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La construcción de un parque de generación de energía eólica representa un proyecto soñado para los ambientalistas del país, expresó el ecologista Kamilo Lara. Destacó que además de bajar la factura petrolera de una industria contaminante, se producirá energía limpia, pero sobre todo no consumirá recursos naturales escasos.

Además, afirmó que la energía de viento desde el punto de vista ambiental, tiene ventajas sobre las centrales térmicas convencionales que utilizan carbón, derivados del petróleo o gas natural. “Las plantas eólicas no utilizan combustibles, no emiten contaminantes del aire, ni gases de efecto invernadero, o residuos tóxicos”, señaló el ecologista.

Sin embargo, los aeromotores pueden generar algunas molestias a las personas que viven cerca de ellas, ya sea por el ruido o porque les cambia el paisaje, pero además pueden afectar el hábitat, provocando daños a la fauna y flora, dijo Lara.

Lamentó que Nicaragua sea un país que vive de la coyuntura, y no es hasta que se ponen de moda los asuntos ambientales, que se resuelve a favor de la conservación y la producción de energía limpia.

Lo positivo
El ambientalista indicó que la energía de viento tiene aspectos positivos, ya que es limpia, renovable y de generación sustentable. Lara explicó que una turbina eólica moderna de 600 kilowatts, en una localidad promedio, reemplaza la emisión de entre 20 mil y 30 mil tonelada de Dióxido de Carbono, en su vida útil de 20 años.

“También durante la instalación o su desmantelamiento no representa ningún riesgo de accidente para la población”, aseveró.

Hay generación de empleo en la zona, pues la operación es mecánica y tiene mano de obra diversa. “Esto es muy importante, ya que en Rivas existe mucha migración hacia Costa Rica, producto de la falta de trabajo”, dijo Lara.

Lo negativo
El ecologista señaló que cualquier proyecto tiende a afectar los recursos biológicos del lugar donde se construye, y en este caso específico serán las aves. “Los pájaros colisionan contra las astas y se detecta la muerte de algunas especies. Algunos estudios han demostrado que las aves y otros animales tienden a evitar anidar o cazar en las cercanías de las turbinas eólicas”, indicó Lara.

El ruido que producen las turbinas eólicas también crea molestias en la población, aunque la tendencia de estas plantas es modernizarse y ser bastante silenciosas. Lo recomendable, dijo el ecologista, es construirlas lo más lejos de zonas habitadas.

Además, se puede producir interferencia electromagnética en las ondas de radio y microondas, lo cual afecta las comunicaciones civiles y militares, también las señales de televisión, de radio, de telefonía celular, y varias emisiones de los sistemas de control de navegación y tráfico aéreo.

El ambientalista afirmó que estos aspectos, a pesar de ser negativos, no causan grandes impactos, ya que pueden ser mitigados y corregidos con un plan de remediación.

Primer proyecto a gran escala
A partir de enero, Nicaragua contará con el primer parque de generación eólica, conocido como Amayo, ubicado en Rivas. Este proyecto de energía alternativa, es el primero a gran escala en nuestro país, el cual representa la producción de energía limpia, dijo el ecologista, Kamilo Lara.

Este parque esta compuesto por 19 aerogeneradores de 2.1 megawatts cada uno. Cada aerogenerador tiene un peso aproximado de 100 toneladas, más 300 toneladas compuestas por las torres, cableados, controles y equipos alternos. Las torres donde están instalados los aerogeneradores tienen una altura aproximada de 100 metros, más 20 metros del radio de las aspas, los que suman un total de 120 metros de altura.

Lara comentó que Nicaragua posee grandes fuentes de masas de aire, y se están desperdiciando. “Hay gran potencial en las partes altas de El Crucero y en la zona norte del país, y podemos aprovecharlo generando energía limpia sin afectar al medioambiente”, concluyó Lara.