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La primera vez que llegó a la escuela fue inolvidable para Carlos Orozco. No solo porque estaba ansioso por jugar y aprender, sino porque desde ese día asimiló el sentido de la responsabilidad. Recuerda que su madre, una mujer humilde del norte del país, le dijo que a partir de entonces tendría que trabajar para poder prepararse.

Desde que empezó primer grado hasta finalizar quinto año, en el 2014, se ha ganado la vida lustrando zapatos en el Mercado Municipal de Jalapa, Nueva Segovia. Este joven de 18 años también se iba a los cortes de café a las fincas de la zona para ayudar a sus padres a conseguir dinero para mantener su casa.

“El esfuerzo que le ponía a mis estudios era algo difícil para mí, porque estudiaba y a veces iba demasiado cansado a las clases, pero sabía que tenía que hacer algo para salir adelante, en mi cabeza siempre me lo repetí”, declara.

Culminó la primaria como el mejor alumno del municipio y a partir de allí se propuso como meta continuar la secundaria. “Lo que para muchos es un proceso normal (seguir estudiando) para mí era un sacrificio”, insiste.

La primera beca

Cuando Carlos entró a la secundaria, de inmediato, su clase favorita fue inglés. Le gustaba saber el significado de las letras de música que escuchaba en un pequeño radio que tenía.

Al empezar tercer año, su maestra de inglés le propuso aplicar a la beca del Programa Access que ejecuta el Centro Cultural Nicaragüense Norteamericano (CCNN) para poder aprender inglés.

“Emocionado le dije que sí y me alegró mucho cuando me dijeron que era uno de los seleccionados”, expresa.

El programa de becas de inglés Access Microscholarship Program es un proyecto nacional para aprender inglés en un período de dos años, financiado por el Gobierno de Estados Unidos, dirigido a estudiantes de entre 13 y 16 años que estén cursando secundaria, con excelencia académica y que provengan de familias de escasos recursos económicos.

Este joven asistió dos horas diarias, de lunes a viernes, por dos años a clases de inglés en su pueblo natal.

Siguiendo el sueño

“Siempre supe que el inglés es un idioma necesario, porque es de los (idiomas) más hablados en el mundo, pero también por las oportunidades de estudio que da”, asegura Carlos.

Ahora está a punto de estudiar administración de empresas en Estados Unidos, gracias a una beca del Programa Internacional de Becas Walton.

Su intención original era estudiar Medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), pero soñaba también con estudiar en el extranjero. Un amigo le dijo que intentara aplicar a esa beca “para probar suerte”.

“De todas formas me matriculé para hacer examen de admisión, pero días antes de ir a hacerlo me llamaron con la noticia de que tenía una beca para estudiar en Estados Unidos. Ese día me sentí afortunado”, cuenta.

Una luz en el vacío

“Las oportunidades son como una luz que brilla en el vacío. Son verdaderas bendiciones que pueden cambiar la vida de una persona y eso fue el Programa Access para mí”, escribe Carmen Selva desde Siloam Springs (Arkansas, Estados Unidos).

Ella también se ganó una beca para aprender inglés en Managua y fue la primera, antes que Carlos, en aplicar al Programa Internacional de Becas Walton para estudiar en Estados Unidos, Ingeniería Eléctrica.

“Cuando estaba en el colegio había una parte de mí que no estaba muy satisfecha. Una de las herramientas más esenciales para un estudiante moderno me faltaba. Esta herramienta no tenía nada que ver con no ser capaz de resolver un problema de matemáticas o una reacción química. Era el inglés, que por desgracia nunca se me había dado la oportunidad de estudiarlo antes”, cuenta.

Un día, cambiando canales de televisión, vio que un funcionario de la Embajada de Estados Unidos en Nicaragua estaba hablando del programa Access. “Así que, sin vacilar, presenté mi solicitud”, indica.

Carmen insiste en que su primer profesor de inglés fue su inspiración para seguir buscando cómo prepararse, porque siempre les decía “que el cielo es el límite”.
“Él realmente me inspiró a solicitar una nueva oportunidad de estudiar en el extranjero y que no importaba donde fuera. Me decía que el conocimiento era invaluable viniera de donde viniera”, explica.

Desde el año 2006, Estados Unidos ha visto un incremento de estudiantes centroamericanos en sus campus. A la fecha, existe un total de 3,119 estudiantes de Honduras, Nicaragua y El Salvador en las instituciones de educación superior estadounidenses.

Un apoyo

Ana Medina, directora de mercadeo del CCNN, comenta que el Programa Access nació en 2004 como una propuesta del Departamento de Estado de los Estados Unidos de América para colaborar con el desarrollo de países en vías de crecimiento “al proveer instrucción en inglés a jóvenes de escasos recursos económicos para hacerles más fácil su inserción en el campo laboral”.

El programa ha beneficiado a más de 100 mil jóvenes de 85 países. En Nicaragua, cuenta Medina, el programa inició en el 2010 y han becado a más de 1,500 jóvenes de todo el país.

“Tenemos presencia en 23 municipios del país, donde se atienden a estudiantes de todas las regiones que, en muchos casos, ni siquiera tienen acceso a una escuela de inglés”, insiste Medina.

Atentos a la oportunidad

Apoyo • Efren Miranda, coordinador del Programa Access en Nicaragua, comenta que las becas que ofrecen son “un pequeño, pero significativo aporte a la preparación de los jóvenes”.

Explica que el programa es anual y que este año esperan ofrecer unas 230 becas y “hay que estar atentos a la apertura de la convocatoria que se hará en los próximos meses”.

La convocatoria será anunciada en la web: www.ccnn.org.ni

El programa consiste en recibir dos horas diarias de inglés -de lunes a viernes- en turno opuesto al de sus clases regulares hasta completar siete niveles.

Miranda dice que además los jóvenes participan en actividades de formación como un campamento intensivo de inglés, en el cual reciben clases con voluntarios del Cuerpo de Paz de Estados Unidos y comparten con jóvenes del programa de diferentes ciudades de Nicaragua.

“Los postulantes deben tener entre 13 y 16 años, estar entre primero y tercer año al momento de aplicar a la beca, tener un promedio mínimo de 80 y muchos deseos de aprender inglés”, insiste.