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Hilda Solís creció oyendo relatos de las luchas sindicales por parte de su padre, un inmigrante mexicano que era delegado sindical del gremio de los Teamsters (transportistas). Y su madre, nacida en Nicaragua, trabajó en la línea de ensamblaje de una planta industrial.

Esos antecedentes lograron convertir a Solís, de 51 años, en una tenaz defensora de los derechos de los trabajadores y la pusieron en el camino de convertirse en Secretaria del Trabajo del presidente electo Barack Obama.

Como legisladora demócrata por California desde 2001 y durante ocho años en la legislatura estatal antes de eso, Solís colaboró en la redacción de proyectos de ley para ayudar a los trabajadores inmigrantes, para combatir la violencia doméstica, y para limitar el uso de pesticidas.

“Ella nunca olvidó sus raíces humildes”, dijo Art Torres, presidente del partido Demócrata en California, que sirvió con Solís en la legislatura.

Única legisladora centroamericana
Tercera de siete hijos y la primera en su familia en ir a la universidad, Solís ha sido la única legisladora estadounidense de ascendencia centroamericana. Representa un distrito con gran mayoría hispana que incluye partes del este del condado de Los Ángeles.

Mientras sus antecedentes han alegrado a los defensores de los derechos de los trabajadores, sectores empresariales reaccionaron con preocupación ante su nominación. Solís es considerada muy liberal y en ocasiones ha sido criticada por su inflexibilidad.

“Los grupos empresariales necesitarán estar muy bien preparados cuando vayan a verla”, dijo Jim Brulte, ex líder de los republicanos en el Senado de California. “Si ella quiere llegar a un acuerdo, lo hará”, dijo Brulte. “Pero si no necesita llegar a un acuerdo, no lo hará”.

Eso ha causado preocupación en una comunidad empresarial que trata de impedir la aprobación de la Ley de Elección Libre de los Empleados, la prioridad máxima de los sindicatos. La medida está destinada a acrecentar la afiliación de obreros y empleados a los sindicatos al permitir que los empleados firmen tarjetas gremiales a fin de crear sindicatos, en lugar de realizar elecciones secretas.

Obama y los sindicatos
Solís respalda esa ley. J. Justin Wilson, analista del Centro sobre Datos de los Sindicatos, un grupo que se opone a la sindicalización de los empleados, dijo que la nominación de Solís “señala que el departamento del Trabajo durante Obama acatará la línea de los jefes gremiales”.

Joseph McCartin, un profesor de historia del trabajo en la universidad Georgetown, dijo por su parte que la nominación de Solís muestra el compromiso de Obama con el sindicalismo, que gastó millones de dólares para contribuir a su victoria.

Solís llegó al Congreso derrotando en las primarias demócratas a un legislador que había perdido el apoyo del sindicalismo. Desde entonces, fue reelegida sin problemas.

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