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Marcela Lagarde, antropóloga y feminista mexicana, reflexiona sobre los avances y desafíos de la lucha contra la violencia hacia las mujeres.
La feminista, que se destaca en Latinoamérica por su lucha  y por sus ideales, plantea que la renuncia, la entrega y el sacrificio, reconocidas como cualidades típicas de las mujeres, fomentan la subordinación y el control.

Lagarde accedió a hablar brevemente con El Nuevo Diario en la víspera del Día Internacional de la Mujer.  

Tras décadas de luchar para vivir sin violencia, ¿qué continúa fallando?, ¿en qué puntos medulares falta aún que se avance?
La violencia no se produce por fallas, todavía la violencia es estructural en nuestros países, la violencia de género contra las mujeres y niñas, y la violencia machista terrible entre los hombres. No es que tengamos fallas en las políticas públicas que tenemos, sino que es tan fuerte el arraigo cultural de la violencia, que necesitamos hacer muchos más cambios para ir minando la violencia. Todavía para parte de la sociedad la violencia contra la mujer es aceptable, es natural, la normaliza e incluso la aplaude y la enseña. No es que la gente no sepa, sino que sabe y considera que no tiene por qué meterse, que es asunto de otra persona. Todo eso envuelve a la violencia en una capacidad de ser aceptada.

Luego están los cambios importantes, están las leyes que hemos hecho para enfrentar la violencia. En América Latina, hasta hace 10 años, solo existían las leyes de violencia intrafamiliar y luego vinieron las nuevas generaciones de leyes para prevenir, atender y sancionar la violencia contra mujeres y niñas, ya no solo dentro del hogar o la familia. Y bueno, son leyes que están empezando a ser aplicadas, hay que formar a funcionarios, funcionarias y autoridades del sistema de justicia para que las conozcan.

¿De qué forma las leyes, que dan determinada cantidad de cargos públicos a las mujeres, contribuyen a visibilizar y a reivindicar a la mujer?
Claro que sí (contribuye). Imaginate que yo fui diputada en minoría numérica y de género. Contribuye muchísimo, si yo no hubiese ido al Congreso de mi país no hubiese tenido el poder de impulsar, de hacer, de crear las cosas que hice. Hice la primera gran investigación sobre violencia feminicida en México, que es pionera. Eso solo se pudo porque era yo diputada y porque el movimiento feminista estaba tras de mí, yo no hablaba a mi nombre, tenía ese empuje maravilloso del movimiento. Logramos eso y hacer la Ley General de Acceso a las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia, logramos tipificar el feminicidio.

Cada día, cada mes, cada año vamos empezando, porque los derechos no se construyen en un día y las leyes solas tampoco construyen los derechos. Ya tenemos el referente, ya está la ley, ahora tenemos que hacer esa profunda y compleja reforma del Estado, que no la vamos a poder hacer nosotras solitas, sino que se tiene que producir por un gran bloque de fuerzas democráticas en nuestros países.

Luego está todo el tema del desarrollo, si no hay desarrollo, la economía no permite el empoderamiento económico de las mujeres y ya sabemos que si las mujeres no tenemos autonomía económica estamos mucho más a expensas del control, de la violencia de otros.

Que lleguemos las mujeres a espacios de toma de decisiones es muy importante, de derecha, de izquierda, de centro, obviamente queremos que lleguen al poder mujeres que tengan una conciencia democrática, de género, integral, pero tampoco hay que despreciar que haya una mujer jefa de la Policía, una mujer en la Suprema Corte, porque ese solo hecho elimina un mecanismo de discriminación, que es que no haya mujeres, pero con eso no basta, tenemos que eliminar muchas más cosas y requerimos no solo mujeres democráticas, sino hombres democráticos. Necesitamos mujeres y hombres progresistas, democráticos, feministas.

Me llama la atención que usted ha dicho públicamente que el sacrificio, la renuncia y la entrega son una tríada nefasta. Hábleme un poco sobre eso.
Yo encontré que son valores convertidos en virtud, pero que justamente permiten que las mujeres estemos sometidas, subordinadas y controladas. La renuncia porque el sistema logra que las mujeres trabajemos para los demás, que muchas veces haya un olvido de nosotras mismas, que los beneficios del trabajo no redunden en nosotras, que lo propio quede postergado, que la salud personal de las mujeres no la atendamos porque siempre estamos viendo la salud de los demás.

