Jorge Eduardo Arellano
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La mamá de Bernardino Díaz Ochoa, doña Jerónima Díaz González, murió a los 116 años el martes a las 11 de la mañana en el Hospital Militar Escuela “Dr. Alejandro Dávila Bolaños”, donde estuvo hospitalizada por dos años.

Sus nietos e hijos más que llorar su partida, recordaron las historias que contaba doña Jerónima de cuando cocinaba para las tropas del general Augusto C. Sandino. Su nieta, Celia Tinoco, relató que su “mamita” Jerónima les contaba que a Sandino le encantaba comer tortilla recién sacadita del comal, con cuajada y café humeante.

Tinoco también dijo que su abuelita estaba muy orgullosa de su hijo Bernardino, y que siempre les decía a todos que intentaran seguir su ejemplo y lucharan por los ideales revolucionarios.

Bernardino Díaz Ochoa fue un líder y defensor de los derechos de los campesinos. Su lucha inspiró los fundamentos de la reforma agraria. “No somos aves para vivir del aire; no somos peces para vivir del mar; somos hombres para vivir de la tierra”, fue el lema que inmortalizó a Díaz Ochoa, quien fue asesinado por la Guardia Nacional.

El último deseo de su mamá, doña Jerónima, fue ser enterrada con su hijo en el cementerio central de Matagalpa.