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Hay noticias que nos golpean y nos tambalean, como la muerte de Rodolfo Tapia Molina, nacido el 8 de marzo de 1932. 

Un hacedor de radio, como bien lo define Guillermo Rothschuh Villanueva en su libro El ojo revelado, se nos fue ayer. Un periodista que valía la pena conocer, por todo lo que se podía aprender de él. Rodolfo, quién proporcionó luz, se abrazó a la verdad y siempre hizo el bien. Deja un vacío, ancho y profundo y un reto a las nuevas generaciones: tratar de ser como él.

Pertenezco a una generación que creció escuchando Radio Informaciones, es decir, familiarizándome con la voz, el pensamiento y la forma de proceder en el periodismo, de su Director, Rodolfo Tapia Molina. En el cierre de los años 50, atravesando la secundaria, sin llegar a imaginar que seríamos amigos, siempre estaba acompañándome durante o después del almuerzo, metido en el aparato de radio. Su noticiero, era la fuente de información preferida de casi todos, incluyendo esa juventud dinámica y atrevida necesitada de un farol como ese, para abrirse paso en la niebla que cobijaba al país, apretado brutalmente por una dictadura.

TRABAJÓ TODA LA RUTA

Desde la fundación del noticiero en 1957, uno escuchaba como introducción las frases de Balmes tan bien entonadas, “de la prensa resultan: el amor y el odio, la paz y la guerra, la luz y las tinieblas, la verdad y el error, el bien y el mal”, y se preparaba para informarse. Ahí estaba Rodolfo frente al micrófono, entrando a nuestros hogares, extendiendo el sonido de su voz lo más lejos posible. Como lo estuvo el viernes en Radio Sandino, antes de sentirse mal y ser llevado de urgencia al hospital. Hizo un recorrido de toda la ruta, como se diría en lenguaje de beisbol, un deporte que siempre le interesó.

Cuenta la historia de Rodolfo Tapia Molina que fue hijo de Fernando Tapia y Bertha Molina, dejando su ombligo en el barrio La Bolsa. Tenía voz clara y sabía leer. Trabajó desde muy joven mientras realizaba estudios universitarios que no concluyó después de bachillerarse en el Pedagógico de Diriamba. Comenzó manejando anuncios ambulantes antes de aterrizar en Ondas del Xolotlán y la Voz de Nicaragua, llegando a leer los editoriales del Dr. Mariano Valle Quintero en Radio Continental.

SEMBRANDO FUTURO

Desde 1957, cuando nació Radio Informaciones hasta 1972, estuvo en Radio Mundial, emisora a la que llegó en 1953 como locutor comercial trabajando en el equipo de Sucre Frech y Chale Pereira. En Radio Informaciones siempre contó con material de primera clase, entre ellos, Danilo Aguirre, Oscar Montalván, Anuar Hassan, Eligio Alvarez, Emigdio Suárez, Eduardo Alvir, Calderón Villanueva, Bayardo Arce, Joaquín Absalón Pastora, Jorge Katin y tantos otros. Como hacedor de radio, ejerciendo magisterio y siendo ejemplo, Rodolfo se trasladó a otras emisoras con el respeto ganado, la experiencia cada vez más amplia y ese nivel de competencia que nunca flaqueó, sembrando futuro.

Un hombre que vio las desigualdades, que se estremeció observando la miseria económica y humana que nos rodea, que sufrió atropellos de sus derechos, que batalló sin descanso contra el autoritarismo de diferentes colores, que lamentó ver a la ley tan distante del interés común, que soñó con la reivindicación de la clase trabajadora, que se caracterizó por su sencillez y ser firme en sus convicciones, eso fue en todo instante de su fructífera vida, Rodolfo Tapia Molina, quien ahora descansa en paz.

SOLDADO DEL PERIODISMO

En 1997 durante un acto en la Facultad de Comunicación de la UCA, se le otorgó junto con su gran amigo de esta vida y cualquier otra, el Dr. Danilo Aguirre Solís, un reconocimiento a dos vidas consagradas al periodismo, sin ambages ni dobleces, que deberían funcionar como inspiración para los estudiantes de Periodismo. Las distinciones que recibió fueron incontables. Un soldado del periodismo independiente, Rodolfo Tapia Molina dejó huellas imperecederas de cómo moverse con rectitud y la cabeza alta en un campo minado por tantos intereses encontrados.

La última vez que estuve con él, fue en la celebración de los 50 años de vida radial de Conrado Pineda. La misma imagen de maestro de ceremonias, respetuoso y amable. “No podemos estar bien si estamos viejos y todo nos duele, pero lo esencial es la tranquilidad, y seguir batallando”, bromeó un poco, siendo luz y diciendo siempre la verdad.
¿Cómo olvidar lo que no se puede olvidar? El recuerdo de Rodolfo Tapia Molina, permanecerá frente a nosotros, terco, indoblegable, amistoso, enseñándonos el camino desde la cima de la montaña del periodismo que él logró alcanzar. ¡Gracias por todo Rodolfo! 

  • 83 años tenía Rodolfo Tapia Molina y durante 58 estuvo al frente del noticiero Radio Informaciones.