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Un nuevo año comienza y con él crecen las esperanzas y expectativas de los nicaragüenses en cuanto a si este año la situación política y económica del país va a mejorar o se va a poner peor.

Julia Coleman es vendedora de comida en la parada de la Universidad Centroamericana, UCA. Ella “duda” que la situación cambie, porque “cada vez es peor, prefiero no esperar nada”. A esta mujer, con 15 años de vender chancho con yuca, ya no le tiene cuenta ofertar su producto a quince córdobas el servicio. Ella afirma que como los ingredientes están caros, ahora la comida la tiene que dar a 25 córdobas.

Otro que apoya la idea de Coleman es David Dávila, quien dice que a pesar de estar comenzando el año, espera tiempos difíciles. “Desde el triunfo del FSLN la economía de Nicaragua se vino al suelo, inversionistas y cooperantes ya no tienen confianza, peor después de las elecciones municipales”. También señala que los proyectos del gobierno sólo benefician a los orteguistas y los que no son de esa inclinación política no obtienen nada.

La situación no es la misma para todos. Tal es el caso de Juan Alberto Martínez, quien ve que el país marcha bien e insta a “que dejen gobernar a Daniel Ortega en paz”, pues, los proyectos que “él promueve favorecen a los pobres, que son quienes más necesitan ayuda”.

Sea cual sea la situación, los nicaragüenses esperan una mejoría, de lo contrario el país se iría a la decadencia financiera.

Esto lo externan desde los más jóvenes, como Fernando Hurtado, de 16 años, que espera apoyo del gobierno para poder estudiar, hasta los mayores, como la señora Paula Estrada, que pone en manos de Dios el futuro de este país.