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La primera frase del fotorreportero estadounidense Bill Gentile, en su charla con estudiantes y profesionales el pasado miércoles en Managua, sonaba a la típica amabilidad de alguien que quiere congraciarse con el público.

“Nunca he conocido un pueblo tan hospitalario como Nicaragua”, dijo. Pero minutos después empezó a demostrar que lo decía con conocimiento de causa. En 1979 estuvo en el país con el propósito de fotografiar la Revolución Sandinista para la agencia de noticias UPI y en los años ochenta regresó a vivir para trabajar como corresponsal de la revista Newsweek, fotografiando las guerras de Nicaragua y El Salvador.

Estuvo casado con una mujer nicaragüense y aunque se divorciaron conserva “esa familia nica”. También en su vocabulario abundan frases nacionales.  Por ejemplo, recuerda que en los tiempos de guerra los contras iban “armados hasta los dientes” o que a veces tenía una noticia exclusiva que califica como “un notición”.

El conflicto

Gentile insiste en que no es un corresponsal de guerra, porque ha trabajado en otras áreas además de los conflictos armados. Esto lo dice frente a un auditorio lleno en el Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano, en uno de los conversatorios promovidos por la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua.

Recordó que durante la cobertura del conflicto armado en el país vestía de jeans, camisetas y cargaba su equipo fotográfico. “No usaba casco, ni chaleco. Eso no existía”, explicó.

Durante su exposición contó que “fue fantástico estar en ambos lados del conflicto” contando lo que sucedía desde la perspectiva de los sandinistas y de los contras. Además contaba con la ventaja, a diferencia de muchos otros periodistas y fotógrafos que vinieron a Nicaragua, de vivir en el país.

“Cubrí la guerra desde 1979 hasta 1983, y vivía aquí y fue un privilegio tener familia aquí y poder hablar español porque me daba perspectiva”, relató Gentile, quien visitó Nicaragua invitado por la Embajada de Estados Unidos.

Idioma visual

En el conversatorio participaron la fotógrafa Margarita Montealegre y el periodista Carlos Fernando Chamorro, quienes recordaron que Gentile se graduó en fotoperiodismo en las calles.

Este hombre, que ha visitado los cinco continentes, dijo que decidió dejar su trabajo en Newsweek cuando percibió que el futuro estaba en otro tipo de comunicación. Insistió en que ahora existen otras herramientas, mientras mostraba su teléfono celular a la audiencia.

“Es la primera vez en la historia que tenemos acceso a un público global, de una forma instantánea y de mostrar contenidos de una forma visual sin importar el idioma que se hable”, explicó.

Sin embargo, insistió que en su mayoría las personas usan sus celulares para enviar mensajes y ver pornografía, cuando podrían estar realizando periodismo ciudadano.

Aunque no cree que el periodismo ciudadano reemplace al tradicional, dijo que la gran ventaja del internet y los medios digitales es que ofrecen una oportunidad para las personas de dar a conocer noticias desconocidas.

“Por ejemplo, en Siria hay tantos secuestros a periodistas que muchos medios de comunicación ya no están mandando a nadie y nos podemos dar cuenta de lo que pasa por los videos que envían muchos ciudadanos”, expresó.

Periodismo de guerra

“Es Bill, es Bill”, repetían algunos estudiantes del colegio Santa Genoveva, presentes en el auditorio. De fondo, en una enorme pantalla se podía observar una fotografía del dictador Anastasio Somoza tomada por el fotorreportero estadounidense.

Gentile mostró varias fotografías que realizó en el tiempo que vivió en Nicaragua. Bonito. Empobrecido. Bello. Natural. Volcanes. Poetas. Son algunas de las frases que mencionó mientras los presentes observaban las imágenes.

En la exposición también recordó cuando la guardia somocista asesinó al periodista norteamericano de la cadena ABC, Bill Stewart. “Ese fue el último clavo del ataúd de Somoza”, dijo.

“Después de ese asesinato incluso los políticos más recalcitrantes de Estados Unidos ya no podían apoyar más a Somoza, aquel video, donde los guardias lo matan, fue televisado mundialmente”, aseguró.

Admitió que aunque los fotorreporteros trabajan en la cobertura de conflictos bélicos “cuando las cosas se ponen peludas, muchos se pueden ir y volver a sus países y quienes sufren son los (periodistas) nacionales”.

Amplios temas

La trayectoria • En los últimos años Bill Gentile ha participado en cobertura de conflictos bélicos en Afganistán, Siria, entre otros. Sin embargo, ahora que se desempeña como profesor de American University, en Washington, insistió que jamás induciría a uno de sus alumnos a ser corresponsal de guerra.

“Es demasiado peligroso y yo no podría cargar con eso”, dijo.

En el conversatorio mostró un reportaje elaborado por él para la cadena estadounidense ABC, en el que relata cómo unos periodistas radiales trabajan, en Ruanda, con dos etnias después de los peores genocidios ocurridos en los últimos años en ese país.

Gentile cree que los mejores trabajos de guerra se pueden hacer después de los conflictos, porque “es más importante contar las razones de los conflictos y lo que pasa después que la propia balacera”.