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En 1991, cuando huyó de las guerras yugoslavas, el serbio Horislav Jaso ni siquiera había escuchado el nombre de Nicaragua, pero 7 años después de salir de  su tierra natal, visitó este país centroamericano y decidió regresar para quedarse e invertir en proyectos turísticos.

Jaso ahora se considera un nicaragüense. Recuerda que cuando huyó de la ex República Federal Socialista de Yugoslavia tenía 18 años de edad y recién había culminado una carrera técnica de mecánica y su futuro, el de sus padres Rastislav Jaso y Anna Jaso, y el de su hermana menor era incierto, pero afirma que abandonar su país era lo mejor.

Yugoslavia ocupaba parte de Europa Central hasta los Balcanes y estaba constituida por seis Estados y dos Regiones Autónomas, pero los conflictos por razones políticas, culturales y étnicas lo llevaron a la disolución, cuando Jaso ya estaba lejos de su natal Belgrado, donde nació y que hoy es la capital de Serbia.

Asegura que él y su familia son de descendencia eslovena.

¿En qué momento deciden huir de la guerra usted y su familia?
Cuando el conflicto étnico se acrecentó surgió la desesperación, la incertidumbre, los serbios eran expulsados de sus hogares por croatas y viceversa, los   atropellos a los derechos humanos se multiplicaron,  incluidos asesinatos, torturas, violaciones, eso era feo y muchos nos vimos obligados a desplazarnos.

¿Fue difícil ese momento para ustedes?
Claro, salir de nuestro mundo y partir a uno desconocido, donde no hablamos el mismo idioma y no conocemos a nadie es difícil, pero era mejor antes que enfrentarse a la muerte.

¿Cuál fue el primer país donde se refugiaron?
Austria, allí estuvimos 8 meses esperando a que nos otorgaran visa de ingreso a Canadá, que era nuestra opción para restablecer nuestras vidas y el tiempo que estuvimos en Austria vivimos de los ahorros de mis padres y la venta de la casa, ya que ellos eran transportistas.

¿Por qué eligieron Canadá para establecerse?
Es que en este país ya teníamos familiares viviendo en Ontario, era nuestra única opción y cuando llegué aprendí el inglés, me dediqué a trabajar en construcción, y en la
autoindustria.

¿Y cómo fue que llegó a Nicaragua?
Cuando entré a trabajar en la empresa de autoindustria conocí a un nicaragüense que se llama Mario Castro, de Jinotega, y él me hablaba mucho de su país. Me decía que le hacía falta y en 1998 me invitó a visitar Nicaragua e hice el viaje como turista y anduve conociendo muchos lugares.

¿Cuál fue la impresión que se llevó en este viaje?
De inicio noté que había mucha pobreza y me decepcioné un poco, porque veía cosas que nunca antes había visto, como gente oliendo pega, casitas muy humildes, personas pidiendo dinero, pero luego me percaté que este país (Nicaragua) brinda la oportunidad para invertir y regresé en 1999 con estas intenciones y en un año aprendí el español.

¿Vino a invertir en su segundo viaje?
Sí, saqué mis ahorros que tenía en Canadá y vine a comprar una propiedad de 6 manzanas frente al mar en Nacascolo, San Juan del Sur, en US$30,000 y me convertí en uno de los pioneros en promover las urbanizaciones en esta ciudad junto al señor Irving González.

¿Cómo le fue con esta inversión?
Gracias a Dios muy bien porque en 2002 iniciamos a vender 31 lotes y en menos de dos años ya los habíamos vendido y del dinero recolectado, producto de las ventas, adquirí en el 2004 una propiedad de 5 manzanas frente a playa Popoyo, en las costas de Tola, para construir el proyecto turístico Jardines del Paraíso.

¿Cuánto es la inversión de este proyecto y en qué consiste?
Se trata de un hotel pequeño de 8 habitaciones, con servicio de restaurante y una piscina, y la inversión oscila en unos US$300,000 y la primera etapa que consiste en la construcción de cuatro edificaciones, con dos habitaciones cada una, preveo tenerla lista en abril de este año.

¿Tiene planes para emprender nuevas  inversiones en el futuro?
Con el apoyo de mi papá, que aún reside en Canadá, pienso ampliar el hotel, cuando estas zonas costeras tengan mayor demanda de habitaciones.

¿Ha encontrado algún obstáculo como inversionista?
Lo único que me ha perturbado es el problema de la propiedad y precisamente aquí en Popoyo se me  quisieron tomar las tierras.

Adoptado por Nicaragua

Horislav Jaso: Tiene una década de residir en Nicaragua, donde no solo encontró la oportunidad de invertir, sino que en Tola también conoció a su ahora pareja, Hastiana Alvarado, de  34 años, con quien ha procreado dos niños, de tres y ocho años, respectivamente. Con el proyecto turístico genera 40 empleos, todos ejercidos por miembros de la comunidad.