Todo eso son múltiples concesiones a existir en primera persona y a considerarnos virtuosas mientras más sacrificadas somos. Las relaciones múltiples, por ejemplo, las de pareja, las familiares o las laborales se beneficien de esa triple y nefasta virtud de la renuncia, el sacrificio y la entrega.

La entrega la consideramos un valor positivo. Que las otras personas consideren que pueden hacer con nosotros lo que quieran, pedirnos lo que quieran. En el caso de las parejas hay una enorme desigualdad, aun en mujeres modernas prevalecen esos valores antiguos y por eso hay contradicciones graves.

A propósito de eso, leí que usted también decía que habrá equidad en una relación de pareja cuando la mujer tenga más poder.
Desde luego, pero no una relación de dominio, se trata de que los hombres dejen de tener poder de dominio: control, intervención, juzgamiento y que nosotras tengamos recursos, sobre todo autonomía mental, que aprendamos a pensar por nosotras, que dejemos de ir tras sueños efímeros que no funcionan y que muchas veces las dejan, entre otras cosas, embarazadas, perdiendo trabajos, sin la posibilidad de estudiar. En las mujeres jóvenes es toda una condición compleja y en la actualidad vemos a chavas totalmente modernas, pero adentro son totalmente a la antigua y los hombres abusan de eso.

También es un valor ser ingenuas, no entender, dejarse llevar por las pasiones, por la confianza ciega. Todo eso hace un daño enorme a las mujeres porque somos timadas, aprovechadas y luego usadas como desechables.

Y en otros temas pasa lo mismo, si hablamos del tema laboral, a las trabajadoras se les exige una entrega sacrificial por el trabajo, se les exige trabajo invisible, voluntario, trabajo extra. En todos esos valores subjetivos, adaptan las mujeres a este mundo.

Quisiera una reflexión suya: su lucha ha sido continua, sus logros, pero seguimos aún viendo en las noticias cómo la violencia en México…
La violencia no se va a acabar porque haya leyes, van a seguir habiendo femicidios, en México va a aumentar la violencia, como está aumentando todas las violencias y obviamente la violencia contra la mujer.

Hace falta un cambio profundo y estructural para poder enfrentar eso, y por eso digo que mi país está echado a perder y requerimos más que una ingeniería y limpieza en la casa. La gente democrática no tenemos suficiente fuerza para cambiar las cosas, la gente democrática, que está en los partidos políticos, está sujeta a las reglas políticas de los partidos, allí hay prácticas terribles y antidemocráticas: hay corrupción, clientelismo. Desde que soy consciente vivo para cambiar eso y, bueno, el feminismo ha hecho un gran aporte para nombrar muchas cosas, para plantear los derechos particularmente de las mujeres.

Clave: La autonomía

INFLUYENTE • Como diputada federal de México, Lagarde presidió la “Comisión Especial para conocer y dar seguimiento a las investigaciones relacionadas sobre los feminicidios en la República Mexicana”. Ha escrito, entre otros libros, “Los cautiverios de las mujeres. Madresposas, monjas, putas, presas y locas”.

En una entrevista con la revista de Antropología Iberoamericana dijo que es “una mujer feminista, que además tiene la maravilla de ser antropóloga”.

“Podría ser politóloga, filósofa, chelista o lo que quieras, que sería siempre feminista. Pero me ayuda ser antropóloga y me encanta. En la política lo que yo hice fue llevar mi prestigio de académica. A mí me respetaban por ser académica y porque sabía; y porque era intelectual; y porque tenía libros publicados; y porque era profesora”.

En un retrato sobre Lagarde publicado por la revista Envío, se resalta que la antropóloga ha profundizado en los miedos de las mujeres. “Ha hecho ver cómo en particular el miedo a la soledad ha sido un gran impedimento en la construcción de autonomía. Según su teoría, no habrá autonomía entre las mujeres si no se revoluciona la manera de pensar y el contenido de los pensamientos. Insiste en formular claves feministas para la autoestima de las mujeres, poniendo en primer lugar la conciencia y la identidad de género”.

Feminista

Marcela Lagarde
México.

Definió e introdujo el feminicidio como delito en el Código Penal y la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia, de México.

Fue diputada por el PRD. Es antropóloga y feminista.