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El  funcionario del Ejército de Nicaragua,  Rafael Ángel Delgadillo Mora, asesinado la noche del miércoles de dos disparos, había recibido amenazas de muerte, aseguraron sus familiares durante el sepelio realizado ayer en Rivas.

“Tengo entendido que a mi hijo le habían hecho amenazas de muerte por su trabajo, porque él hacía investigaciones que tenían que ver con la narcoactividad”, reveló su padre Roberto Delgadillo.

Delgadillo Mora, de 48 años, fue asesinado poco después de las 10:00 de la noche, cuando se dirigía a su casa de habitación a bordo de su motocicleta. Según su papá, uno de los disparos le perforó el pulmón derecho y eso le desencadenó problemas respiratorios que no resistió.

La bala que acabó con la vida de Delgadillo Mora fue entregada a la Policía por especialistas del Instituto de Medicina Legal, para ser incluida entre los elementos de la investigación,  relató el padre de la víctima.

El crimen

Este homicidio ha conmocionado a la ciudadanía rivense, que ocurrió en una calle  del barrio Gaspar García Laviana a tan solo tres cuadras de la vivienda de Delgadillo Mora, minutos después de que saliera del bar donde departía con su sobrino Maycol Delgadillo y un amigo.  

“Yo cuando llegué ya encontré a mi tío en el bar. Él estaba con su amigo conocido como ‘Chicame’  y durante estuvo en el local no vi gente extraña,  y a eso de la 10:00 de la noche se fue a la casa tranquilo, pero al salir lo siguieron en un carro  y  cuando  le dieron alcance le dispararon”, narró el  joven.

Los gatilleros alcanzaron la moto en que viajaba Delgadillo Mora, después de recorrer tres cuadras, y desde el vehículo en marcha le realizaron cuatro disparos, de los cuales dos atinaron en su humanidad haciéndolo caer en la acera de la casa de don Horacio Ruiz, donde minutos después falleció.

Lo tenían en la mira

María Trinidad Carrillo, esposa de Delgadillo Mora, lo describió como una persona muy querida en la ciudad, pero “por su trabajo tenía enemigos, especialmente gente con vínculos al narcotráfico”, sostuvo.

En medio de su dolor, Carrillo fue categórica al señalar que a su marido “le pasaron la cuenta” matones vinculados a actividades ilícitas.

Durante el concurrido sepelio, fue notoria la presencia de miembros del Ejército del Cuarto Comando Militar  y de otros militares que llegaron desde Managua, pero aún no hay una versión oficial de los hechos.

Según don Roberto, su hijo perteneció al Ejército desde los 17 años y también laboró en Migración y Extranjería, la Dirección General de Aduanas y la Dirección General de Ingresos y deja en la orfandad a tres hijos de 13, 16 y 23 años.