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De chavalo su papá fue predicador y por eso lo bautizó con el nombre de uno de los profetas menores: Nahum, originario de Galilea y autor del libro de Nahum, contenido en el Antiguo Testamento. Sobre el significado del nombre hay varias versiones: “Lleno de consolación” es una, “el que da consuelo” es otra.

Este Nahum, hoy sentado en una sala amplia de los Juzgados de Managua, calzado con deportivos negros, sin calcetines, con jeans, camisa a rayas y pelo a ras, no parece ser ese que consuela. Ideó el asesinato de su padre, su media hermana y su madrastra. Y no solo lo ideó, también lo ejecutó.

Era conocido en Las Torres, un barrio costero de Managua, caracterizado por pobre e inseguro, porque a veces se reunía en una esquina con sus amigos y porque solía conducir raudo su moto Honda por esas calles angostas. Se hizo conocido a nivel nacional cuando se descubrió que el cadáver de su padre, hermana y madrastra estaban escondidos en una fosa, en la que se hacían cambios de aceite a los vehículos, siendo él el principal sospechoso.

En esta sala de audiencias Nahum luce imperturbable. Callado, fija la mirada en el testigo que ahora narra cómo organizó el asesinato de sus parientes. En principio —relata un teniente de la Policía— pensó en matar a su hermana Lucía Leticia, con quien más de una vez había tenido diferencias.

Nahum sigue viendo fijamente al testigo, un policía vestido de civil, recio y moreno.

Rencillas
Los problemas entre ambos hermanos son de vieja data. Uno de ellos está plasmado en el expediente 002690-ORM1-2012PN. Lucía Leticia Bravo lo acusó por hurto, asedio y estafa en los Juzgados de Managua. Frente a un juez mediaron y el 27 de febrero de 2012, él se comprometió a devolver la computadora que había robado.

Familiares de la joven sostienen también que fue víctima de acoso. “A las dos —madrastra y hermana— les hacía zanganadas, a veces les rompía la ropa y una vez hasta le defecó la cama a la Lucía. Ella tenía temor porque lo había encontrado observándola por un cerrojo mientras se bañaba”.

Premeditado
A las 4:00 p.m. del 25 de marzo Santos Bravo Gómez, padre de Nahum, salió como todos los días a comprar cuajadas por Bolonia. Como siempre, se demoró cuarenta minutos, tiempo suficiente para que Nahum matara a su hermana.

La sujetó, orientó a su cómplice Jairo Josué Ugarte, alias “El Pelón”, a buscar rápidamente una navaja en la cocina y en el piso Lucía Leticia Bravo fue acuchillada en más de 40 ocasiones, muriendo posteriormente a causa de una laceración hepática, una laceración pulmonar y luego por una hemorragia masiva.

Frente al juez, detrás de su abogado, con los pies cruzados, Nahum parece una persona fría. No se inmuta al escuchar la narración. De acuerdo con el expediente judicial, tras colaborar en el asesinato de su hermana, la dejó en el piso y lavó la navaja. No solo le echó agua.

Con jabón para lavar trastes restregó la cuchilla y la juntó en el espacio donde se encontraban los platos limpios.

Motos y series de narcos
Nahum Bravo Tórrez nunca dio muestras de ser alguien desalmado. Sus familiares lo recuerdan como un tipo callado; sus excompañeras de la escuela relatan que se distinguía por llevar cuadernos nuevos y caros, y por pagar para que en tercer grado le hicieran las tareas. Los vecinos lo recuerdan manejando su Honda XRE300 a toda velocidad.

“Parece que su ambición era tener buenas motos”, recuerda un familiar. A Nahum le fascinaba ver series de narcotraficantes. De acuerdo con los parientes, planeó el crimen para quedarse con la herencia de su padre, quien tenía depósitos por US$200,000, C$18,000 en efectivo, oro y joyas.

Dionisio Bravo es hermano de Santos Bravo, padre de Nahum. Públicamente se le ha visto exigiendo justicia por su hermano, cuñada y sobrina. “Él —dice sobre su sobrino— fue bien calmado, no era agresivo, dicen que era pachanguero, que bebía cerveza, y de la más cara”.

Tres décadas de cárcel

Acusación • Nahum Bravo Tórrez enfrenta 30 años de prisión por los delitos de parricidio, asesinato y robo agravado. Además de él son acusados Gabriel Antonio Angulo Jarquín, Erick Leonel Blandón y Orquídea Nohemí Orozco Sandoval. Esta última es su pareja.

A Nahum, quien ayer se declaró culpable, lo detuvieron el 10 de abril por la comarca Chiquilistagua, ocupándole una moto Honda roja, un casco estilo Cros, dos celulares, un llavero con seis llaves, una billetera café, de cuero, marca fosil, nueve billetes de C$500, la circulación de la moto y el seguro.

Entre todo lo que cargaba estaba una boleta, pues había sido multado por cometer una infracción de tránsito.

La acusación presentada por la Fiscalía reveló que tras matar a su padre con un bate de aluminio color azul y con un tubo sobrante de una construcción, revisó su ropa, encontrando una cartera, de la que sustrajo US$80.

“La mujer a la que Nahum mató, Rosibel (madrastra), fue quien se preocupó por él y por su hermana cuando eran chiquitos, cuando los dejó su madre. Ella alistaba sus comidas para llevar a la escuela, les planchaba, les cocinaba”, recuerda un familiar.

En febrero de 2012 Nahum Bravo y su hermana Lucía Leticia se reunieron ante un juez. Él había sido acusado por hurto, asedio y estafa en los Juzgados de Managua. Mediaron y él, entre otros, se comprometió a devolver la computadora que había robado.