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Especialistas señalan que la denuncia de maltrato infantil en el kínder María Montessori, ubicado en Altamira, debe abrir el debate sobre qué tipo de centros educativos y de docentes se necesitan para cubrir la educación que requieren los niños en sus primeros años.

La fiscalización de los centros escolares, sean públicos o privados, es una tarea que atañe al Ministerio de la Familia (Mifamilia), Ministerio de Educación  (Mined) y padres de familia, quienes tienen derecho y obligación de investigar el método de enseñanza con el cual están educando a sus hijos, opinó la abogada y especialista en atención integral a niños y niñas víctimas de abuso, Carla Nicaragua.

La abogada apunta que Mifamilia, como órgano rector de la familia, la niñez y el adulto mayor, tendría que pasar supervisión de estos centros, sobre todo donde hay niños que por su edad son más vulnerables que cualquier otro. Además –señala-- que el Mined como ente regulador que autoriza el funcionamiento de las escuelas “tendría que dar un seguimiento a los centros, que revisen los currículos, que revisen las normas, que de repente lleguen a supervisar y entrevisten a los niños”.

“Aquí hay responsabilidades compartidas en las que muchos han fallado”, agregó la asesora legal de la Asociación Quincho Barrilete. Sin embargo, el delegado departamental del Mined, Sergio Mercado, apuntó este viernes que ellos como institución dan acompañamiento a todas las escuelas y por medio de las consejerías escolares y otros departamentos  “han atendido” casos que  no han sido del conocimiento público.

Igualmente apuntó que han estado dándole seguimiento también a los casos que han sido publicados en los medios de comunicación.

“Ese es el papel del Ministerio de Educación: acompañar, dar seguimiento, y por supuesto que esto es un alerta para el pueblo de Nicaragua; invitamos a los padres de familia a ser más comunicativos con los niños y niñas”, recomendó el funcionario.

En alerta

Para Josefina Vijil, especialista en educación, se debe abrir el debate sobre qué tipo de centros educativos y de docentes se necesitan para cubrir la educación que requieren los niños y las niñas en sus primeros años.

“La educación en los primeros años es fundamental, porque es donde se crean conocimientos y donde las personas aprenden a quererse y a valorarse; el autoestima es una de las cosas más importante que aprenden”, señaló.

La especialista indicó que con base en esos elementos debe haber una auditoría social sobre el trabajo que realizan estos centros, el cual debe ser realizado, en primer lugar, por la mamá, el papá y los hermanos de los estudiantes.
Insistió en que más allá de las repercusiones que puedan tener estos episodios de violencia en el desempeño académico de los estudiantes en sus años siguientes, lo más lamentable es que van a marcar su ser como persona, al afectar su autoestima y su seguridad personal y, probablemente, convertirlos en individuos agresivos.
escuchar a niños

Mientras, Carla Nicaragua recomienda que los niños deben ser escuchados, pero lo más importante de todo es que les crean, “porque generalmente lo que sucede es que cuando un niño o niña se queja de su profesor o profesora, el padre o la madre los castiga bajo la tesis de que si los castigaron en la escuela es porque se portó mal”.

El caso de maltrato infantil  ocurrido en el jardín infantil María Montessori ha puesto “en el tapete” este tema y la reflexión obligada es que si esto ocurre en un centro de educación privado, también podría estar ocurriendo en los públicos.

Nicaragua explicó que como organización Quincho Barrilete “saben” que tanto en centros de educación pública como privada “el castigo físico, el maltrato, el trato cruel, humillante y degradante, como vimos en ese video (en el Montessori), es una práctica que todavía es muy común en Nicaragua”.

“Los padres tenemos la obligación de investigar las metodologías (…) y debemos saber cuál es la metodología y cuáles son las normas que se aplican, para saber en manos de quién estamos dejando a nuestros hijos y de vez en cuando ir al colegio como supervisor”, recomendó.

Con la colaboración de Leyla Jarquín.