.

“Pero la pesca se ha degradado, no hay nada que entregar y las faenas ya no son rentables, porque en cada zarpe se invierten C$400, y lo poco que se captura en familia lo vendemos a Costa Rica y acá en Cárdenas, pero corremos el riesgo de no recuperar ni lo que invertimos”, señaló López.

RECURSO SE AGOTA

Entre las especies que son capturadas y comercializadas por estos pescadores se encuentran mojarras, róbalo, guapote, sabaleta, sábalo real, roncador, gaspar y tilapias, y dependiendo de la especie, la libra se oferta entre C$7 y C$25.

Según Orozco, la actividad pesquera mueve a la semana unos C$50,000 en la franja costera de Cárdenas y dinamiza otras actividades, “porque por ejemplo yo compro C$2,000 de hielo cada 8 días, también deja ganancias a transportistas, gasolineras, vendedores y mecánicos”, detalló.

Don Noel Orozco es otro pescador de Cárdenas y se dedica a acopiar peces sabaleta, para secarlos y venderlos a la comerciante hondureña Yorleni Posada González.

“Pero las ventas se han caído por falta de producción. Recuerdo que en 2013 vendía hasta C$81,600. Ahora la comercialización ha descendido en un 50% y tengo que esperar hasta cuatro meses para hacer entregas”.

El pescado seco es plato infaltable en la Semana Santa, en las mesas de cientos de familias, y don Noel lo vende a Honduras entre los meses de diciembre y marzo a C$160 y C$200 la docena y en el país catracho este producto también es muy utilizado para elaborar tortas de pescado.

“Yo creo que los recursos se están agotando, hay pesca por todos lados y el cambio climático también tiene que ver con la escasez de peces. Al paso que vamos creo que en unos 5 años ya no vamos a pescar nada, porque las especies se van a esfumar así como ocurrió con el tiburón blanco y el pez sierra, que en mi vida todavía tuve la dicha de capturar uno”, relató.

La escasez de peces es un tema que se escucha desde el casco urbano de Cárdenas hasta la comunidad Colón, pasando por Tiruri, Zapotillo, El Tablón, Orosí, entre otras comunidades costeras.