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Hizo “sacrificios” para completar la prima, luego  adquirió al crédito una refrigeradora. Se atrasó en las cuotas una que otra vez, pero pagó los intereses moratorios y al cabo de un tiempo canceló.

Sin embargo, cuando visitó una institución para hacer un préstamo, se enteró de que estaba en la lista de clientes morosos, “peligrosos”  o “mala paga”,  y le negaron el crédito.

“La señora pasó casi un año con el récord (crediticio) sucio y tenía casi un año y medio de haber pagado. Hasta que llevó su finiquito, con su carta, logramos sacarla. Es un proceso tardío,  largo y cansado,  pero hay que hacerlo”, afirmó Rubén Arriola, director de Promotoría del Centro Jurídico Social de Ayuda al Consumidor.

Cada año, el Centro Jurídico Social de Ayuda al Consumidor,  el Instituto Nacional de Defensa del Consumidor (Indec) y los organismos de derechos humanos reciben solicitudes de asesoría por parte de la población que quiere limpiar su récord u historial crediticio.

¿En la lista?
Marvin Pomares, director del Indec, explicó que todo aquel ciudadano que se atrasa en sus obligaciones con alguna institución financiera, tienda o empresa de venta de bienes y servicios, pasa a formar parte de la lista de morosos.

“En un determinado momento (el usuario) se pone al día, al final paga, pero ¿qué es lo que sucede? Cuando termina de pagar,  él ya queda manchado en la central de riesgo, y lógicamente  ya no tiene opción para sacar otro crédito o  un electrodoméstico, por ejemplo, porque aunque la casa comercial o el banco le den una carta diciendo que está solvente, él sigue manchado”, comentó.

Los reportes
La normativa de funcionamiento emitida por la Superintendencia de Bancos y de otras Instituciones Financieras (Siboif) no explica cuánto tiempo el cliente “mala paga” tiene que estar “reportado”, pero Pomares  precisó que han conocido casos de ciudadanos cuyos nombres han permanecido en la lista  un año,  año y medio y hasta tres años.

“Nosotros creemos que esta situación debería ser con menos tiempo, por ejemplo: si yo  tengo un crédito y me atraso, que me castiguen, pero que no sea un castigo por mucho tiempo, creemos que debería ser de dos meses o tres”, opinó.

En otros países el reporte puede durar hasta el doble del tiempo que el cliente incumplió con el pago de la obligación y empieza a contar desde la fecha del pago con el que se puso al día.

El Nuevo Diario visitó una de las dos  centrales de riesgo bajo supervisión de la Siboif para conocer detalles sobre este tema, pero no  atendieron las solicitudes de entrevista, no obstante el coordinador del Indec informó que “ellos dijeron que estaban viendo  la situación y que iban a dar un tiempo prudencial (para sacar de la lista a los reportados), pero todavía la gente se sigue quejando”.

¿Qué hacer?
“¿Qué puedo hacer para limpiar mi historial crediticio?, porque yo pagué hasta el último mes que tuve el servicio (de televisión por cable) y cuando se averió, yo lo reporté, pero nunca llegaron a reparar. Ahora resulta que quedé en mora con ellos”, se quejó un usuario.

Arriola indicó que lo primero que hay que hacer para limpiar el historial crediticio es visitar la institución financiera, tienda o empresa de servicio con la que el usuario tenía obligaciones, para pedir el finiquito o solvencia “para que vean que no le debe”.
Luego debe llevar a la Central de Riesgo la solvencia y una carta explicando la fecha y el día exacto en que pagó.

El finiquito
“Si acaso no es oído, llevar esa misma constancia a la Siboif, en caso de que se trate de una institución financiera, o la Dirección de Protección de los Consumidores y Usuarios (Diplodec), del Mific, si se trata de una tienda o empresa de servicios, para que los entes reguladores ordenen que le limpien el historial crediticio”, apuntó.

“Hay algo que la gente debe aprender: cuando vos das el último abono, tenés que pedir el finiquito de inmediato, porque si dejás que el tiempo pase, esa gente no va a estar pendiente de sacarte de la zona de deudores”, aconsejó Arriola.

Deudores son acosados por cobradores

Complicado • El abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos, Pablo Cuevas, considera que el “reporte” de las personas en mora viola el derecho a la privacidad.

“Si una persona adquiere un contrato de deuda,  debería haber una cláusula donde renuncie a una parte de esa privacidad”, consideró.

La normativa legal que avala el funcionamiento de las empresas que manejan información de los deudores justifican su actuar en dos elementos: seguridad contra el fraude y agilidad en el manejo de los créditos, y por ende menor costo en dichas operaciones.

Para Cuevas,  sin embargo, lo más grave es que las empresas que se dedican a la cobranza tienen acceso a las listas de los clientes morosos y “asedian al deudor”, aunque este ya se haya puesto al día. Fidel Antonio Meléndez,  director del Instituto Panamericano de Capacitación (IPAC), especialista en crédito y cobro, opinó por su lado que un buen gestor de cobro debe entender lo que siente la gente cuando “se le califica mal” en cuanto a su récord crediticio.

También debe conocer los límites que la ley le impone a la hora de cobrar.

No obstante, indicó que una mala calificación no implica que el ciudadano  no podrá adquirir, por ejemplo, un producto o artículo, porque en Nicaragua no hay lealtad entre las empresas, de forma tal que aunque una persona esté reportada como mala paga en un lugar, la competencia lo va a acoger como cliente, aunque tengan que andar detrás de él cobrándole.