Nery García
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No hubo “apagones” por racionamientos, pero sí alzas en la tarifa. Ese fue el escenario que vivieron en este año más de medio millón de clientes de Unión Fenosa, sin embargo, recibieron el impacto negativo, en sus bolsillos, de alzas graduales en la tarifa --que aprobara INE-- de hasta un 26.78 por ciento en los primeros nueve meses.

El aumento en la capacidad de generación de energía, por parte de las plantas hidroeléctricas Centroamérica y Santa Bárbara, de producir hasta 100 megavatios --debido a las aguas que dejaron en el lago Apanás las lluvias del huracán Félix--, además de un incremento en la producción eléctrica a base del vapor de los volcanes, y la instalación de 60 megavatios a base de fuel oil o búnker este año, fue lo que permitió eliminar los racionamientos de energía.

Cabe aclarar, sin embargo, que hubo “apagones” en algunos lugares por fallas en las redes de transmisión y distribución eléctrica, propiedad de la estatal Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel) y de Fenosa, respectivamente.


Alzas en la tarifa
Las alzas de las tarifas, entre enero y septiembre, alcanzaron hasta un 26.78 por ciento, lo que influyó para que los costos de operaciones de empresas que ofrecen bienes y servicios subieran los precios, principalmente los de los productos de la canasta básica.

Según las estadísticas del INE, en enero se aplicó un alza en la tarifa de 3.30 por ciento; en febrero fue de 8.54 por ciento; en mayo de 1.66 por ciento; en junio subió 1.42 por ciento, en julio 0.86 por ciento; en agosto un cinco por ciento; y finalmente en septiembre, el ente regulador aplicó un aumento del seis por ciento. Esa suma, da como resultado un alza en la tarifa de 26.78 por ciento, en los primeros nueve meses de 2008.

Vale recordar que los clientes de Fenosa que consumen igual o menos de 150 kilovatios hora al mes tienen una tarifa congelada desde junio de 2006, por lo que los incrementos o decrementos que el INE aplique a la tarifa de energía no influirán en el precio. Según personeros de la empresa, estos abonados representan un 70 por ciento, quienes a su vez consumen el 30 por ciento de la electricidad que distribuyen.


El disparo de los combustibles
En la primera semana de enero comenzó la alarma energética, cuando EL NUEVO DIARIO publicó que el precio del barril de petróleo había alcanzado los 100 dólares, mientras que el tonel de búnker rondaba los 69 dólares.

Siete meses después, en julio, la situación empeoró, cuando el barril del Petróleo Intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) alcanzó un nivel récord de 147 dólares con 27 centavos, y el barril de búnker llegó a un precio máximo promedio de 104 dólares con 85 centavos, según cifras del INE.

En el mismo mes de agosto, los rezagos o desvíos tarifarios a favor de Fenosa sumaban 42 millones 149 mil 407 dólares, y estos desvíos se fueron acumulando, según explicó el titular del INE, David Castillo, porque no se aplicaron las alzas en correspondencia con los precios reales de la generación eléctrica, lo que provocó un déficit en el precio que pagaban las empresas Disnorte y Dissur a los generadores, cuya diferencia todavía la siguen pagando los consumidores vía tarifa.


Subsidio para amortiguar alzas
El 27 de agosto, Castillo, junto al tesorero del Frente Sandinista y presidente de Petronic, Francisco López; y al ministro de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, anunció otro incremento del seis por ciento en la tarifa para septiembre, pero esta vez, habría un subsidio de dos millones de dólares mensuales para los clientes que consumen entre 151 y mil kilovatios hora al mes, cuyos fondos eran una donación de la cooperación venezolana, aseveró López en esa fecha.

Con ese seis por ciento de alza que se aplicó en septiembre, la tarifa alcanzó un incremento de 26.78 por ciento desde enero. En ese mes, los desvíos tarifarios a favor de Fenosa se redujeron de 42 millones de dólares que sumaban en agosto, a 36 millones 815 mil 689 dólares en septiembre.


Caída de petróleo
La caída del precio del barril de petróleo provocó un efecto dominó en el valor del búnker, pues entre julio y septiembre, el barril de ese combustible se redujo, en promedio 16 dólares con 26 centavos, ya que en el primer mes se cotizaba a 104 dólares con 85 centavos, pero en el último, bajó a los 88 dólares con 59 centavos.

Hasta octubre pasado, según las últimas estadísticas del INE, los desvíos tarifarios a favor de Fenosa se redujeron a 29 millones 202 mil 715 dólares, cuando el precio del barril del búnker, según César Zamora, Gerente General de la Empresa Energética Corinto, ya rondaba los 60 dólares.


Demandas de reducción tarifaria
Ante ese escenario, no se hicieron esperar las demandas de miembros de la Red Nacional de Defensa del Consumidor (RNDC) y del Instituto Nacional de Defensa del Consumidor (Indec), así como de especialistas en temas energéticos, como Narciso Mayorga, quienes comenzaron a exigir al INE la reducción de la tarifa energética, que de acuerdo con cálculos de los consumidores, debía de ser de más de un 24 por ciento para noviembre.

Al parecer, la presión de los consumidores surtió efecto en los directivos del INE, puesto que a finales de octubre, el titular del ente regulador anunció una disminución en la tarifa de un 12 por ciento para noviembre, luego de reconocer que la reducción debió ser mayor, pero justificó que todavía había que cancelar rezagos tarifarios a Fenosa.

Los precios del barril del búnker continuaron cayendo, y para noviembre se situaban por debajo de los 50 dólares, lo que permitió, según las estadísticas del INE, que los rezagos tarifarios bajaran a 20 millones 422 mil 612 dólares hasta el penúltimo mes del año, por lo que también anunciaron otra reducción en la tarifa --de un 10 por ciento-- a partir de noviembre para los consumidores de más de 150 kilovatios hora al mes.

Eso significa que, en diciembre, los clientes de Fenosa apenas empiezan a recibir un descuento del 12 por ciento en sus facturas, pues los recibos de este mes que implican una reducción del 10 por ciento, empezarán a recibirlos hasta en enero próximo.


Acuerdo de Entendimiento quedó “estancado”

Este año, los diputados ante la Asamblea Nacional no lograron ratificar el Acuerdo de Entendimiento que rubricaron altos funcionarios del gobierno y de Unión Fenosa en mayo pasado, en donde se establece la pre-compra del 16 por ciento de las acciones de Disnorte y Dissur por parte del Estado, a cambio de saldar la deuda de más de once millones de dólares, que tenía la empresa distribuidora con empresas eléctricas estatales.

Este martes, el ministro de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, reveló que los funcionarios del gobierno y los personeros de Fenosa acordaron recientemente realizar una segunda modificación al Acuerdo de Entendimiento, en donde se establece que la ratificación de ese documento debe realizare a más tardar en febrero próximo.

Rappaccioli dijo esperar que en enero, cuando los diputados regresen al hemiciclo parlamentario, le den prioridad a la ratificación de ese protocolo, porque, según él, “viene a darle confianza a los inversionistas”, quienes quieren estar seguros de tener la capacidad financiera necesaria de parte de Fenosa para poderles pagar. “No vamos a dejar que se nos vayan las inversiones por los déficit financieros”, dijo categórico el ministro.