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Eso de decirle adiós a Manuel no lo concibo. Más bien me parece que al partir Manuel al Reino del Señor, es un hasta pronto, porque si algo tenemos seguro los humanos es la muerte física, porque espiritualmente siempre viviremos.

La noticia de la partida de Manuel me llegó a las diez de la mañana del sábado 20 de diciembre, por el correo electrónico que me envió mi amiga Mayra Santos, y luego lo confirmé en END. Lo recibí aquí en Buenos Aires, Argentina, donde me encuentro gracias a una invitación de mi hijo Félix. Fue una noticia anonadante, me causó una gran impresión y dolor la partida del amigo, del colega que siempre me saludó con una sonrisa en sus labios y con un fuerte abrazo de hermano.

Cuando le di la noticia a mi esposa Lídice, brotaron inmediatamente de sus ojos sus lágrimas. Lídice también le tenía mucho afecto a Manuel. Inmediatamente pasaron por nuestras mentes como película los ratos tan amenos que pasamos junto a él, Danilo, Sergio, Alba, Maritza, Eduardo, Rodolfo, Noel, Zavala…, en fin, todos los amigos.

Lo recordaremos toda la vida, hasta que nuevamente nos encontremos con él más allá de nuestra existencia física, y recordaremos a Manuel siempre vivo, sonriente, chileando, leyendo sus poemas y de sus favoritos, y leyendo su Mirador Semanal, que con tanto sentimiento escribía disciplinadamente en la Bolsa de Noticias, desde hace un buen tiempo.

Ese título de su último Mirador Semanal: “Por un periodismo digno y combativo”, que quedó sin concluir, dibuja la personalidad recia, profesional y profunda de Manuel, como un maestro y ejemplo de generaciones, que nuestra juventud de periodistas debe seguir e imitar.

Fui compañero de trabajo de Manuel en El Nuevo Diario en la década de los 80, estrechamos una relación muy sincera y fraterna. Fue un excelente compañero de trabajo. Compartimos luego hasta nuestros problemas sentimentales, y su periodismo profesional y responsable jamás lo alejó de los momentos de la bohemia con su círculo de amigos.

Fue un ciudadano comprometido también con la lucha antisomocista, en el Sindicato de Periodistas de Managua, trabajamos en el Periodismo de Catacumbas, para desbordar la censura de prensa de la dictadura. Fue un periodista revolucionario consecuente con sus ideas y su obra, por eso vivió modestamente ejerciendo con brillantez el periodismo legislativo, y luego tomó distancia del actual oficialismo con la misma convicción de lograr algún día, una patria verdaderamente libre, democrática y soberana. Inclaudicable con sus ideas.


NO TE DIGO ADIÓS, MANUEL, TE DIGO HASTA SIEMPRE, HASTA PRONTO, PORQUE DE SEGURO NOS VOLVEREMOS ENCONTRAR. TU AMIGO WILLIAM.

Buenos Aires, Argentina, 21 de diciembre de 2008.

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