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Año y medio atrás el Consejo Nacional de Universidades (CNU) dispuso que durante tres años no debían abrirse más universidades en el país. Cincuenta y siete, el número total de instituciones de educación superior que existen, es suficiente para satisfacer las demandas de los aproximadamente 60,000 bachilleres egresados de los colegios públicos y privados cada año, alegó entonces el órgano rector.

La moratoria podría extenderse por tres años más a partir del 2017, declaró Arturo Collado, secretario técnico del CNU. “Lo que hay que hacer es mejorar el trabajo, elevar la calidad a lo interno de las instituciones”.

Pero, ¿realmente las universidades están satisfaciendo las necesidades de los estudiantes y de la nación? Hauke Maas, investigador de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), apunta que la selección de las carreras tiene implicaciones para el potencial de desarrollo del país.

“Muchas veces los jóvenes no conocen la demanda de las empresas y las oportunidades de empleo que tendrían en determinados sectores”, refirió.

Señaló, por ejemplo, que la limitada cantidad de graduados de las carreras relacionadas con el desarrollo agroindustrial “es desproporcionada” al peso de este sector en las exportaciones del país.

“En este caso, el reto comienza desde la baja cobertura de la educación secundaria en el campo, la cual limita la cantidad de bachilleres que podrían inclinarse por una carrera relacionada con el agro”, dijo.

Salarios influyen

El tema salarial influye en la escogencia de las carreras. Hauke Maas agregó que el Funides ha identificado “que las profesiones con mejor paga incluyen no solo a los ingenieros, sino también a los abogados” y “es lógico que en un país con un contexto institucional complicado exista una alta demanda por los servicios de los abogados”.

Sin embargo, el investigador expresó que el debate debe estar centrado más en la calidad de la educación que en la escogencia de las carreras.

“Nicaragua necesita que los jóvenes que ingresen al mercado laboral aporten nuevas ideas para hacer las cosas más eficientemente en las empresas. Cuando entrevistamos a gerentes de recursos humanos, frecuentemente nos indican carencias en la formación de los egresados universitarios, no solo en el ámbito específico de su profesión, sino también en las competencias denominadas socioemocionales, lo cual incluye la formación en valores”, explicó.

El investigador del Funides indicó que aunque existen iniciativas de algunas instituciones que impulsan la vinculación de la educación con el mercado laboral, “falta un diálogo más amplio entre todos los actores para poder amplificar el impacto de este tipo de iniciativas”.

“Es necesario que el sistema educativo desarrolle en los jóvenes competencias que les permitan adaptarse al cambio más rápidamente: trabajo en equipo, iniciativa, autocontrol, uso de las tecnologías, un segundo idioma”.

¿Qué carreras se necesitan?

Para el rector de la Universidad Americana (UAM), Ernesto Medina, no hay una tendencia clara en la escogencia de las carreras, aunque dice que los jóvenes “seleccionan carreras ligadas a la tecnología y al conocimiento”.

“Los estudiantes están bachillerándose muy jóvenes y no hay en el país un sistema de orientación vocacional que les ayude a decidir qué estudiar y, sumado a eso, la economía del país no da señales claras sobre lo que se necesita”, consideró Medina.

En la UAM han realizado estudios de mercado para saber qué carreras demandan los estudiantes pero, señaló Medina, se dan cuenta que “son las mismas carreras tradicionales”.

“En términos generales, cuando uno se pregunta qué carreras necesita el país, uno se da cuenta que no se ven señales claras y debería existir una discusión al respecto”, mencionó.

Medina indicó que las universidades privadas están condicionadas por el mercado y las decisiones sobre qué carreras ofertar “están siendo determinadas por la oferta y la demanda”.

“Carreras fáciles”

“Una de las cosas que hemos notado en el intercambio que tenemos con los muchachos, es que todavía existe una inclinación por las carreras de moda o carreras fáciles. Nos damos cuenta de ello cuando nos preguntan por cuánta carga de matemática o de estadística tiene la carrera y por eso, según ellos, optan por carreras fáciles”, apuntó por su parte Marvin Jiménez, titular de la Dirección de Comunicación Institucional de la Universidad de Ciencias Comerciales (UCC).

