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Una vez más el embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Paul Trivelli, se mofó ante los medios de comunicación de la condición carcelaria del ex presidente Arnoldo Alemán, de quien dijo padecía “del síndrome de Estocolmo”.

La crítica del diplomático obedeció a consultas de los periodistas que le preguntaron qué opinaba sobre la nueva situación del ex presidente (1997-2001), quien según el vocero del Partido Liberal Constitucionalista, Leonel Téller, está siendo amenazado con cárcel por el gobierno del presidente Daniel Ortega.

Téller dijo en conferencia de prensa que Alemán estaba escondido en algún lugar del país, y que no descartaba pedir asilo en alguna embajada acreditada en Managua.

Aunque la esposa de Alemán, María Fernanda Flores, desmintió al vocero al decir públicamente que su esposo no estaba escondido, el diplomático no desaprovechó la oportunidad para lanzar sus críticas contra el reo que ha sido privilegiado con libertad condicional para movilizarse por todo el país. “Yo creo que es parte de una decisión judicial, tengo entendido que la sentencia original fue hace cuatro años, entonces ya hace un tiempo me imagino que se van a pronunciar”, dijo inicialmente Trivelli.

Le preguntaron si apoyaría una amnistía de la oposición al gobierno para liberar a Alemán, ya que sus seguidores dicen que es un rehén de la justicia sandinista liderada por el presidente Daniel Ortega, y fue ahí donde el diplomático soltó sus ironías.

Alemán enamorado de Daniel

“Yo creo que es una cosa que va a decidir la Asamblea. Algunas personas dicen que necesita la amnistía, que es un rehén, pero yo diría que si Arnoldo Alemán es rehén, tiene el síndrome de Estocolmo más serio en la historia del mundo”, dijo riendo el embajador.

Según un concepto encontrado en la enciclopedia electrónica de Internet, Wikipedia, el síndrome de Estocolmo “es un estado psicológico en el que la víctima de secuestro, o persona detenida contra su propia voluntad, desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la Policía”.

“¿Aplaudiría una sentencia que lo mande a prisión?”, le insistieron a Trivelli, y éste siguió irónico: “Yo creo que el sistema judicial nicaragüense debe cumplir con sus ordenamientos”.

“¿Sigue manteniendo que es corrupto?”, preguntó una muchacha de televisión, y el embajador remató: “Él ha sido convicto, es un reo todavía”.

Otro por allá preguntó si la Embajada de Estados Unidos le daría asilo, tal como lo había dicho Téller, pero Trivelli negó enfáticamente tal posibilidad por dos motivos bien enumerados: No, porque primero no es un caso político y segundo porque no tiene visa de Estados Unidos. “También los europeos le han quitado sus visas”, dijo mordaz el embajador.