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Nicaragua podría alcanzar este año el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM), relacionado a la reducción de la mortalidad materna en un 75%, pues al 2012 el país había logrado un 68.75% de la meta, al pasar de 160 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos en 1990 a 50.6 en el 2012, según cifras oficiales.

Así lo consideró la máster en Salud Pública, doctora Marianela Corriols, quien señaló que fue en los últimos siete años que se registró dicha mejoría, la cual, a su vez, atribuyó a políticas de salud para el acceso a métodos anticonceptivos modernos y la atención a mujeres embarazadas de forma descentralizada y adaptada a su cultura.

“El país ha hecho un esfuerzo gigantesco y con la evidencia que hay desde el punto de vista científico podemos decir que va a alcanzar la meta”, aseguró la especialista, destacando que Nicaragua se encuentra entre los 11 países de América y el Caribe que, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), han logrado significativos avances en la reducción de la mortalidad materna.

Alcanzable
Corriols explicó que si la meta es reducir la mortalidad materna en un 75% al 2015 y la línea base de Nicaragua son las 160 muertes por cada 100 mil nacidos vivos que reportaba en 1990, para este año debe tener una tasa de 40 muertes por cada 100 mil nacidos vivos, algo que, para ella, es posible de alcanzar o ya se logró si se toma en cuenta que la tasa de 50.6 es de hace tres años.

Según la especialista, la principal razón de la significativa reducción de la mortalidad materna en Nicaragua es el acceso a métodos anticonceptivos modernos. De acuerdo con la última Encuesta de Demografía y Salud (Endesa) 2011-2012, en el país el 77.3% de las mujeres en unión acceden y hacen uso de uno.

Y es que, apuntó Corriols, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) estima que si un país se acerca al 90% de cobertura en métodos anticonceptivos modernos, tanto en la zona rural como en la urbana, puede reducir la mortalidad materna en un 25%. En Nicaragua, el acceso en la zona urbana es del 79.0% y en la rural del 75.3%.

Políticas dirigidas
Afirmó que la segunda estrategia que ha incidido es la de las Casas Maternas, pues en estas se aloja a mujeres embarazadas y se les garantiza acceso a servicios obstétricos profesionales para que tengan un parto seguro. El público meta de esas casas son mujeres de las zonas rurales y hasta agosto de 2014 había 165 construidas, equipadas y atendidas por personal especializado.

Un tercer factor, indicó Corriols, es la aplicación desde el 2010 de la Norma de Humanización del Parto Institucional, cuyas  disposiciones son de carácter obligatorio y de estricto cumplimiento por todos los establecimientos proveedores de servicios de salud públicos y privados.

Según el documento, el parto humanizado y/o empático consiste en brindar atención conforme a la cultura de la paciente, lo cual quiere decir que la mujer debe recibir información de calidad con lenguaje sencillo y la libertad de elegir el acompañamiento, la posición de parir y la alimentación, en un ambiente adecuado y con privacidad.

A juicio de la especialista, ello ha contribuido a que más mujeres, especialmente las de zonas rurales, se sientan más confiadas para decidir atender su embarazo y parto en las unidades de salud.

Información del Minsa muestra que mientras en el 2005 solo el 34.7% de los embarazos eran captados por el sistema de salud pública para atención prenatal, en 2011 aumentó al 54%, y el Informe de Gestión de la Salud del 2012 señala que ese año llegaron al 55.8%.

Asimismo, Corriols apuntó que “hay todo un esquema de salud pública hacia la descentralización de los servicios y extensión de la cobertura”.

En la región
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) asegura que Barbados, Bolivia, Brasil, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Perú y República Dominicana, son los países que lograron reducir en al menos un 38% y, en algunos casos, en más del 60% ciento la mortalidad materna entre 1990 y 2013.

Sin embargo, advirtió que a pesar de ese progreso, alrededor de 9,300 mujeres perdieron la vida en la región en el 2013 por causas relacionadas con el embarazo. Según un estudio conjunto de varias agencias de las Naciones Unidas, en América Latina y el Caribe la mortalidad materna se redujo un 40%, en tanto que el promedio mundial fue del 45%.