Jorge Eduardo Arellano
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Corresponsal Costa Rica

Las autoridades de Migración tica prevén que unos 60 mil nicaragüenses saldrán por la vía legal del país antes de que concluya el presente año, para pasar con sus familias en su país natal.

Según registros de esa entidad, existen legalmente un poco más de 210 mil pinoleros, lo que significa que miles preferirán quedarse y no viajar en esta época de vacaciones.

Unos se quedan porque toda la familia la tienen aquí, otros para ahorrarse el gasto. Mientras que otro porcentaje no hará el viaje porque su trabajo no lo permite y hasta porque ya se acostumbraron a pasar Navidad y Año Nuevo a lo tico.

Contrario a miles que comenzaron a trasladarse a su patria, otro tanto se prepara para pasar estas fiestas en suelo costarricense. A lo tico o a lo nica miles se las ingenian para compartir la festividad.

“Me gusta cómo se celebran estas fecha allá (Nicaragua), pero no puedo ir. Ya son seis años que no voy. Tengo tres hijos y me sale caro viajar. Ellos todavía no conocen su país”, nos comenta Sandra Flores.

Esta pinolera, sin embargo, ya está preparada para pasar en familia la noche navideña. “He comprado algunas cositas para hacer nacatamales. Aquí le llaman tamal, pero son muy chiquitos. Mi marido se come cuatro y queda con hambre. Mientras que de los míos con uno le basta”, dice orgullosa.

Algunos nicas estiman que la celebración en este país “es muy fría” y que no se compara con los grandes bacanales y fiestones que se arman en Nicaragua.


Todo resulta aburrido
“Mae, aquí es muy aburrido. Es común que se encierren después de las ocho de la noche o se van a bares. Muy poco se mira que se comparte en familia toda la noche, como allá”, comentó Óscar Sánchez.

Agregó que la música ni se oye, mientras que en Nicaragua cada casa compite por quién tiene el volumen más alto. “La verdad es que es otra cosa. Los nicas celebramos a lo grande pero aquí la celebración es muy distinta. Incluso para Año Nuevo prefieren estar en las playas o en los bares. San José queda desolada”, precisó.

En tanto, Silvio Loáisiga, quien vino al país antes de que cumpliera 15 años, pasar estas fechas en el país es común. “Uno no se acostumbra. Con la familia (esposa tica) tratamos de hacer las cosas de allá, como la tiradera de pólvora, la fiesta y la alegría de celebrar”, sostiene.

Este año recibirá la Nochebuena y el nuevo año trabajando de guarda. “Un amigo se fue a León y me quedé haciendo el turno. También me sirve porque es un dinero extra”, explica.

Silvio comparte el criterio de que la celebración es muy distinta aquí. “Es como muy apagada. Los nicas somos más alegres. Le ponemos vida a la celebración pero aquí es muy calmado”, adujo.

En años anteriores con otros amigos hasta ha preparado nacatamales y frito para celebrar. “Recogemos entre todos y hacemos una buena comilona, y por supuesto, unos tragos”, recuerda.

Este pinolero es casado con una tica y han procreado tres hijos. “Siempre trato de inculcar de cómo celebramos allá. Incluso dos o tres navidades la hemos pasado en Nicaragua”, subraya.


Los que forman grupos y terminan llorando
Pero entre quienes se quedan, también están los que prefieren juntarse en grupo para celebrar a lo nica. La gallina rellena, nacatamales, tragos y los infaltables recuerdos son parte del menú de la velada nocturna.

“Nosotros empezamos a reunirnos como a las ocho de la noche. Llegan algunos familiares y amigos. Ponemos música y empezamos la tomadera. Recordamos a Nicaragua y terminamos llorando. Luego cenamos llegando las doce”, indicó Plutarco Castro.

Añadió que sólo en lugares donde habitan muchos nicaragüenses es que se observa una celebración bulliciosa. “Muchos nos quedamos porque hemos hecho vida, pero otros se quedan por obligación o por temor de salir y que no los dejen entrar”, expuso.

Y es que mientras miles de ticos, nicas y de otras nacionalidades estarán celebrando estás fechas, otros miles estarán cuidando sus casas, vehículos, niños, haciendo la comida de la fiesta, etc.

Estos son un porcentaje alto de nicaragüenses que no tendrán vacaciones, pues prefieren trabajar para recoger más plata. “Siempre la patrona me encomienda la comida del 24 de diciembre. Dice que es muy buena como hago la gallina, así que tendré libre hasta el 25”, expresó María Delgado.


Prefiere otras fechas
Ella asegura que no viaja en estas fechas por lo complicado que es pasar en la frontera. Prefiere ir en marzo con más plata y con los respectivos regalos a sus hijos. “Llamo por teléfono temprano porque después cuesta que entre la llamada. Además, como estoy en el trajín de la cocina no me da tiempo. Mis lágrimas siempre salen porque añoro estar allá”, acotó.

En tanto, Celia Muñoz pasará su primera Navidad en suelo tico. “No me la imagino, aunque me han dicho que es muy aburrido. Vine en octubre por necesidad y no me puedo dar el lujo de ir de vacaciones”, dijo. Agregó que le será muy duro estar en una casa ajena y el recuerdo de su familia le atormentará mucho. “Nunca he estado fuera, sin embargo, tenemos deudas y hay que enviar dinero para que la pasen bien allá. Debo trabajar”, cuenta con evidente nostalgia.