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Rufino Maltez Bustos llegó ayer a uno de los puestos de venta de piscinas inflables que hay en la capital, para adquirir una de tamaño mediano con capacidad para seis personas. “Es para mis nietos, pero pienso meterme yo también”, indicó. Como él, miles de personas pasarán esta Semana Santa en sus casas disfrutando de esta opción.

Sin embargo, lo que representa una forma segura y sana para recrearse y apaciguar el calor característico de estas fechas, también significa el derroche de miles de metros cúbicos de agua, ya que la población desconoce cómo hacer un uso adecuado del vital líquido, sumado a una “cultura de derroche”, señalaron especialistas en ahorro del vital líquido y en medio ambiente.

Con base en un recorrido realizado el fin de semana recién pasado, por cinco zonas de la capital, el director del Instituto Nacional de Defensa del Consumidor  (Indec), Marvin Pomares, señaló que las personas que instalan piscinas inflables en sus casas no acostumbran preservar la calidad del agua que ocupan para tal fin y, por tanto, la cambian cada día y no la reutilizan.

“Nos encontramos con casas donde les cambian el agua hasta dos veces al día, porque dicen ‘ya se bañaron los niños, ahora van los adultos’”, refirió Pomares.

El consumo
“No tenemos una cultura de ahorro de agua, más bien tenemos una cultura de derroche de agua”, agregó, y responsabilizó de ello a la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) y al Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados ( INAA) por no realizar campañas educativas.

Una piscina mediana, con capacidad para seis individuos, requiere de 3 a 3 ½ metros cúbicos de agua, que es el promedio que una persona utiliza en el mes en sus actividades de aseo personal, como ducharse, lavarse las manos, cepillarse los dientes y lavar ropa, de acuerdo con estimaciones del Indec.

Y es que, explicó Pomares, si una familia de seis miembros (4 adultos y dos menores de edad) aplica medidas de ahorro de agua, el consumo al mes debe oscilar entre 25 y 28 metros cúbicos como máximo.

Liseth Pacheco, quien tiene un puesto de ventas de piscinas a un costado de la rotonda Hugo Chávez, en Managua, indicó que al día vende entre 2 y 3 piscinas y que la recomendación que hace a sus clientes para que puedan usar el agua más de un día, es que la cubran con varias yardas de plástico.

No obstante, el presidente del Foro Nacional de Reciclaje (Fonare), Kamilo Lara, dijo que existen otras formas de preservar la calidad del agua que se ocupa para llenar las piscinas, como colocar gotas o pastillas de cloro al menos una noche antes de usarla, ducharse antes de entrar y no orinar dentro.

Destacó que de esa forma la piscina puede permanecer hasta tres días con la misma agua y al momento de cambiarla, puede ser reutilizada en el regado de plantas, lavado de automóviles y en el llenado del tanque del inodoro, entre otras actividades que no implican el consumo humano del líquido.