Luis Alemán
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Cerca dos mil salvadoreños que permanecen de forma irregular en Nicaragua, tras huir en la década de los 80 del conflicto militar que vivió su país, podrán legalizar su situación de refugiados gracias a los beneficios otorgados por la Ley de Protección de Refugiados, que concede un año de gracia a los ilegales para regularizar su situación.

La misma ley los exime del pago de las multas que por su irregularidad pendía sobre ellos, y que hacían casi imposible lograr su legalización, por lo impagable en que se convirtieron éstas.

La Ley de Extranjería establecía a cada extranjero que estaba en el país en calidad de refugiado, multas de 20 córdobas por cada día que pasaba sin legalizar su situación. “Eso significó multas impagables, porque hay salvadoreños que tienen hasta 28 años de forma ilegal. Si se hace la suma, se trata de una cuenta impagable”, reconoció la doctora Blanca Fonseca, Directora del programa de las Naciones Unidas para los refugiados en Nicaragua.

Fonseca explicó que de acuerdo a la Ley de Refugiados, los salvadoreños que buscaron amparo en el país tras el conflicto militar en esa nación, tienen hasta el mes de julio de 2009 para legalizar su situación de refugiados.

Según el censo de Migración y Extranjería, hay cerca de dos mil salvadoreños refugiados que están en situación ilegal. De esa cantidad, unos 400 han aprovechado los beneficios que otorga la ley aprobada en julio pasado para revalidar sus cédulas o pedir su nacionalización.

La mayoría de salvadoreños viven, según Fonseca, en los departamentos del occidente del país y en Nueva Guinea.

“El gobierno ha facilitado la aplicación de la Ley de Protección de Refugiados en relación a la legalización de estas personas”, confirmó la directora de Acnur, quien reconoció que de acuerdo a la ley, se ha exonerado de multas a ciudadanos centroamericanos que tenían 22 y hasta 28 años de permanecer en el país de forma ilegal.

Razones económicas
La mayoría de salvadoreños que salieron huyendo de su país en busca de refugio eran campesinos que por falta de conocimientos o por razones económicas, nunca legalizaron su situación.

Desde el 82, cuando se vivió el ingreso masivo de refugiados salvadoreños, sólo 500 de ellos lograron concretar su legalidad. Para poder legalizar su situación tenían que llenar requisitos que los obligaban a regresar a su país de origen en busca de antecedentes, como partidas de nacimiento, pasaportes actualizados o cédulas salvadoreñas.

Muchos de ellos, a pesar de llenar los trámites requeridos y de contar con financiamiento que el Acnur otorgaba para costear gastos, se enfrentaban al problema de las multas. “La Ley de Equidad Fiscal imponía prohibiciones a los funcionarios públicos para efectuar exoneraciones de ninguna clase, y no se podía exonerar de las multas a los salvadoreños, aunque reunieran su documentación para legalizarse”, reconoció Fonseca, obligándolos a vivir en el limbo jurídico.

Pero además, los refugiados, en su mayoría centroamericanos, vivieron el drama de incluso no poder inscribir a sus hijos nacidos en el país. Algunos de los niños fueron, por ello, reconocidos sólo por el padre o la madre nicaragüense.

“Tuvieron muchas dificultades, incluso, no tenían derecho a un financiamiento por la falta de documentación que los legalizara”, comentó la doctora Fonseca. “Vivieron con el temor a la deportación”, señaló.

Estrictamente humanitaria
La Ley 655, aprobada por la Asamblea Nacional en julio pasado, tiene un enfoque estrictamente humanitario, y según la directora del programa de Atención a los Refugiados, permite a los salvadoreños indocumentados agilizar su legalidad sin el temor a la deportación o al pago de onerosas multas.

Pero además, la ley tiene elementos nuevos, como la protección a las “personas amenazadas por la violencia generalizada, por conflictos internos o por violación masiva de los derechos humanos, quienes pueden solicitar protección en el país”.

La misma ley también protege a las víctimas de la violencia sexual, ancianos que han sufrido violencia extrema o tortura, y a los menores separados de sus padres.