Leyla Jarquín
  • Managua |
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La alta tasa de nacimientos por cesárea en el país, principalmente en instituciones privadas, responde en gran medida a la falta de preparación del personal médico para atender un parto natural y sus complicaciones, consideraron especialistas consultados por El Nuevo Diario.

Para el gineco-obstetra, Pablo Emilio Mongalo, es paradójico que se esté recurriendo tanto a la cesárea si actualmente existe más bibliografía y equipos tecnológicos para conocer, diagnosticar y controlar los factores de riesgo en un embarazo y en el parto.

Como ejemplo mencionó que tanto en instituciones públicas como privadas se asume como una regla que ante un embarazo gemelar se debe realizar una cesárea, cuando los ultrasonidos previos y durante el parto, permiten hacerlo vía vaginal de forma segura.

A su juicio, el problema es que no se están formando a médicos parteros, de tal forma que estén preparados para identificar y atender cualquier complejidad que se presente en un nacimiento natural.

Agregó que los especialistas prefieren las cesáreas porque estas duran en promedio, 30 minutos, mientras que los nacimientos naturales pueden requerir de 8 a 10 horas de labor y parto, además, suelen darse en la madrugada.

Sin embargo, reconoció que el riesgo de hemorragia es menor cuando se realiza una cesárea, ya que a través de la incisión, el cuerpo médico puede intervenir de forma más rápida y efectiva ante una emergencia. Según estadísticas del Minsa, la hemorragia relacionada con el embarazo, parto o puerperio es la principal causa de muertes maternas en Nicaragua, con un 34.07%.

Cosa de criterio

El especialista en Medicina Interna, Neri Olivas Castro señaló que para realizar una cesárea suelen seguirse criterios que no están contemplados en las normas establecidas por el Ministerio de Salud, Minsa.

Dijo que algunos criterios erróneos son: que la paciente sea hipertensa y se decida hacer la intervención quirúrgica a pesar de que durante el embarazo mantuvo controlada la situación; que haya pasado mucho tiempo después de su último parto y el cuello tarde en dilatarse, y --uno de los más comunes-- que la mujer sea primeriza y alegue miedo del parto natural.

Olivas Castro indicó que lo anterior ocurre más en instituciones privadas, ya que en las públicas hay un mayor monitoreo del cumplimiento de las normas. “En los hospitales públicos las normas están visibles en las salas de labor y parto, mientras que en los privados los doctores ajustan las cosas a su conveniencia”, apuntó.

Ambos especialistas coincidieron en que el miedo a una demanda por negligencia es otra de las razones que lleva a los médicos a recurrir a la cesárea, por lo que reconocieron la importancia de una mayor preparación en técnicas y habilidad para atender partos.