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Los primeros recuerdos de beisbol que tiene Priscilla Cisneros son del Bóer. En específico, de Nemesio Porras bateando pelotas, corriendo las bases y celebrando victorias en el Estadio Nacional Denis Martínez en Managua.

“Admiraba a Nemesio y decía: “Qué bonito el beisbol”. La pasión (por el beisbol) me la inculcaron mis padres”, dice Cisneros de 30 años,  quien ahora es coordinadora de la Major League Baseball para Nicaragua.

La fanática, sin embargo, entró en nervios cuando el destino la puso justo frente a Denis Martínez, quien la nombró gerente general de la Academia de Beisbol Nicaragüense que él dirige.

“Ni me sentaba en el escritorio de gerente”, relata.

Cisneros, quien fue la mejor estudiante de su universidad en Nicaragua, se ganó una beca para estudiar una maestría en España y ve en cada suceso de su vida la mano de Dios, describe paso a paso cómo una mujer tiene las riendas del beisbol en este país.

¿Quién es Priscilla Cisneros?
Es una persona compasiva, organizada, con mucho amor por los niños y los jóvenes menos privilegiados. No solamente me dedico a la industria del beisbol, también tengo una Fundación que se llama Cuenta Conmigo, que fundé en el 2010 durante mi estadía en España, donde estudié mi Maestría de investigación y dirección de empresas.

Estudié administración de empresas, me gradué en la Unicit (Universidad Iberoamericana de Ciencia y Tecnología) con honores, fui la mejor alumna de toda la universidad y me gané la beca a España, pero no estaba conforme, tenía que hacer algo más. Quería un doctorado. Allá me dijeron que me quedara a estudiar el doctorado, pero renuncié  para montar un proyecto y así nació la Fundación Cuenta Conmigo, posteriormente alcancé el trabajo con la Academia de Beisbol Nicaragüense.

En el 2010, estando en España, me invitó una familia de Estados Unidos a viajar a Colorado. En ese país conocí a Jey Dick, quien fue la conexión hacia don Denis Martínez, una persona que ama a los niños. A partir de allí inicié la Fundación, apoyando el área de educación para que los niños con menos posibilidades, como yo, alcancen ir a España y estudiar una maestría. Sé que la clave para vencer la pobreza es la educación.

¿Cuándo comenzó a trabajar con la Academia de Beisbol Nicaragüense?
El 3 de octubre del 2010, cuando el señor Denis Martínez vino a Nicaragua con la idea de crear una academia para formar peloteros. Yo me quería quedar en España y Dios me hizo sentir que debía regresarme a mi país, porque no todas las personas con conocimiento tienen que abandonar su patria, sino ayudarlo.

¿Cómo conoció a don Denis (Martínez), usted llevó su currículo para ingresar a la Academia?
No conocía a don Denis, yo estaba en Colorado. Jey Dick me dijo por correo electrónico: Priscilla, tenés que conocer a Denis Martínez. Jey fue la persona que Dios utilizó a través de la organización Global Connection, con quienes habíamos organizado el evento ‘Desafío’, en el 2007 con Dante Gebel y Alex Campos en Nicaragua.

¿Cómo fue ese primer encuentro con Martínez?
Me sentía nerviosa por la entrevista, porque no tenía experiencia, pero él vio algo en mí y puso su confianza.

¿Usted no sabía nada de beisbol?
Sí sabía. Pero hay que diferenciar dos aspectos, una es ser fanático y otra es saber fundamentos de beisbol. A la edad de 6 años mis padres, principalmente mi papá, me llevaba a los juegos del Bóer. Recuerdo que en 1994 hubo un Mundial de Beisbol en Nicaragua y que incluso se fue la luz (ríe).

En ese tiempo las estrellas eran Nemesio Porras, Sandy Moreno, Henry Roa, Aníbal Vega, Jorge Luis Avellán.

