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Jorge Espinoza creció en un ambiente violento. Su padre, solía castigarlo de manera fuerte, recuerda, el ahora padre de seis hijos. En ocasiones, cuando él o sus hermanos debían hacer algún mandado, tenían un tiempo limitado para cumplir la tarea, de retrasarse por un minuto, eran obligados a hincarse bajo el sol durante horas, con el fin de construir carácter y puntualidad.

Vivencias como esa le forjaron un carácter, aunque no precisamente el de repetir esas prácticas con sus hijos. Morena Guadalupe Espinoza, de 33 años, es su hija mayor y asegura, jamás fue castigada por medio de golpes.

“No es que éramos santos. Todo niño es inquieto, pero en mi casa lo que hacían cuando nos portábamos mal, era no dejarnos salir o no dejarnos ver televisión”, recuerda.

Quizás por eso, asegura, se sorprendió cuando mientras cursaba el segundo grado de Primaria, veía que una de sus compañeras de clase, al menos una vez por semana llegaba con moretones causados por golpes con fajas, reglas o cables.

A partir de este miércoles, Nicaragua marcará un antes y después, con la entrada en vigencia del Código de la Familia, que prohíbe el castigo físico y humillante. El artículo 280 establece que ni los padres, familiares o tutores del menor podrán utilizar “el castigo físico o cualquier tipo de trato humillante como forma de corrección o disciplina”.

A través de la coordinación del Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez, junto con otras instituciones del Estado y la sociedad, deberán promover formas de disciplina positiva, participativa y no violenta  como alternativas al castigo físico y otras formas de trato humillantes.

Reto

Juana Mercedes Delgado, coordinadora de Protección Infantil de Save The Children, reconoce que erradicar estas formas de disciplina tan arraigadas culturalmente representará un reto para la sociedad ya que “se considera que yo le pego al niño porque así lo educo, porque así me doy a respetar, no se percibe el abuso de poder”.

Sin embargo, señala, estas acciones dejan secuelas en los niños, más allá de los golpes y cicatrices. “Hay evidencias de que los castigos corporales tienen efectos sobre el niño. Un niño que ha sido castigado, independientemente de la forma. El niño tiene afectaciones en la parte cognitiva, afecta la salud también; causa agresividad en el niño, se vuelve un niño tímido, resentido, no internalizan las normas morales de la familia al actuar por castigo, por amenaza”, explica la experta.

La procuradora Especial para la Niñez, Martha Toruño, señala que estas prácticas fueron prohibidas legalmente desde la aprobación del Código de la Niñez y la Adolescencia en 1998. Desde entonces otros marcos legales han ido prohibiendo el trato humillante en todos los ámbitos, como es el caso del Ministerio de Educación que a través de un acuerdo ministerial mandó la erradicación del uso de medidas abusivas de corrección.

“Lo que pasa es que como la cultura es más fuerte, hemos sido educados en una cultura violenta, hay resistencia. Los padres sienten que es el palo lo que compone a los hijos”, advierte Toruño.
Por ahora, a partir del 8 de abril, Nicaragua formará parte de los 43 países en todo el mundo, que han prohibido los castigos corporales contra los menores de edad.

Código no sanciona

Pese a los avances legislativos, el Código de la Familia, no establece medidas regulatorias ni coercitivas para los padres de familia que apliquen castigos físicos a sus hijos.

La coordinadora de Save The Children, reconoce esta debilidad, pero asegura que el objetivo de la ley no es el de sancionar a los padres, sino crear conciencia y ofrecer alternativas de corrección positivas.

“Buscamos que las familias sean conscientes, que se sensibilicen a no lastimar a los niños, que existen otros métodos para educar a los niños. No hay recetas, pero sí pautas”, aduce Delgado.

Por su parte, desde la Procuraduría Especial para la Niñez, en un futuro cercano, podría penalizarse este tipo de acciones. Mientras tanto, apunta, el Código Penal contiene leyes que sancionan actos violentos.

“Lo que se busca es que en las sociedades modernas, la gente use otro tipo de recursos para educar a los niños, como es el caso del buen ejemplo, principalmente porque se sabe que los niños aprenden por imitación”, concluyó Toruño.