•   Granada, Nicaragua  |
  •  |
  •  |

En la comarca rural El Tepeyac, en Granada, hay unas 340 familias que desde hace cinco años no han visto salir ni una gota de agua de sus grifos.  El pozo que existía contiguo a la escuela “Juan Diego” y que los abastecía diariamente se dañó y desde entonces sobrevivir así ha sido muy difícil, dicen los afectados.  

Realizar las labores básicas de un hogar, como lavar y cocinar, es una proeza. El dirigente Silvio Marcia explicó que ante el desperfecto del pozo cada familia tiene que buscar la forma para conseguir el agua por su propio medio. “Estamos en una situación gravísima. Aquí vive gente pobre. Las cabezas de familia trabajan en haciendas y su salario es mínimo. Con ese poco dinero deben comprar el agua que en algunos sectores se paga hasta en 150 córdobas cada barril”.   

C$1,500 mensuales
El producto se cotiza caro porque los vendedores deben recorrer entre cinco y seis kilómetros de distancia para poder llevarlo hasta las humildes viviendas del sector conocido como Las Parcelas.  

“Para que nos puedan traer el agua tenemos que encargar cuatro barriles de una vez, porque por uno solo no vienen hasta aquí. El pésimo estado del camino no nos ayuda. Tenemos cinco años de estar así, hemos hecho de todo y estamos desesperados, ya no sabemos qué hacer para que nos den una solución”, manifestó el joven Misael Guevara, quien calcula que al mes su familia desembolsa unos 1,500 córdobas para agua.    

Para poder comprar el líquido, los perjudicados dicen que tienen que trabajar el doble y  limitarse la alimentación, a veces poniendo en riesgo su salud. Para ahorrarse el dinero del acarreo doña Rina Morales, del sector Los Chamorro, halaba el agua en una carreta, pero a raíz de un problema que le diagnosticaron en la columna tuvo que dejar de hacer esta dura tarea.  

“Tengo dos niños matriculados en la escuela, pero hay días que no van porque no hay agua ni para bañarse. A veces los mando sin el uniforme, con ropa de color porque no tenemos para blanquear las camisas”, lamentó la señora.

Como si la escasez de agua no fuera suficiente, estas personas sufren también por el mal estado del camino que impide el ingreso de mototaxis.  En la época de invierno el lodazal es insoportable, dice don Francisco Corea.