•   Bilwi  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Un día después de que Al Qaeda derribó las torres gemelas en Nueva York, el entonces adolescente Adam Klimas, de 17 años, se unió a la Fuerza Naval de Estados Unidos. Sentía que su país, bajo ataque terrorista, lo necesitaba.

El ahora marino Klimas, amante de las bromas y la ironía, y quien prefiere hablar personalmente con la gente que tiene cerca en vez de enviar correos electrónicos, es uno de los aproximadamente 1,050 tripulantes que tiene el USNS Comfort, el buque que brinda ayuda médica desde el domingo pasado en Bilwi, Región Autónoma del Caribe Norte de Nicaragua.

En sus casi 14 años de servicio, Klimas ha estado en embarcaciones más de la mitad de ese tiempo. Empezó limpiando los barcos, luego pasó a ser electricista, después se desempeñó como experto en electrónica, estuvo en el área de operaciones contra el narcotráfico y terrorismo, también en comunicaciones, y ahora es oficial asistente de operaciones.

“Lo disfruto, me encanta mi trabajo” en el mar, afirma Klimas.

Como parte de sus labores, el teniente Klimas duerme en promedio 3 horas al día y cuando el sueño se extiende a 5 horas, dice sentirse como en un día feriado.

El personal del USNS Comfort atenderá a los pacientes en Bilwi en los colegios Héroes y Mártires, y Moravo. En cada uno de esos centros, esperan atender al menos a 600 personas por día.

El USNS Comfort es un buque hospital con una extensión de tres campos de futbol americano y tiene unos ocho niveles de altura.


Las gradas

Todo el tiempo la tripulación sube y baja las frías escaleras color crema de este buque construido en los años setenta. Si va a desayunar, escaleras. ¿Hora de trabajar? escaleras. ¿Ganas de ir al baño? Escaleras…

Los marinos viven en un estado permanente de sube y baja, de hola y adiós... de ejercicio eterno.

Algunos cuentan con aplicaciones para contar las gradas que suben y bajan cada día. Las cuentas, en ocasiones, llegan a las mil gradas en una sola jornada, sin incluir la distancia que caminan entre una y otra oficina.

Las ONG
En este buque de 70,000 toneladas métricas que cumple una misión de 6 meses en Latinoamérica, valorada en US$40 millones, no solo viajan militares, sino que entre sus más de mil tripulantes hay civiles en representación de las organizaciones no gubernamentales que donan su tiempo, trabajo e insumos médicos.

Entre los civiles de países tan distantes como Nueva Zelanda, hay dentistas, médicos, enfermeras, veterinarios, entre otros.
Paul y Karin Thomas, una pareja estadounidense que en la actual misión del USNS Comfort celebra sus 45 años de matrimonio, se cuentan entre los tripulantes.

“Este barco es como nuestra casa, es nuestro hogar, nos gusta el sonido que hace por la noche”, comenta Karin cuando se refiere al crujido que suelta esta embarcación en su punto de máximo silencio, cuando en lo hondo de la noche va rompiendo las olas del mar Caribe.
Karin, de 68 años, y Paul, de 71, representan a la organización Los Santos de los Últimos Días (mormones) y en Nicaragua ofrecen servicios odontológicos.

“El principal problema que hemos visto es que la gente llega con sus dientes muy dañados y la mejor opción es sacarlos, porque no tenemos tiempo para brindar un tratamiento de más días”, explica Karin, que está en su segunda misión en el USNS Comfort, junto a su esposo Paul.

La historia que más ha conmovido a Karin en Nicaragua es la de un hombre sin brazos que hace algunos años pidió atención odontológica.

“Me tocó el corazón que pidiera solo una limpieza dental”, confiesa.

El sacrificio
Los tripulantes de este buque, sin embargo, viven una paradoja: el amor por su trabajo versus la distancia con su familia.

A ellos les gusta transitar sobre el océano y brindar atención médica a personas que nunca han visto en su vida y probablemente no verán de nuevo, pero eso implica alejarse de sus esposas e hijos.

En los camerinos del USNS Comfort es común ver fotos o dibujos que los hijos envían a sus padres.

“Te amo papá”, dice en inglés el dibujo de la hija de un militar.

En la hoja, unas finas líneas naranjas, verdes y rojas van uniéndose hasta formar a un hombre a la izquierda, una mujer de cabello largo a la derecha y una niña en el centro. Es la familia unida en el ideal de la niña.

Para el militar padre de esta pequeña, ese dibujo pegado en su armario es lo más cercano y caluroso que estará físicamente de su familia durante al menos seis meses.

“Nos enviamos muchas, muchas, muchas cartas” para mantener cercanía con la familia, admite el nicaragüense Norving Gutiérrez, uno de los militares en este barco.

Hablan los jefes
El USNS Comfort, que al inicio era un buque petrolero y en los ochenta se convirtió en un buque hospital, es dirigido por el capitán de navío Sam R. Hancock, así como por los capitanes Christine Sears (área médica) y Robert Wiley.

Los tres tienen parejas ligadas al área militar o médica y revelan que vivir seis meses en el mar es algo con lo que han aprendido a lidiar.
Hancock explica que hacen uso de las tecnologías como las redes sociales, correos electrónicos y llamadas telefónicas para mantener contacto con sus seres queridos.

Agrega que en la misión también celebran el “día de la familia”, que en el buque marca la despedida con los seres queridos, haciendo un recorrido por la embarcación.

Hay otros marinos que no tienen oportunidad de celebrar el día de la familia.

La enfermera Jaymie Hardy es una de ellas. Su esposo, también militar, recién terminó una misión en un submarino, pero en julio se irá de nuevo, mientras que ella finalizará en septiembre sus funciones en el USNS Comfort y en diciembre volverá a embarcarse.

En lo que resta de este año, no estará en el mismo lugar con su esposo.

“No me arrepiento de ser marino”, sostiene.

Estudiando
En el USNS Comfort también hay muchos jóvenes que, previo a su llegada a Nicaragua, dedican varias horas al día para estudiar español o para familiarizarse con las costumbres de los nicaragüenses.

En un cuarto donde ven unas diapositivas sobre las costumbres en Nicaragua, todos ríen al leer que a los nicas les gusta saludarse con un beso en la mejilla.

Un grupo de dentistas practica en español una frase muy importante para la atención que darán en Nicaragua: “Abra la boca por favor”.

Aunque esas palabras, en la boca de estos jóvenes, la letra “u” adquiere una importancia imperial: “Abra la bouca pour favour”.

Los voluntarios

Ayuda • Parte vital de la ayuda que ofrece el USNS Comfort la garantizan las organizaciones no gubernamentales.

Por ejemplo, las organizaciones Santos de los Últimos Días y Universidad San Diego California ofrecerán atención dental gratuita.
Todos los voluntarios donan su trabajo y, además, las organizaciones otorgarán diversos insumos, como sillas de ruedas o medicamentos.
También estarán miembros de Project Hope o RNRN, una asociación que aglutina a 185,000 enfermeras y cuyos voluntarios en esta misión ofrecerán diversos tratamientos a mujeres, niños, adultos y ancianos.

Asimismo están miembros de Global Vet, una organización de veterinarios que estará en dos comarcas de Bilwi para tecnificar a sus homólogos y a las personas dueñas de reses, con el fin de garantizar una mejor nutrición y cuido de los animales.

Operación Sonrisa igualmente desempeña una función clave: garantizar 100 cirugías de paladar hendido o labio leporino.