Jiménez sostuvo que la influencia de los padres es fundamental al momento de elegir qué estudiar. “Lo otro que hemos notado es que los muchachos no saben cuáles son los ejes de desarrollo del país para visualizar opciones laborales, y eso es fundamental porque la razón por la que entran a la universidad es para que puedan ser profesionales con capacidad de inserción laboral o de emprender su propia empresa”.

Dice, sin embargo, que “hay un buen número de muchachos que están bien informados, que no se dejan influenciar y para eso nosotros desarrollamos los programas de debate competitivo”.

La oferta y la demanda

María Luisa Miranda es directora de pregrado de la Universidad Centroamericana (UCA). Diseño Gráfico, Comunicación Social, Ingeniería Industrial, Marketing, Enseñanza del Inglés y Contaduría Pública son las carreras más demandadas en ese centro de estudios.

Miranda tiene varias explicaciones que ayudan a comprender el porqué de la demanda de estas carreras. El caso específico de Enseñanza del Inglés, cuya matrícula este año rompió récords, está ligado al auge turístico que vive el país, a la demanda en los call centers y al abanico de ofertas laborales que existen en la actualidad.

De acuerdo con la Guía del Inversionista 2014-2015, publicada por la agencia estatal que atrae las inversiones, ProNicaragua, al 2013 en este país había más de 4,000 estudiantes inscritos en universidades que ofrecen Licenciatura en Inglés como segunda lengua, Pedagogía en Inglés o recibían todas sus clases en ese idioma.

Renata Rodrigues, vicerrectora académica de la UCA, añadió que en otra de las carreras demandadas, como Ingeniería en Sistemas, el 47% de los estudiantes consigue un empleo en los últimos años de estudio, por lo que la universidad ha dispuesto que las clases de los últimos años se impartan por la noche.  

Según Ernesto Medina, rector de la UAM, en esa universidad preparan a los estudiantes “con un perfil amplio y ciertas competencias que no se adquieren en las carreras tradicionales”.

“Puedo asegurar que en estos momentos el mercado se fija más en cualidades, aptitudes y valores adicionales de los graduados, más que en la carrera que estudiaron”, comentó Medina.

Marcial González, director de Gestión Académica de la UCC, reflexionó sobre “hasta qué punto las licenciaturas como tal son las que necesita el país y por qué los aspectos técnicos están desatendidos”.

“Muchos licenciados están en el desempleo, quizá esa condición va a generar una demanda, o ya la está generando, hacia los técnicos superiores y las universidades nos vamos a tener que ajustar a esa demanda, que ya la estamos olfateando”, dijo.

Las carreras más ofertadas

La carrera de Derecho es la que más se ofrece en las universidades del país. En 33 de los 57 centros aprobados por el CNU se imparte esta carrera.

La segunda
Luego, la carrera más ofertada por las universidades es Administración de Empresas, que está disponible en 36 universidades.

Una de las más demandadas
Contabilidad Pública y Finanzas, que según el CNU es una de las tres más demandadas por los estudiantes universitarios, se ofrece en 35 universidades.

Otras ofertadas
Mientras, las carreras de Mercadotecnia o Mercadeo y Publicidad se ofrecen en 18 centros de estudios de todo el país y Relaciones Internacionales en 16.

Carreras sin inversión

Para Hauke Maas, investigador del Funides, en el país “prevalecen carreras que requieren una inversión baja como Contabilidad, Administración de Empresas o Derecho, mientras que hay menor oferta de carreras que implican inversión en laboratorios u otra infraestructura, como las ingenierías”.

Maas dijo que la certificación de las casas de estudios superiores, por parte del CNU, “debe convertirse en un instrumento que permita a las universidades mejorar continuamente el cumplimiento de su función social, a la vez que debería garantizar mayor transparencia sobre la calidad de la educación”.

“Con información verídica y oportuna, los estudiantes podrían tomar mejores decisiones para escoger la carrera y la institución de sus estudios, lo cual generaría mayor presión a favor de una educación de calidad. A la vez, para los empleadores sería más fácil encontrar a los jóvenes profesionales que requiere la economía para crecer”, comentó.