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El acoso callejero, que en Nicaragua afecta a la mitad de las mujeres, según la última encuesta de M&R Consultores, es una expresión de los patrones de género desiguales inculcados en la sociedad y del abuso de poder de hombres sobre mujeres, por lo que para erradicar esta mala práctica es necesario modificar el tipo de educación que se inculca en los hogares y en las escuelas.

Así opinaron especialistas consultados por El Nuevo Diario, quienes señalaron que el reciente estudio de M&R debe representar un punto de partida para crear conciencia en la población sobre que el acoso callejero es una forma de violencia que nace de una equivocada construcción del concepto de masculinidad y que tiene un impacto negativo en las mujeres que atraviesan por ello.

Noelia Gutiérrez, del Observatorio Contra el Acoso Callejero en Nicaragua (Ocac-Nicaragua), afirmó que el acoso callejero es un condicionante en la vida de las mujeres cuando transitan por los espacios públicos, pues quienes lo sufren toman la decisión de cambiar de calle, andar siempre con una compañía, no salir a determinadas horas y hasta modificar su forma de vestir con tal de evitar expresiones abusivas de parte de los hombres, ya sean físicas o verbales.

“Y hay que quedar claras de que acoso no son solo comentarios, son persecuciones, manoseos, exhibicionismo, masturbación, roces de genitales, o incluso obligarte a hacer cosas sexuales en la calle”, apuntó Gutiérrez, quien explicó que Ocac-Nicaragua es una iniciativa independiente impulsada por mujeres y hombres jóvenes que buscan visibilizar el acoso callejero como una forma de violencia de género en el país.

Principales víctimas
La encuesta de M&R Consultores, realizada entre el 17 y el 30 de marzo pasado a nivel nacional, revela que las principales afectadas por el acoso callejero son las adolescentes de entre 16 y 19 años, ya que 8 de cada 10 expresó sentirse enojada al ser blanco de algún tipo de expresión verbal o acción por parte de hombres en espacios públicos.

Para Mario Sánchez, sociólogo y director del Centro de Análisis Socio Cultural de la Universidad Centroamericana (UCA), el hecho que las adolescentes sean las más perjudicadas, demuestra que el acoso callejero se ejerce sobre la base del abuso de poder, e indicó que si se hiciera un perfil de acosador, sin duda resultaría que se trata de un hombre mayor que suele estar en grupo con otros hombres.

Sánchez agregó que hasta el momento, lamentablemente, el acoso callejero es una problemática que las mujeres sufren en silencio, como parte de su vida privada, cuando lo ideal es que sea abordado en todos los ámbitos de la sociedad para conocer sus consecuencias y tratar de cambiar los patrones culturales que motivan su práctica.

En tanto,  la psicóloga Orquídea Pérez, de la Universidad Católica (Unica), señaló por su parte que debe existir una comunicación fluida y de respeto entre adultos y jóvenes para buscar una solución a este problema, y que es necesario establecer nuevos parámetros de formación y comportamiento.

“El problema inicia en casa, pero en los colegios debe haber una educación rica en valores y que los niños, niñas y adolescentes sean protagonistas de su formación, que se escuche lo que piensan y sienten”, refirió.