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Las playas de Pochomil y Masachapa fueron nuevamente invadidas por los veraneantes de la capital y otras ciudades cercanas. Sin embargo, a pesar de que había movimiento, las ventas estaban “palmadas”, esto según los comerciantes que llevaban horas sin colocar sus productos.

La mayoría de la población decidió llevar su comida, pues la situación está muy dura y esperan se ponga peor. El ingeniero Raúl Torres, habitante de Villa Libertad, estaba en compañía de unos amigos en Masachapa. Comentó que el año que pasó no le fue “ni bien, ni mal”, pero con el retiro de la cooperación internacional “se vaticina un año muy duro para los nicaragüenses.”

Agregó que “el golpe en la cartera ya se empieza a sentir, pues la mayoría que anda en este balneario trajo su comida de la casa, ya que la economía no da para sentarse en un restaurante”, expresó Torres.

En un recorrido que realizó EL NUEVO DIARIO constató que un servicio de pescado oscilaba entre los cien y 150 córdobas, y un platillo familiar sobrepasaba los 200 córdobas.

Cuadrúpedos por cuadraciclos
Otro negocio que estuvo deprimido fue el alquiler de cuadraciclos, ya que la media hora tenía un costo de 200 córdobas, en cambio alquilar un caballo costaba 40 córdobas la media hora.

Don Carlos López, habitante de Pochomil, afirmó que a pesar de que había más visitantes que el 25 de diciembre, el alquiler de caballos no estaba tan bueno.

“Al parecer la gente vino con lo completo, y en comparación con años anteriores, las cosas están similares, siempre fregados”, señaló.

Los lugareños también aprovecharon para vender sus adornos a los turistas que empezaban a llegar pasado el mediodía. Magali Méndez portaba una panita sobre su cabeza, en la cual llevaba tortugas, gallinas, armadillos y flores confeccionadas a base de conchas y caracolitos. En las manos cargaba pulseras y cadenas elaboradas con los mismos materiales.

“Cómpreme un adorno, se lo vendo barato, a cinco córdobas, llevo otros a diez, y a cincuenta los más grandes”, decía Magali.

En unos segundos, más niños se acercaban con los mismos productos, pero con diferentes colores.

Los turistas eran invadidos por vendedoras de quesillo, vigorón, CD de música y películas, gafas, pero todos decían lo mismo, “las ventas están malas”.

Cruz Roja: todo en calma
Alrededor de 30 salvavidas fueron distribuidos en las playas de Pochomil y Masachapa, declaró Ernesto González, jefe de operaciones de Socorristas de Managua. Afirmó que esta institución tiene presencia en los balnearios desde el 25 de diciembre y desde esa fecha no se han dado sucesos que lamentar. “Sin embargo, les pedimos a los padres que no descuiden a los niños, ya que todavía faltan otras fechas donde los veraneantes vienen a disfrutar a los distintos balnearios”, concluyó González.