Luis Alemán
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La Policía de Chontales logró la desarticulación de la banda robaganado conocida como “El Pastorcito”, considerada la de mayor relevancia y causante de inseguridad en la región, según confirmó el comisionado mayor Javier Carrillo, jefe de la Policía en la zona.

El jefe policial consideró que la banda de “El Pastorcito” puede tener vínculos con el crimen organizado, si se valora que la misma tiene una fuerte estructura organizativa, y hasta su propio jefe de operaciones con un sistema de información que funciona a través de celulares para garantizar la comunicación.

Detalló que la banda tenía su propia estructura de mando, con un jefe, su segundo jefe y el jefe de operaciones, así como camionetas y camiones utilizados para el traslado del ganado robado.

El golpe de la Policía a los cuatreros incluyó la captura de su jefe de operaciones conocido como Hilario Flores, quien según Carrillo, utilizaba nombres ficticios y poseía varios fierros legalizados en Nueva Guinea, Chontales y El Rama.

“Posee licencias de conducir con nombres distintos”, detalló el jefe policial, quien confirmó que Flores fue capturado cuando sustraía 34 semovientes a la familia Suárez, del municipio de Juigalpa.


Era pastor evangélico
Carrillo detalló que el jefe de la banda de “El Pastorcito” era un conocido pastor evangélico originario del municipio de El Ayote, “precisamente de ahí es de donde viene el nombre de la banda”, dijo el jefe policial, quien identificó al sujeto con el nombre de Alvin José Alvarado González.

Alvarado González y sus hombres robaban los animales, y con cartas de venta y guías de ganado que compraban en las alcaldías, hacían que los semovientes robados aparecieran legalizados en otros municipios. Luego eran comprados por un señor identificado como Néstor González, quien a su vez los trasladaba o comercializaba para los mataderos.

Según Carrillo, la operatividad de la banda era tal, que sus miembros mantenían una fuerte comunicación vía teléfonos celulares, los que cambiaban constantemente. “Hacían cinco llamadas con un ship y luego los cambiaban”, detalló.

Según la información de inteligencia que tenía la Policía, la banda de “El Pastorcito” estaba integrada por 18 miembros, cinco de ellos son conocidos ganaderos, que hacían el trabajo legal mediante cartas de venta y guías de ganados con sellos falsos de la Policía, documentación que habían comprado en una ventanilla conocida como “El Rótulo”, ubicada en el municipio de El Almendro.

Alvarado González tiene pendientes cuatro procesos por abigeato, mientras que su receptor de ganado, Néstor González, también tiene igual cantidad de causas en los tribunales.


Inseguridad en la región
El área de operaciones de la banda de “El Pastorcito” incluía los departamentos de Chontales, Río San Juan, Boaco, RAAS y parte de Camoapa. “Esa banda es la que causa inseguridad en la región”, dijo el comisionado mayor Carrillo, quien consideró que los logros policiales debían contar con el respaldo de una acusación efectiva del Ministerio Público para lograr que los abigeos cumplan condena. “Consideramos que si logramos que el Ministerio Público acusa a esa banda y los jueces condenan a sus miembros, estaríamos barriendo con el abigeato en la región”, dijo Carrillo.


Otras bandas
Otras bandas desarticuladas por la Policía Nacional son la de Magdaleno Alemán, quien sustrajo ganado al conocido ganadero Mélico Zelaya. Las reses fueron embarcadas en la comarca El Betulio. Carrillo lamentó que a pesar de tener “documentada” a la banda y testigos que certificaron las operaciones del abigeo, sus miembros quedaron libres y días después volvieron a robar, pero esta vez a la familia Suárez.

“Los Waslala” también es otra banda desarticulada por la Policía Nacional en Chontales. Siete de sus miembros fueron remitidos al Ministerio Público; otra banda desarticulada es la conocida como “Perro Mocho”, en el municipio de Santo Tomás. 10 miembros de la banda fueron remitidos al Ministerio Público, pero sólo cuatro de ellos están con prisión preventiva.


Alto índice de abigeato
Autoridades policiales de los municipios ubicados en la región de Chontales y de Zelaya Central, identifican más de mil acciones de los abigeos, lo que obligó a los jefes policiales de la zona a acordar medidas estándares en toda la región.

El comisionado mayor Carrillo explicó que la apertura de más de 80 ventanillas, que fue una demanda de los ganaderos para facilitar la legalización de su ganado, se convirtió en un facilitador del abigeato, en tanto las estructuras de las bandas robaganado utilizan las ventanillas para legalizar sus fechorías.

Los funcionarios que operan en las ventanillas no tienen un registro de los antecedentes de los ganaderos, no tienen un registro de fierros ni de las cartas de venta que puedan dar certeza de la legalidad de la acción. “Los funcionarios, además, no conocen la Ley y están más interesados en la recaudación de fondos”, señaló.