Siempre los miraba, admiraba a Nemesio y decía: “Qué bonito el beisbol”. La pasión me la inculcaron mis padres, entendía del juego, todas las jugadas, conocía los peloteros de esa época, pero siempre lo miraba como lejano. Y tenía esa pasión de ir más lejos, pero fue hasta el 2010 que don Denis me dio la oportunidad de trabajar con la Academia, inicialmente como directora de Educación, desarrollando un currículo para peloteros que necesitan firmar un contrato con un equipo de beisbol, pero como parte de la Responsabilidad Social y Empresarial de ayudarles a cumplir su bachillerato. Que aprendieran a leer, sumar, restar, multiplicar e identificamos casos de peloteros de 14-15 años que no habían tenido la oportunidad de ir al colegio.

Entonces, ¿cómo ese embajador de Nicaragua va a representarnos? Diseñé ese currículum para ayudar a estos peloteros desde la forma de hablar, caminar, de ir al baño, modales básicos, ética y protocolo, también la parte espiritual, presentarles a Dios, fue una oportunidad de aprendizaje porque viví 3 años en la Academia en Rivas, donde aprendí que la vida del beisbolista es solitaria, triste, porque es mucho sacrificio. En la mañana tienen práctica, educación por la tarde, gimnasio por la noche, ver vídeos, scouteos.

¿Cómo se hace lugar una mujer en el beisbol?
(Ríe). Aún yo me lo pregunto. Cuando estaba en la Academia de Beisbol me cuestioné: ¿qué estoy haciendo aquí como mujer? Porque todo está dominado por hombres, el lenguaje, la vestimenta, todo. Pero creo que mantener sus valores, la integridad, disciplina y constancia, más tener de mentor a don Denis, quien me explicó lo de la industria del beisbol y me dijo: “Priscilla, vos podés”.

Cuando don Denis me puso el cargo de gerente, ni yo misma lo podía creer. Le dije: “No lo puedo hacer”. Ni me sentaba en el escritorio de gerente, pero sentí que era la oportunidad de tomar algo que Dios me estaba dando. Soy lo que soy gracias a Dios, a don Denis, y ahora a la Major League Beisbol, MLB, que me dio la oportunidad de ser coordinadora por Nicaragua.

¿Qué es lo que considera más complicado de trabajar en el beisbol en Nicaragua?
Establecer los parámetros de MLB internacional al estándar de Nicaragua, y que el pueblo nicaragüense vaya aprendiendo a formarse como mejores profesional de la calidad que la MLB espera. En nuestra cultura latina todo lo dejamos para mañana, hay que mejorar la disciplina, organización e integridad.

De los 4 años que trabajó en la Academia  de Beisbol Nicaragüense, ¿cuáles son las experiencias que más recuerda durante su labor?
La primera es cuando trajimos útiles deportivos para la niñez y juventud de la Costa Caribe, los veía jugar descalzos. Trabajamos duro durante un año para recoger zapatos, guantes, pelotas a través de la Fundación Roberto Clemente. Fue una gratificación.

Otro de los momentos que más recuerdo fue ver las lágrimas de los prospectos al firmar, de Ronald Medrano, Kevin Gadea, Jean Rigby, Jason Laguna. Esos momentos los tengo en mi memoria, de ver cómo lloraban al cumplir sus sueños.

Hábleme un poco de su infancia, ¿cómo fue?
Linda, porque mis padres siempre me dieron la oportunidad de viajar por el mundo, son los mejores recuerdos que tengo.

Y la parte de ser cristiana, ¿cómo nació ese interés por Dios?
Vengo de una familia muy devota de Dios. En 1995 el pastor David Spencer --líder de la Iglesia Hossana-- nos presentó a Dios como alguien de relación. Desde allí empezó toda mi comunión con Jesús, leer la Biblia, tener más sed del Señor. Hicimos campamentos, vinieron eventos, siempre he tenido pasión por la juventud, me gustan los retos. Sentí que debíamos hacer algo como país y así surgió ‘Desafío’ en el 2007. Se dio la oportunidad de traer a Dante Gebel,  fue algo increíble; lo trajimos para traerle dirección y propósito a la juventud.

¿Cuál sería su próximo sueño?
(Ríe). En lo personal quiero casarme y realizarme como mujer. Como profesional es que haya más firmas en Nicaragua, ayudar al pelotero. Vamos a realizar eventos para el desarrollo de talentos en Nicaragua. Hacer clínicas, traeremos exgrandes ligas para capacitar instructores y llevaremos instructores a República Dominicana para que los entrenadores de aquí se capaciten.