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“Hace como dos meses vinieron unos extranjeros a buscarme porque necesitaban tres muchachas, entonces yo llamé a mis contactos y comencé a investigar con mis amigos meseros, --porque así es que conseguís clientes: en los lugares públicos, ahí eso es un secreto a voces--, y se las conseguí”, explicó la operadora de una agencia de damas de compañía.

Aclaró que quienes eligen este tipo de labor son personas adultas, --muchas veces madres solteras--, que no son víctimas, sino empresarias que ofrecen su compañía por una remuneración “y eso no es nada ilegal”, pero cuando el solicitante pide sexo, “es la dama quien decide si acepta o no”.

La informante, que prefirió el anonimato, apuntó que las damas piden entre US$100 y US$150 por una noche de compañía, luego entregan un porcentaje a su “mánager”, quien a su vez le da una comisión al que les recomienda el cliente.

“El 90% de los clientes son de alto poder adquisitivo y el 80% de las damas eligieron lo que hacen, porque reditúa bien, y eso es mejor que estar bailando en un night club, o parada en una esquina o fichando en un bar”, concluyó.

Nuevo servicio

“Este fenómeno no es propio de Nicaragua, en Latinoamérica eso ya se está viendo, es una realidad que estamos enfrentando, pero es debido a eso: la falta de un empleo digno y la desprotección de las mujeres”, reflexionó Virginia Meneses, coordinadora del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem-Nicaragua).

Patricia Orozco, miembro del Movimiento Mesoamericano Las Petateras, dijo que estas mujeres tienen derecho a “tratar de enfrentar la situación económica que viven de la manera que creen, y si eso es consciente, decidido y en libertad, lo respetamos”.

Finalmente, Mirna Blandón, del Movimiento Feminista de Nicaragua, explicó que no hay que confundir el trabajo sexual con la comercialización y el tráfico del cuerpo de las mujeres, porque lo primero es libremente decidido y lo otro es un delito. Indicó que el Estado tiene la responsabilidad de educar a toda la sociedad sin prejuicios.