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El teniente segundo de la Fuerza Naval de Estados Unidos, Norving Gutiérrez, es el único nicaragüense que integra la tripulación del USNS Comfort, el barco estadounidense que llega este domingo a Bilwi, Puerto Cabezas, para ofrecer servicios médicos y donar diversos equipos de primera necesidad, como sillas de ruedas.

Gutiérrez, vestido con su uniforme de color azul y de 33 años de edad, es experto en atender emergencias de trauma, y ha prestado servicios en Irak y Afganistán, donde atendió bajo ataque a militares heridos, según dijo.

Casado y con un hijo de 11 años, este militar nacido en Juigalpa, Chontales, cumple una misión de seis meses en el USNS Comfort, que le permitirá visitar Nicaragua tras 12 años de ausencia.

En su actual misión, Gutiérrez es el encargado de examinar a las personas que serán operadas y garantizar que todo el proceso resulte bien.

¿Cómo empezaste tu carrera en la Naval?
Empecé mi carrera naval en Miami, Florida, cuando tenía 17 años.

¿Por qué decidiste entrar a la Naval?
Porque la carrera en la Naval ofrece muchas oportunidades, educación, y para que una persona se supere te dan escuela, entrenamiento. Te enseñan mucha disciplina y te ayudan a crecer como una persona.

¿En la Naval hiciste tu secundaria y la universidad?
En la Naval hice la universidad, yo me gradué de la secundaria e inmediatamente ingresé a mi servicio naval a los 17 años, ellos pagaron dos estudios, uno de administración de hospitales y otro de enfermería y ahora soy un oficial enfermero para el ejército americano.

¿En tu misión en Nicaragua, cuáles van a ser tus responsabilidades?
Soy enfermero de emergencias de trauma, entonces para la misión en Nicaragua yo voy a ir a revisar a todas las personas para cirugías, para asegurar que sean buenos candidatos, para asegurar que las cirugías salgan bien. Y cuando lleguen al barco voy a chequear a todos los pacientes, para garantizar que estén estables, que estén en buenas condiciones para que los podamos operar el siguiente día. También les vamos a hacer los chequeos de tuberculosis para asegurarnos que todo el mundo que entre al barco va a estar sano y salvo.

¿Cómo llegó la oportunidad de participar en esta misión 2015 (del USNS Comfort)?
Mis jefes mandaron un correo a pedir ayudantes y voluntarios para poder ayudar y cuando me di cuenta que veníamos a Nicaragua y a los países latinos, qué mejor oportunidad para ayudar a mi gente.

¿Esta es la primera misión en el Comfort?
Es mi primera misión.

Entonces, ¿cuando escuchaste que el barco visitaría Nicaragua, vos dijiste ‘tengo que estar allí’?
Sí, había bastantes voluntarios y seleccionaron a los voluntarios basados en las especialidades que necesitaban para esta misión específica y por el tipo de experiencia.

¿Está lo mejor de lo mejor?
Sí, vienen a representar a los Estados Unidos para venir a ayudar a la gente latina.

¿Cómo te preparás para llegar a Nicaragua? ¿Cuál es la preparación técnica?
Nosotros entrenamos un mes antes de embarcar y mientras estamos en camino a Nicaragua hacemos prácticas de algo malo (ficticio) que pasa en el barco, se hace constantemente y diariamente. Nosotros trabajamos todos los días en hospitales militares, así que somos enfermeros y doctores completamente  entrenados y tenemos un trabajo regular, yo soy enfermero de emergencia, tenemos cardiólogos, nosotros trabajamos en esos puestos en Estados Unidos y cuando vamos al barco, nos ponen en ese tipo de posición.

¿Cuándo fue la última vez que estuviste en Nicaragua?
No he estado en Nicaragua desde hace 12 años.

¿Qué sentís ahora que vas a Nicaragua en esta misión tan importante?
Mucha felicidad, bien contento que voy a poder ayudar a mi gente, al país donde nací y especialmente con el servicio que yo trabajo, con las fuerzas navales; tenemos bastantes recursos y definitivamente ayudarán a la gente.

¿Has pensado alguna vez regresar a Nicaragua y trabajar allá?
Mi plan es, al retirarme del ejército, ir a hacer servicios humanitarios allá para ayudar a mi gente. Trabajar en una organización voluntaria, llevando muchas cosas que se necesitan; los Estados Unidos tiene muchos recursos y ayuda. Hay un dicho en inglés que dice: Es mejor enseñarle a pescar a un hombre que darle pescado. Y nosotros pensamos bastante en eso, a nosotros nos gusta entrenar a la gente para que el mismo pueblo se pueda ayudar.

¿Usted sabe que va a una de las zonas más pobres del país, donde hay mucha necesidad? 
Ese es el plan de esta misión, es poder ayudar a la mayor cantidad de personas posibles que necesitan la ayuda más grande.

¿Nació en Estados Unidos o en Nicaragua?
Nací en Nicaragua, en Juigalpa, Chontales.

¿De padres chontaleños?
Sí, mi mamá y mi papá son chontaleños. Mi mamá vive en los Estados Unidos y mi papá vive en Nicaragua (San Juan del Sur).

¿A qué edad llegó a Estados Unidos?
Me vine a los 9 años de edad.

¿Está casado o soltero?
Estoy casado y tengo un niño de 11 años.

