•   Chinandega, Nicaragua  |
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Tras 24 años de haber desaparecido, el pescador Heriberto Peralta Maradiaga, de 68 años, apareció barbudo, desgreñado, con el pelo largo, con siete camisas, arandelas en los dedos de las manos y con alambres en los tobillos, en señal de que estuvo refugiado en las montañas como un ermitaño.

Visiblemente desorientado,  el hombre relató con incongruencias que se llama Jose Elías Hernández Castro, que salió a trabajar del sitio conocido como “Escalón”, en el sector de la Cruz, en un club campestre del departamento de Cuscatlán, El Salvador, y que en vez de enrumbarse hacia México apareció en Nicaragua.

“Me perdí, me vine por montañas,  ando el boleto aéreo que me llevaría a Mexico, nunca he cruzado fronteras legales, salí caminando hasta que aparecí en suelo nicaraguense”, expresó Peralta Maradiaga, quien según él nació en la ciudad de San Miguel, El Salvador.

Maura Francisca Mejía, de 52 años, quien habita en la comarca El Limonal, sector norte de la comunidad de Palacios, en Puerto Morazán, afirmó que es la esposa de Peralta Maradiaga, a quien conoció donde una tía,  en la comunidad Israel, jurisdicción del municipio de Villanueva, luego procreó con él siete hijos.

CICATRICES   
“Mi marido se perdió hace 24 años, la última vez que lo vi fue cuando salió a pescar junto a unos amigos en una caleta, les pregunté a ellos y no me dieron razón. Trabajé en una camaronera ante su ausencia para formar a mis hijos”, expresó Mejía.

“Lo reconozco, porque tiene una cicatriz en un pie y otra en la cara, sin duda es él, no cabe la menor duda, lo que pasa es que estaba un poco afectado de la mente, quizás por lo que ha sufrido debido al abandono en las montañas”, indicó.

Un yerno del pescador expresó que reconoció a Peralta Maradiaga por la forma de reír, “además la nariz es grande, sus facciones físicas son las mismas, recuerdo cuando jugaba con sus nietos, es bien cariñoso”.

PRUEBA DE ADN
Ana Patricia Peralta Mejía relató que a las 8:00 a.m. de la mañana del martes, dos de sus hijos llegaron a avisarle que habían encontrado a su abuelo en el sector de Playa Agua Salada, en el Delta del Estero Real, por lo que lo condujeron a la casa donde él vivió hasta antes de su desaparición.

“Lo hemos buscado por aire, mar y tierra, nunca nos resignamos a que lo habíamos perdido, siempre tuvimos fe en Dios que aparecería; es él,  tenemos fotos y aunque han pasado 24 años, su cara es parecida y sus demás rasgos físicos”, expresó emocionada Peralta Mejía.

Dijo que ella iba a cumplir 15 años cuando su progenitor desapareció, y el resto de sus hermanos que están fuera de la comunidad llegarán para el reencuentro.

El pescador tiene 22 nietos y a pesar de que dice que es salvadoreño, sus familiares están convencidos de que se trata de Heriberto Peralta Maradiaga, por lo que solicitan que le practiquen la prueba de ADN.

8,760 DÍAS estuvo desaparecido el pescador.