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Los franceses Francois Deborne y Frederic Farque abrieron a fines de 2014 el hotel Bubu en Granada. Ellos son parte de un alto número de extranjeros que han comprado casas coloniales y las han restaurado en el centro histórico de la ciudad.

Cuando compraron la propiedad, el antiguo dueño también había intentado convertirla en hotel, por lo que algunas partes ya estaban renovadas y otras tenían construcciones nuevas.

“El plano estaba totalmente diferente, pero nosotros quisimos conservar la autenticidad del lugar y al mismo tiempo había que construir un nuevo inmueble para las cinco suits del hotel. Toda la parte antigua de la casa fue restaurada por artistas de Catarina y carpinteros de Granada, que hicieron un gran trabajo con la madera”, explica Deborne sobre la remodelación del inmueble.

Hace alrededor de 10 años comenzó el “boom” de extranjeros que, como Deborne y Farque, llegaron a invertir a la Gran Sultana, refiere Harold Sandino, quien tiene un anticuario junto a su hermana Felicia y, además, trabaja en bienes raíces.

“Cuando yo inicié las antigüedades las adquirían nicaragüenses que viven en Nicaragua o que viven en el exilio, pero ya en los últimos 10 años quienes más adquieren estas piezas son extranjeros. La mayoría son extranjeros. Igual que las casas, para la mayoría son adquiridas por extranjeros”, explica Sandino.

“Ellos cuando compran una propiedad lo que hacen es restaurarla y después la venden a otro extranjero. La mayoría la convierte en hotel o no, muchos las compran para alquilarlas”, agrega.

Negocio

Varios extranjeros han querido comprar la casa que heredó Gerardo Gómez Lacayo, pero él se ha negado. “Yo creo que la historia no tiene precio”, asegura.

El granadino terminó el trabajo que hizo su padre al restaurar la casa antigua de su abuela y la convirtió en el Hotel Córdova, que abrió este mes en la calle Atravesada, cerca de la antigua estación de trenes.

“Esta es la única casa que tiene arquitectura victoriana en Granada. En una revista la llamaron la casa victoriana, porque es la única que conserva una arquitectura sureña caribeña del estilo de Bluefields o de New Orleans”, asegura.

Con la reciente inauguración, Gómez se unió al pequeño grupo de nicaragüenses dueños de hoteles en el centro histórico de la ciudad más antigua de Nicaragua.

Lo nuevo

Pero este interés de un nacional por invertir en Granada, no es un fenómeno aislado, sino que una nueva tendencia que crece de a poco.

El director de ventas de Casa Granada Properties, Carlos Gutiérrez, confirma que el año pasado, además de los estadounidenses y canadienses, apareció un nuevo comprador: el nicaragüense.

“El nicaragüense que en 2010 todavía no tenía una idea clara de lo que estaba pasando aquí, hoy es un comprador en potencia. Y eso es muy interesante porque antes no estaba”, dice.

Entre 2005 y 2008 hubo una fuerte ola de compradores extranjeros que después se estancó por la crisis económica. Hoy el mercado ha cambiado, pero el interés no se ha perdido. La búsqueda de casas coloniales completas de cerca de mil metros cuadrados pasó al interés de comprar pedazos de esas propiedades.

Fue con esta nueva ola que aparecieron los nicas, que en el caso de Casa Granada Properties representan cerca del 20% de los clientes del 2014.

“El año pasado lo marcó el comprador nicaragüense y el centroamericano que están comenzando a hacer competencia al extranjero. El nica que viene de Managua o que ha vivido en el extranjero muchos años y ya se van a retirar son los que buscan”, explica Gutiérrez.