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Con 22 kilómetros cuadrados y bañado por las aguas del inmenso lago Cocibolca, el municipio de San Jorge, en Rivas, es seriamente afectado por la escasez de agua.

Esta contradicción la expresan sus pobladores que a diario se las ingenian para conseguir el vital líquido. Entre las zonas más afectadas mencionan el barrio El Progreso, El Lago, Ramón López, Nicaraocallí, Julio Buitrago, Santa Carlota, San Martín y el  Arlen Siu.

El concejal Douglas Ulloa, confirmó que el problema de abastecimiento de agua potable se ha agudizado en los últimos tres años, afectando a  más de 7 mil pobladores del área urbana.

Ulloa aseguró que los propios afectados le han planteado el problema aMaría Auxiliadora Ponce, delegada en Rivas de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados, Enacal, sin embargo, las soluciones definitivas no llegan.

“Por ejemplo con los habitantes del barrio El Progreso, ya se realizó una reunión con la delegada de Enacal  a inicios de año, porque en esta zona  tenían 15 días de estar sin agua potable y la solución fue que la gente se conectara al tubo madre; pero el servicio siempre es irregular”, explicó, Ulloa.

Jimmy David Romero, vive en El Progreso, y cuenta que el agua llega a su vivienda cada tres días y, algunas veces, en horas de la madrugada por lo que se tienen que desvelar para llenar cuantos recipientes tengan al alcance.

Sin horario

Una situación similar, sucede en el barrio Julio Buitrago. “Aquí el problema viene desde hace dos años y el suministro de agua  por lo general es de dos horas  cada dos días  y tenemos que estar pendientes a la hora que viene, porque no hay un horario fijo”, aseguró Doña Yolanda López de 50 años.  

Entre los barrios más afectados se encuentra la zona costera de San Jorge, conocida como El Lago, donde los habitantes dicen que llevan cinco días sin recibir agua y que para abastecerse recurren a casas donde existen pozos.

“Acá la situación con el agua es peor, porque el servicio se esfuma por días como ocurre en este momento (ayer) que llevamos cinco días, con las tuberías secas y la gente tiene que andar pidiendo agua de pozo donde los vecinos que tienen estas fuentes alternas, aunque no son saludables para el consumo humano”, comentó, Gretel Fajardo.

En el barrio Nicaraocalli, la escasez de agua se agudizó a inicios de noviembre de 2014, según declaraciones de la ciudadana  Yelba María González de 39 años.

“Antes teníamos agua todos los días, pero desde antes de diciembre se inició a racionar y actualmente nos llega dos horas cada dos días y lo que tenemos que hacer es recolectar agua o buscar en pozos vecinos”, indicó.

En estos días de Semana Santa, la municipalidad y Enacal, dispusieron de una pipa que se encargó  de andar suministrando gratuitamente el vital líquido en algunos barrios.

El Nuevo Diario trató de conocer mayores detalles sobre esta problemática con la alcaldesa Gilma Canales, pero no fue posible obtener declaraciones de su parte.