¿Y cómo es tener una relación a la distancia con su hijo y con su esposa?
Es fuerte, pero ellos están acostumbrados, esta no es la primera vez que salgo del país, he participado en otro tipo de misiones y he estado fuera del país hasta 18 meses haciendo misiones y operaciones en otras partes del mundo.

¿Cómo mantiene la comunicación con ellos?
Tenemos correo electrónico, nos llamamos cuando hay oportunidad y mandamos muchas, muchas, muchas cartas.
Mi hijo habla español, es bilingüe, nació en Estados Unidos pero habla español.

¿Su llegada a los Estados Unidos fue legal o ilegal?
Yo entré a los Estados Unidos legalmente y al año de estar sirviendo, yo serví en la guerra bajo el gobierno del presidente (George Bush), me dieron ciudadanía americana y yo soy ahora ciudadano americano. Mi mamá tenía residencia.

¿Dónde sirvió en la guerra, en Irak o en Afganistán?
En los dos países. También hice viaje a Alemania, transportaba a todos los pacientes de Irak y Afganistán a Alemania y de Alemania a los Estados Unidos a todos los pacientes que estaban heridos gravemente.

¿Qué tan difícil fue la experiencia de servir en período de guerra?
La experiencia fue muy fuerte, muy difícil, pero en el entrenamiento a nosotros nos preparan muy bien y tenemos mucho soporte de las fuerzas navales cuando se viene de cuestiones de la guerra, nos apoyan muchísimo, tenemos mucho, mucho cuidado médico y cuidado psiquiátrico cuando volvemos a los Estados Unidos.

¿Cuánto tiempo serviste en ese período de guerra?
He servido desde que entré al ejército, tengo 14 años de servicio, y serví la mayoría de mi carrera con las fuerzas marinas en tiempos de guerra.

¿Cuánto tiempo serviste en Irak?
Serví en dos zonas de combate, el acumulado es de más de dos años.

¿Has sufrido algún peligro cercano en estas misiones?
Sí, siempre hemos tenido peligro cercano, nos han disparado, nos han explotado, gracias a Dios nunca he salido herido personalmente.

¿Qué es lo que les han explotado, granadas?
Nos han tirado granadas, cohetes, muchas, muchas cosas. Porque cuando antes estaba enlistado era médico de combate; entonces al punto de herida, nosotros respondemos, aunque nos estén disparando, aunque haya bombas nosotros respondemos…

¿Tienen que ir al lugar donde ocurre el combate?
Nosotros estamos con las unidades de combate, al lado de ellos, entonces cuando hieren a uno de ellos, nosotros respondemos inmediatamente.

¿Mentalmente, qué tan difícil es estar bajo fuego?
Ehhh… mentalmente nada te puede preparar, pero el entrenamiento hace que tu reacción sea muy buena y te preparan para sobrevivir ese tipo de encuentro.

Cómo es la presión al estar allí, porque estás entre salvar la vida de una persona más y al mismo tiempo defender la tuya…
Sí.

¿Qué pasa por tu mente en ese instante?
Uno no piensa, uno solo reacciona. Mucha gente no sabe, nosotros tratamos a nuestros pacientes, a nuestros soldados y al enemigo. Una persona es una persona y hay que tratarla con esa especialidad, saber que es un humano, sea el enemigo o sea el aliado, hay que respetar ese derecho que las personas tienen.

¿Pero en tu caso, a los heridos de guerra sos uno de los primeros que los recibís?
Nosotros los recibimos primero, sí. Yo trabajo aquí con otro muchacho que estuvo en la guerra conmigo, se llama Patrick Grabble, yo estaba abajo, en el piso de combate y él venía en helicóptero a recoger a los pacientes cuando estaban heridos, aunque estemos recibiendo fuego, aunque estemos bajo peligro, pero los Estados Unidos nunca deja a un soldado atrás, ni a un paciente atrás.

Para estar bajo esa presión, para estar lejos de tu familia, ¿qué es lo que te mantiene (en servicio)?
El amor que mis hermanos en armas me enseñan diario. Esta es una comunidad muy pequeña y hay bastante camaradería, nos tenemos mucho amor, mucho respeto mutuo y cada vez que hacemos esto sabemos que lo estamos haciendo por el bienestar de nuestro país, por el bienestar de unos a los otros.

¿Cómo es vivir seis meses en este barco?
Es interesante, pero el comandante del barco nos da muchas oportunidades y nos explica la misión. Bastantes personas extrañan a la familia, la vida en un barco es diferente, porque siempre nos estamos moviendo, trabajamos de 12 a 18 horas diarias durante la misión, pero entendemos lo importante que son estas misiones para las relaciones con los pueblos latinoamericanos y nos hace sentir muy bien adentro del corazón poder ayudar y hacer nuestro trabajo de esta manera.

¿Cuando no estás en el Comfort, qué hacés en Estados Unidos?
Trabajo en un centro médico grandísimo, las fuerzas navales tienen tres centros médicos grandes y yo trabajo en uno de ellos que se llama Naval Medical Center Portsmouth, yo trabajo en el piso de emergencias de traumas.

El militar

Norving Gutiérrez
Edad: 33 años.

Profesión: es teniente segundo en la Fuerza Naval de Estados Unidos, con estudios en enfermería y administración de hospitales.

Ingresó a la Fuerza Naval a los 17 años y ha prestado servicio en época de guerra en Irak y Afganistán.

En la actualidad es uno de los tripulantes del barco USNS Comfort, que llega el domingo a Nicaragua.