Ervin Sánchez
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La Superintendencia de Bancos y el Banco Central están trabajando con la banca comercial privada para acordar con el Sistema Financiero Nacional la reorientación de recursos crediticios otorgados para el consumo, a fin de que sean dirigidos hacia el sector productivo, a la par de intentar salvaguardar la estabilidad de la banca frente a la crisis financiera internacional.

El planteamiento lo realizó el Superintendente de Bancos, doctor Víctor Urcuyo, quien dio una conferencia de prensa junto con el Presidente del Banco Central, Antenor Rosales, en el local de la Superintendencia.

Según Urcuyo, entre las disposiciones está la de que la banca privada reoriente los depósitos del Estado que se encuentran en sus arcas hacia créditos a los sectores productivos.

Al respecto, la Superintendencia plantea a la banca en su resolución que “en ningún caso se podrá otorgar créditos cuando el servicio total de la deuda de un cliente, incluyendo el servicio del monto solicitado, exceda del cuarenta por ciento de sus ingresos”.

De acuerdo con Urcuyo, la disposición no significa que se esté restringiendo el crédito en el país, sino que es una disposición legal para proteger los recursos de los depositantes y asegurarse de que los deudores puedan pagar los créditos otorgados, en un contexto de limitaciones en el acceso a recursos crediticios originados en la banca internacional.

Señala el Superintendente que de lo que se trata es que la banca analice en forma exhaustiva la capacidad de pago de los clientes para reducir los riesgos, no es que “queramos negar el crédito”, sino asegurar el sistema. Señaló que, por ejemplo, ha habido bancos que han repartido tarjetas de crédito sin siquiera conocer la capacidad de pago de la gente que las recibe.

Por otra parte, tanto Urcuyo como el presidente del Banco Central, Antenor Rosales, dieron a conocer que sostuvieron una reunión con gerentes y vicegerentes de bancos comerciales, a fin de analizar una forma de enfrentar las consecuencias de la crisis financiera internacional en Nicaragua, durante 2009.


Medidas de salvaguardia ante crisis
El presidente del Banco Central, Antenor Rosales, expresó que se trata de tomar medidas que viabilicen un esfuerzo sostenido para salvaguardar lo más posible al país de los efectos de la crisis internacional, que continúe la inversión en Nicaragua y que en lo posible baje la pobreza.

Al ahondar sobre los asuntos relacionados con las normas emitidas por la Superintendencia de Bancos, explicó que se quiere garantizar que los riesgos están en los niveles normales, y que los créditos sean recuperables. Añadió que es muy importante poder seguir manteniendo el crédito en 2009.

Aseguró el Presidente del Banco Central que se quiere privilegiar los créditos hacia la producción, y en ese sentido, reducir a la par los efectos y compensar las pérdidas que están ya provocando la disminución en los precios de algunos productos como el café, la carne y el maní, entre otros.

Reiteró que uno de los mecanismos es acordar con la banca privada que los recursos depositados por el Estado en esas instituciones sean orientados hacia los sectores productivos y no al consumo, en lo que dijo, fueron receptivos los representantes del sector financiero nacional privado, pero aún falta planteárselo al gabinete económico.

De acuerdo con las informaciones de la Superintendencia, la banca destina el 30.3 por ciento de sus recursos hacia tarjetas de crédito, y sólo el nueve por ciento hacia la agricultura, el 3.7 por ciento hacia la ganadería, además del 7.9 por ciento hacia el sector industrial.


Reserva y depósitos normales
Urcuyo, entre tanto, negó que haya habido retiros de depósitos más allá de lo normal para la época, debido a pagos de energía por parte del Estado o a la repatriación de utilidades que hacen las multinacionales.

Por su lado, Rosales expresó también que normalmente se produce en esta época del año una baja en reservas internacionales del país, pero que se continúa cumpliendo lo acordado con el Fondo Monetario Internacional de tener recursos monetarios en dólares en las arcas del Banco Central por 2.1 meses de importaciones.