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Israel, comprometido en una “guerra sin tregua” para “derrocar” a Hamas a fin de mejorar “a largo plazo” su seguridad en torno a la franja de Gaza, atacó ayer lunes al movimiento islamista por tercer día consecutivo.

Los bombardeos han dejado ya al menos 345 muertos, 57 de ellos civiles, mientras que se contempla la posibilidad de un ataque terrestre.

“El motivo de nuestra ofensiva es mejorar la situación de seguridad a largo plazo en la región que rodea la franja de Gaza”, indicó a la AFP el capitán Benjamín Rutland, portavoz del ejército israelí.

Añadió que las operaciones también pretendían “reforzar las capacidades disuasivas del ejército”.

Doce palestinos murieron y otros 30 resultaron heridos en sendos ataques aéreos israelíes que se produjeron a última hora de la tarde en Beit Lahya y Beit Hanun, dos localidades del norte del territorio.

El objetivo del primer ataque era la casa de un activista de la rama armada de Hamas, y el del segundo un vehículo del que se desconoce por el momento la identidad de los ocupantes.

Según un portavoz militar, el Ejército del Aire también destruyó un camión que transportaba misiles de tipo “Grad” al sector de Jabaliya (norte de la franja de Gaza).

“Si no cesan completamente los disparos criminales contra Israel y sus ciudadanos, recurriremos a todos los medios posibles y a cualquier acción legal necesaria para que el enemigo detenga estas agresiones ilegales”, afirmó en un comunicado el ministro de Defensa, Ehud Barak.

Anteriormente, Barak había dicho en el Parlamento que los israelíes estaban “comprometidos en una guerra sin tregua contra Hamas y sus aliados”.

El viceprimer ministro, Haim Ramon, afirmó que “el objetivo de la operación es derrocar el régimen de Hamas”.

“Después de la operación, no quedará ningún edificio de Hamas en pie en Gaza”, aseguró el jefe adjunto del Estado Mayor, el general Dan Harel, cuyas declaraciones fueron recogidas por la prensa local.

Hasta ahora, los dirigente israelíes afirmaban que el objetivo de la operación llamada “Plomo endurecido” era terminar con los lanzamientos de misiles contra el sur de su país desde la franja de Gaza, controlada por Hamas, que arrebató el poder al presidente palestino Mahmud Abas en junio de 2007.

Dejando claro que apoya a su aliado israelí, la Casa Blanca aseguró que Israel “debe actuar para defenderse”, y dejó claro que el país no pretende tomar el control de la franja de Gaza.

La secretaria de Estado, Condoleezza Rice, habló por teléfono con el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, y otros dirigentes mundiales, para intentar restaurar un alto el fuego entre Israel y Hamas, según el Departamento de Estado.

Ban Ki-moon, por su parte, dijo estar “profundamente alarmado por la escalada actual de la violencia en y alrededor de Gaza. Es inaceptable”, dijo ayer lunes en una breve rueda de prensa.

Por su parte, la presidencia francesa de la Unión Europea, que finaliza el 1 de enero, anunció una reunión urgente de los ministros de Relaciones Exteriores mañana miércoles en París, para discutir sobre las posibles soluciones al conflicto.

Tras una serie de bombardeos nocturnos, la aviación israelí lanzó nuevos ataques ayer lunes que destruyeron principalmente la oficina del primer ministro del gobierno de Hamas, Ismail Haniyeh, y mataron a dos líderes del grupo radical Yihad Islámica.

Según el último balance proporcionado por el jefe de los servicios de emergencias de la franja de Gaza, Muawiya Hasanein, desde el sábado los ataques aéreos israelíes han dejado un total de 345 muertos y 1,550 heridos. La mayoría de los muertos pertenecían a Hamas.

Christopher Gunness, el portavoz de Unrwa, la agencia de la ONU de ayuda a los refugiados palestinos, dio parte de 57 muertos civiles, de los cuales 21 son niños y al menos siete mujeres, según los datos obtenidos a través de fuentes hospitalarias.

Dejando planear la amenaza de una ofensiva terrestre, Israel dio luz verde el domingo a la movilización de 6,500 reservistas.

Y este lunes se desplegaron en la frontera con la franja de Gaza refuerzos de infantería y tanques blindados, según fotógrafos de la AFP.

Este sector fronterizo fue declarado “zona militar cerrada” por el ejército israelí, una medida que suele ser el preludio del lanzamiento de operaciones terrestres.

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