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El arzobispo Leopoldo Brenes invitó durante su primera homilía del año 2009, a trabajar por la consolidación de la unidad de todo el pueblo y a que cada quien aporte un grano de arena desde su propia vida, para hacer una patria en prosperidad y armonía.

“No hay duda que la situación económica invita a vivir en austeridad y hacer buen uso de todo lo mucho o poco que tenemos”, dijo Brenes, quien llamó a los nicaragüenses a ensanchar el corazón para resolver las necesidades de los más pobres.

Brenes afirmó que el axioma, según el cual combatir la pobreza es construir la paz, sigue siendo una realidad, como dijo el Papa Benedicto XVI, quien invitó a la iglesia de forma oficial a unirse para orar por la paz. Monseñor Brenes ofreció la tradicional misa del primer día del año por cada uno de los nicaragüenses, por el pueblo y por las estructuras, los hombres y mujeres que tienen en sus manos la marcha y dirección de la patria para que se dejen conducir por la gracia del Divino Espíritu.

Recordó que el Papa Juan Pablo II vino a Nicaragua en momentos difíciles y su presencia trajo esa fortaleza a la iglesia; trajo la paz que muchos necesitaban. Llamó a la reflexión, porque Jesús siempre está cuando estamos desesperado, tristes, desconsolados y agobiados.

Expresó que un corazón donde hay ausencia de Jesús siempre estará inquieto, desesperado, y por ello llamó a encontrar siempre el consuelo en el señor. Brenes indicó que esta iglesia que es misionera, peregrina, no puede quedarse con los brazos cruzados; somos llamados a ser portadores de esperanzas, donde hay católico, hay alegría.

El arzobispo llamó a ser verdaderos trasmisores de esperanza, de alegría y de paz. Llamó a practicar la solidaridad global y a tener un código de ética, y a que cada uno sienta en lo recóndito de su conciencia el llamado a dar a quienes necesitan, conscientes de la crisis económica.