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El 19 de julio de 1979 Margarita Montealegre se apartó del bullicio de celebración de los sandinistas por el derrocamiento de la dictadura de los Somoza y lloró en solitario.

Aquel día recuerda haber derramado lágrimas de felicidad por el triunfo del pueblo contra la más nefasta de las dictaduras, pero también de dolor por todos los amigos que perdió durante esos años. “Nunca tuve tiempo de llorarlos cuando me informaban de sus muertes, porque en la guerra siempre estábamos en peligro y vivíamos cada segundo como si fuera el último”, dice casi 36 años después.

La muerte de Javier Guerra, su mejor amigo, caído en el norte del país se convirtió en una de las grandes pérdidas de Montealegre, en esos años. Sin embargo, a lo largo de su vida se ha “acostumbrado” a lidiar con eso. De hecho perdió la mayoría de fotografías que  realizó en sus primeros años de carrera como fotoperiodista, aunque los momentos vividos se quedan, según ella, “en el cajón de su memoria”.

Recientemente presentó su libro “Nicaragua, insurrección y revolución”, en el que la primera mujer fotorreportera de Nicaragua muestra imágenes en primera línea de hechos históricos del país.

La muerte
Montealegre tenía 21 años cuando se encontró con la muerte por primera vez. Sus primeros trabajos consistieron en realizar fotos a cadáveres que nadie reclamaba en la morgue del hospital El Retiro, cuando hacía sus pasantías en el diario La Prensa.

Cuenta que llegó tras una vacante para escribir, pero alguien le dijo que eso no era lo suyo. Le preguntaron si se animaba a hacer fotos y así llegó al periodismo y a convertirse en la primera mujer en dedicarse al fotoperiodismo en el país.

Tras conocer a un venezolano y luego a un estadounidense que se dedicaban a la fotografía, se sintió atraída por ese mundo. Limpiando bares y casas en Bélgica, donde estudiaba, pudo ahorrar para comprar su primera cámara: una Nikkormat.

“Creo que nunca imaginé dedicarme toda mi vida a la fotografía, pero sí sabía que estaría conmigo por siempre porque me apasionaba”, comenta.

El enlace
A finales de la década de los setenta, al acercarse la guerra de insurrección contra la tiranía de los Somoza, Montealegre que ya trabajaba clandestinamente para el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) acompañaba a periodistas internacionales que documentaban para diarios y televisoras de todo el mundo la lucha contra el somocismo.

“Mis padres fueron solidarios. Les admiro su madurez, nunca se opusieron a que me involucrara en la lucha contra la dictadura”, explica.

Lo único que su madre le dijo era que si la fotografía la apasionaba “que siguiera en ello”, mientras su padre solo le insistía “no me contés nada”.

Montealegre también documentó lo que pasaba en Nicaragua. Sus imágenes se distribuían en los comités de solidaridad que a nivel internacional conseguían ayuda para los guerrilleros sandinistas. La mayoría de esas fotos las perdió, muchas nunca tuvieron su crédito y otras fueron atribuidas a las personas que se las llevaban.

“De eso no tengo rencor, porque sé que servían para algo mayor, que era derrocar a la dictadura”, expresa. Durante años ha guardado como tesoro unas ochenta fotos que conserva de esa época y otras que ha recuperado, como una que se encontró en Cuba.

La importancia
Tras 40 años dedicados a la fotografía, Montealegre insiste que ha sido emocionante seleccionar las imágenes que componen este libro apoyado por la organización feminista Aula Propia y financiado por el Fondo Centroamericano de Mujeres (FCAM).

“Me produce muchas emociones volver a ver las fotos, me traen recuerdos y aunque he perdido la mayoría de mi archivo creo en la importancia de la memoria visual para mostrársela a otras generaciones”, dice.

Lamenta que en el país, por lo general, no se le da importancia a preservar los archivos. Para elegir las fotografías de este libro contó con el apoyo de fotógrafos reconocidos y amigos  como Miguel Álvarez, Rafael Trobat, Tania Montenegro, Mara Martínez y Esteban Félix.

Hace cinco años Margarita Montealegre junto con otros colegas que participaban en el festival PhotoEspaña decidió visitar un colegio en el Barrio Ducualí de Managua. “Volví a ese lugar que había sido refugio de niños y que fue bombardeado por la guardia somocista y lloré al recordar tanto sufrimiento que se vivió en aquellos años”, dice.

La fotógrafa

Margarita Montealegre
estudió periodismo en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).

También hizo estudios en Europa y a su regreso al país documentó la Insurrección y la Revolución de Nicaragua.

Sus fotografías se han publicado en diversos libros y ha expuesto en Estados Unidos, Suecia, Cuba y Nicaragua.

Se ganó una beca Fullbright para hacer una maestría de Bellas Artes en Fotografía en Virginia  Commonwealth University y ha sido profesora invitada del Hampden-Sydney College.

En marzo de 2008, el Gobierno de Nicaragua le entregó la Orden de la Independencia Cultural “Rubén Darío”.